domingo, 30 de agosto de 2009

POSETS Y CRESTA DE BARDAMINA 28-29 de agosto.

Que si nos vamos al Neouvielle, que si nos vamos al Tapou que se nos quedó el año pasado sin hacer... al final, el magnífico blog de Jorge García http://lameteoqueviene.blogspot.com/ anunciando nubes de estancamiento en la vertiente norte del Piri para el sábado nos hace cambiar de idea. ¿Y si vamos al Posets? Yo lo he subido por la canal real, desde el refugio del Forcau en 1991 y años después, en 1998, por la magnífica cresta de las Espadas en un inolvidable (para mí) día de montaña con Maki. Solo me falta subirlo por el valle de Estós y por Biados. Como ambas rutas confluyen y no he estado nunca en Estós p'allí que nos vamos.
Salimos de Biescas a las cuatro y llegamos, sin paradas, a Benás dos horas después. Pocos coches en el párking de Estós. Empezamos a andar por pista en suave pendiente. El valle es precioso. Bosque mixto, pastizales, vacas y caballos a tutiplén, altísimas cimas flanqueándolo...el valle de Heidi vamos...
Pasamos por delante de un tramo del barranco llamado "Las Gorgas Galantes". Baja un mangazo de agua que pa qué. Por cierto, en la reseña de barranquismo.net, http://www.barranquismo.net/paginas/barrancos/gorgas_de_los_galantes.htm pone que hay que pagar en el párking 3 eurakos. Pues...no. Al menos no vimos a ningún recaudador por ahí.
Llegados a un inmenso prado, donde destaca una caseta (la cabaña del Turmo, la que sale en la canción de Celtas Cortos. De verdad, coño. El otro día me contaron la historia...) la pista da paso a un camino muy marcado flanqueado a izquierda y derecha por enormes matas de grosella y chordón. Hay como para pasar una guerra. Nos ponemos hasta el culo de frutas silvestres e iniciamos, ahora sí, una subida fuerte que nos llevará al refugio de Estós. Dos horas desde el coche (2h. 30 min. según todas las guías) parando a hacer fotos, merendar gomibayas y bajando a ver la salida de las Gorgas Galantes. El refugio, como todos. Poca gente, chanclas portadoras de hongos y cervezas a 3 € la lata de San Miguel. Hace una noche que, para nada, invita a dormir dentro oliendo a gases corporales y oyendo ronquidos así que...cena en la calle rodeaos de perros, con botella de vino de 9 € (cojonudo, por cierto) y a dormir en la terraza viendo las estrellas y oyendo los putos perros ladrando a cualquier insignificante ruido que se oía. Nos descojonamos. Parecemos indigentes durmiendo en la calle, rodeaos de perros y bebíendonos el vino que ha sobrao a morro dentro del saco.
Suena el móvil a las 6:30. Joder, que mal he dormido. Me he despertado cientos de veces.-
¿comemos algo antes de marchar?
-Cuando se haga de día y así cogemos altura con la fresca.
Recogemos el saco y la colchoneta y, como indigentes que somos, le pedimos al guardia... hay payo dejanos una taquiya pa los dos pa dejar las colchoneeetas. El caso es que el tío dice que no. Que tienen el refugio lleno y que, si acaso,no deja una, pero, que tendremos que estar de vuelta antes de las 14 h. Pues...no creo. así que lo dejamos todo ancho encima de las taquillas y empezamos a andar a las 7.
El camino baja, cruza el río y empieza un flanqueo a media ladera por debajo de les Agulles de la Paul hasta que se introduce en la coma de la Paul. Miramos el mapa. 900 m. en una hora. No está mal.
-Según ésto hay un pequeño ibon aquí mismo. -Guay, allí almorzaremos. Saco la cantimplora y me la truco de un trago. Ya cogeré agua en el ibón.
¡Hostia! ¿Dónde coño está el ibón? ¡Me cago en el calentamiento global y en el efecto invernadero! ni una gota de agua en todo el valle. La única que se ve, muy lejos y muy alta, es la que nace el glaciar de la Paul, a nuestra derecha y que inmediatemente se pierde en medio de bloques gigantescos. Almorzamos (sin agua) y seguimos andando. A más de 2800 m. nos sale ¡Un jabalí! Gordo y redondo, se nos mira y empieza a subir con una agilidad que pa mí la querría. Se pierde de vista en medio de un desierto de roca. El collado de la Paul está a 3081 m. Hasta aquí nos ha costado 3 h. En frente nuestro la cuenca glaciar del Posets, a nuestra derecha la arista este del pico y a nuestra izquierda arranca la cresta del Bardamina. Escondemos las mochilas e iniciamos la subida por la cresta del Posets. Sin ser difícil es entretenida. Pasos de IIIº que, por supuesto y siguiendo nuestra práctica habitual, los superamos a pelo. Subir subiremos. Bajar...ya será otro cantar. Joder, mira que somos gilipollas...no aprendemos. Algún día vamos a tener algún disgusto. Una hora de trepada. Concentración y tranquilidad, un patio de flipar en ambas vertientes, hasta llegar a la arista cimera y al Posets (3375 m.). Una veintena de personas en la punta ¿Vosotros subíais por esa arista? Jooodo, acojonaba solo de veros, nos dice uno que ha subido por la canal real. Vaaaa...no passa nada....somos muy buenos...(Bueno, en realidad, le dije que no tenía nada claro si íbamos a saber bajar por el mismo sitio) Diez minutos apenas en la cima. Empiezan a llegar boiras por el norte y se están cubriendo los valles a marchas forzadas. Como nos pille un marrón en la arista allí sí que nos cagamos. Venga, p'abajo echando hostias. Llegamos, nuevamente, al collado de la Paul. Despacito, mirando bien de dónde te cuelgas, ha sido más fácil de lo que me esperaba. El tiempo aguanta así que vamos a intentar la cresta del Bardamina que no parecía muy difícil (de hecho creo recordar algo que he leído que se puede hacer sin cuerda ni nada) Pol baja hasta el glaciar a coger agua y, cuando llega, me echa la bronca porque bebo más agua que una trucha. -Pues sí, será verdad, pero de la misma manera que la bebo la sudo. Yo que quieres que haga, tío, mi metabolismo es así... La arista, al principio es muy sencilla. En apenas unos minutos nos plantamos en el pico inferior de la Paúl (3062 m.) A partir de allí se afila notablemente. Pasos en bavaresa colgando con todo el cuerpo fuera, un patio de flipar, bloques como lavadoras que se mueven...Hostia puta, si mi madre me viera en este berenjenal. Nos juntamos con tres tíos que la están haciendo a la inversa. -¿Qué tal está hacia allá?
-Regular, está muy descompuesta ¿Y hacia alli?, preguntan.
-Pues, pa ir sin material...regular. Buscamos un sitio para cruzarnos, ya que el lugar es estrecho de cojones.
El caso es que seguimos y aquello cada vez se enmarrona más. Hay un paso que no tengo ni puta idea por dónde superarlo. Me cuelgo, hecho todo el cuerpo para la vertiente de Estós y ¡se mueve el bolo del que depende mi integridad física! Si se llega a caer me hubiera pasado como el coyote de los dibujos. Primero caigo yo, me estampo abajo, y luego el bolo me hubiera caído en la cabeza. Yo no sigo, le digo a Pol. Me tiemblan las garras. Si hay ocasión nos piramos para abajo. Al final, por suerte, un canalón descompuesto, con pasos de IV, nos deja en la vertiente de los ibones después de mucho resbalar, penar y agarrarnos como garrapatas.
Bueno, ahora, según el mapa, debemos ir hacia esa dirección. Allí debería haber un ibón y, justo encima, la brecha de Bardamina por donde podemos descender al refugio.....Si, si, ya te darán. El ibón en cuestión estaba a tomar pol culo de donde estábamos. Fuimos flanqueando, como pudimos, la base de la cresta hasta que dimos con él. Las 16h. Habrá que comer algo ¿no? Sin ganas, echamos un bocao mientras que el psicópata de Pol se mete en pelotas dentro del ibón. -¡Como te pegue un jamakuko dentro te va a sacar tu padre de allí! le grito.
Terminamos de comer, nueva consulta al mapa y llegamos a la conclusión que la brecha en cuestión es una que nos cae justo enfrente pero a notable altura. Subimos. ¡De cojón! Por aquí no se puede bajar. Una canal cae vertical muchos metros más abajo. Otro collado, más a la derecha y más lejos tenía mejor pinta. Nos asomamos. Hombre...por aquí si...aunque ese ibón que se ve allí debe ser...el de Montidiego. Joder, que grande es el mundo. En el caso que sepamos encontrar la bajada hasta el valle después el refugio lo hemos dejado mucho más atrás. Pues...no queda otra. Son las cinco de la tarde y, como poco, nos va a costar tres horas bajar, mas dos desde el refugio al coche...habría que avisar a las respectivas para que no líen alguna al ver que no llegamos. ¿Cobertura?...los cojones, ni una raya. Bajamos por un valle larguííííísimo. Poco a poco, se va trazando un sendero que cogemos, perdemos y volvemos a coger. Hay trozos en los que vamos por un bosque de pino negro precioso. Que lástima que no tengamos ganas ya ni de mirar el paisaje. En una de estas ¡Coño! Sale un bicho volando.
-¿Un Urogallo? -
¡Hostia tío!, ¡No había visto uno en mi vida! Parece una tontería pero el ver este bicho me ha devuelto los ánimos. Ahora sí que ya se ve un sendero bien trazado y que va en una dirección correcta. Al final, después de tres horas de bajada, llegamos a otro sendero marcado con rojo y blanco. Un Gr, estamos salvados. Nueva consulta al mapa. Pol va a ir a buscar los bártulos que dejamos en el refugio y yo voy a bajar echando hostias al coche a avisar a estas mujeres que vamos a llegar tarde y que no se preocupen. La cosa es que, como casi siempre, he vuelto a perder el sendero y me planto, después de subir un montón de metros, en los Lagos de Batisielles. Alli, había una señal que indica, claramente, el descenso al valle de Estós y, por tanto, al coche. Bajo todo lo rápido que puedo. Llevo ya 13 h andando con una parada de 15 min para desayunar y otra igual para comer...¿por qué no me debe dar a mí por jugar al fútbol en vez de embarcarme en estos fregaos?. Llego al coche. Lo primero descalzarme. Pol llega media hora después con los sacos y demás cargao como un burro. Cena en Campo (Güegos con chulla como pa una boda) y al final a las 12 de la noche en casa.
2000 m. acumulaos de subida, otros tantos de bajada, 40 km me marca el podómetro (que será alguno menos), 14 horas andando. Pa un tío que, como yo, le han diagnosticao espondilitis anquilopoyética está muy, pero que muy bien. Estoy más contento...
Hala pues....