
Pues hombre, los Pirineos, los Pirineos no son...tal como se encabeza este blog...pero también hay monte....eso sí, a ver como lo digo yo para no levantar suspicacias. Es un monte...vamos a decir diferente al que estamos acostumbrados, con unos atractivos...diferentes a los que estamos acostumbrados...vamos, que la zona es fea de cojones. Habíamos oído hablar maravillas de esa zona para la práctica de la BTT, pero nos caía bastante lejos para bajar en el día. La oportunidad nos vino cuando la
Asociación Boira de Ejea nos invitó a que, como unos Franciscos Umbrales cualquiera, bajáramos Pol y yo a hablar de nuestro libro para la capital de las Cinco Villas. Como nos temíamos, a la presentación del libro siguieron los tragos, la cena, los tragos y los tragos hasta que, evidentemente, hubo que quedarse a dormir allí. Porsiaca, ya nos habíamos llevado la bici para ha

cer algo al día siguiente y nos decidimos por una ruta por las Bardenas, de las que habíamos oído hablar muy bien. Así, de paso, estreno el GPS que me han traído los reyes.
El sábado sale despejado pero con bastante viento. Cogemos la carretera Ejea-Tudela confiando en que un
parque natural debería estar bien indicado. Primer error. No hay ni una puñetera indicación en la carretera en la que ponga que está usted entrando en un paraje natural protegido y bla, bla bla, ni, por supuesto, indicación alguna de por dónde se puede o debe ir. Después de dar vueltas con el coche, nos metemos por una pista que enlaza con otra y esta con otra y esta con otra hasta que, después de hora y media dando vueltas por un paraje lunar, llegamos a donde arranca el track del GPS. Aparcamos en medio de la es

tepa, nos cambiamos y empezamos a pedalear. Km y km de pista recta y llana nos llevan a las inmediaciones de lo que parece un cuartel del ejercito epañó. Ya sabíamos que aquello es un campo de tiro para los aviones pero confiábamos que, con esto de la crisis, deben haber recortado también el presupuesto en bombas, misiles y gasoil, queroseno o con lo que coño rulen esos chismes. Pasado el cuartel la pista sigue por una inmensa paramera, con algunas formaciones curiosas hasta llegar al punto que todos hemos visto alguna vez, el Castildeterra. Aquí el track del GPS (se pronuncia
el ji-pi-ese) nos saca de la pista y nos metemos en el barranco de las Cortinas durante unos cientos de metros. Esto, sin ser una maravilla, anima un poco. Volvemos a salir a la pista. Acojonante tú, estamos en el desierto y está empezando a llover. En efecto, boiras negras como mi conciencia se nos echan encima, se levan

ta una ventolera que paqué y, pa forro bota, pincho. Afortunadamente el viento se lleva las nubes enseguida y el pinchazo lo arreglamos en zerocoma.
Misma tónica. Más pistas llanas. Esta vez nos ameniza la marcha viento racheado lateral. Nos desviamos por una senda hasta situarnos enfrente de una zona que, esta sí, tiene buena pinta. Hay unos enormes paredones acarcavados que, aparentemente, nos cierran el paso. Subimos por un portillo (si no por el jipiise no lo encontramos) y nos metemos en el barranco del Rallón hasta que llegamos al famoso paso de los ciervos. ¡Amos no me jodas! hemos cogido el track al revés...¡Seré gilipollas!...esto ya no me volverá a pasar pero es que es la primera vez que uso un chisme de estos...si es que yo siempre he confiado en mi instinto ¡coño!...Bueno, no pasa nada. Lo subimos andando y lo volvemos a bajar. El paso en cuestión es una bajada que culebr

ea por el lomo de una cárcava. Hombre, tiene su gracia. Si te caes a cualquiera de los lados la hostia es fina, pero es muy corto y, si esto era lo mejor de la ruta, desde luego no compensa. La vista desde arriba, del conjunto del barranco, es curiosa y tenemos el sol de forma que se aprecia muy bien todo el relieve. Seguimos un tramos por senderos, en continuo sube y baja, hasta que cogemos otra pista que desemboca en la que traíamos antes de desviarnos y que rodea el perímetro del campo de tiro. Esta ya, sin dejarla, nos devuelve al coche después de 30 km y sobre cuatro horas de actividad con paradas, pinchazos, fotografías y subidas por donde deberíamos haber bajado.
Pues eso...que si la zona tiene algún atractivo (que lo tendrá, seguro. De hecho es Reserva de la Biosfera, Parque Natural y ZEPA) no se lo hemos sabido encontrar...claro que nosotros somos nativos de los umbrosos, fríos y húmedos bosques boreales situados allende de la depresión del Ebro y claro...estos parajes propios de tuaregs, mongoles, apaches, almendrones y otros pueblos del secano no acabamos de verles el encanto.
Por cierto, si a alguno le interesa,
aquí está el track de la ruta.
Hala pues...