jueves, 17 de abril de 2014

BARRANCO DE SIESTE Y SUS BONITAS FORMACIONES GEOLÓGICAS

Ya hace días que venía oyendo hablar de este barranco. Como en otras cosas, también en este mundillo se
ponen zonas de moda y se olvidan otras y éste es uno de los que, últimamente, se visita de forma asidua por gentes de todos los tipos y colores que les gusta enfundarse en neopretos ¿porqué será? Pues por su dificultad dicen que no... vamos a intentar descubrirlo.
Tras varias llamadas, y cruces de guasaps y esemeses solo aparecemos por Boltaña J.C y yo... pues mira que bien...a sí iremos más ligeros.
Café y carretera. Tras pasar por el lujoso hotel golf&spa chachimolongui "Monasterio de Boltaña" cogemos la carretera que pasa por el pueblo de Sieste y continúa hacia el sur, por un valle absolutamente desconocido para mí, en dirección al "Condado de San Martín". Pasamos varias granjas con el río a nuestra izquierda y constatamos con pesar que baja turbio. Mecaguenlaputacalavera... ha estado lloviendo hasta hace nada, de hecho, está toda la carretera mojada, y le barranco baja con agua color chocolate... pues ahora que estamos aquí, no será lo mismo pero ahí que vamos.
En una curva pronunciada a la derecha aparcamos. Nos equipamos, que hace una temperatura cojonuda, y cogemos una senda que en apenas cinco minutos nos lleva al cauce del barranco.
Cruzamos por medio de un rosario de pozas a derecha e izquierda que en verano deben estar petadas de bañistas y que hoy las tenemos para nosotros solos. Por aquí saldremos una vez concluido el descenso. Además, mira por donde, conforme más subimos más clara se ve el agua...igual hasta tenemos suerte y todo.
Nada más cruzar el cauce, se inicia una senda que nos hace sudar de lo lindo. Subimos constantemente y sin tregua hasta un mirador desde donde se ve prácticamente todo el desarrollo del barranco. Seguimos subiendo más y más y más hasta que llanea un poco y empieza a bajar para, en menos de una hora intensa desde el coche, llegar a la cabecera del barranquillo en cuestión. Este es el track hasta aquí. Lo primero que vemos desde allí es que hay un cauce pedregoso donde baja el agua laminada y, un poco más allá, un abismo. Nos acercamos, miramos y paramos a echar un bocao y un trago de vino antes de equiparnos e ir al lío.
Primer rápel a la derecha. Pared lisa, con rápel limpio que te deja en una repisa grande. Mientras bajamos, a la izquierda hidro, vamos descubriendo una formación de travertino que me recuerda vagamente a algo que vi una vez hace ya mucho tiempo.... el caso es que me pregunto donde he visto yo algo parecido y no se me ocurre...
Bueno, ya me vendrá para la cabeza... tampoco sería algo bueno ni importante...
Segundo rápel, precioso, en parte volado, que te deja al pié de una balma muy profunda por la que se descuelga el agua como si fuera una cortina tejida por las hadas de colores que habitan estos lugares de paradisiaca ensoñación.
Pasado este tramo, llegamos a una enorme badina, llamada la poza del chichi o algo así. Buff, no se que me está pasando pero me están entrando unos calores!!!! ¿Será por el sugerente topónimo y las extrañas formaciones, que sigo sin saber a qué o quién me recuerdan?? Lo cierto es que ciertas partes de mi anatomía han tomado vida propia y se mueven y crecen a su libre albedrío pese al nulo atractivo erótico sexual que despierta en mí mi compañero de descenso.
 Pues bien, para rebajar los calores y los sudores, subida por un cagicar con el neopreno y todos los atalajes encima. Vas a ver tú lo que es calor....

Pues eso, queridos y queridas amiguitos y amiguitas, abandonamos momentáneamente el cauce por el que circulamos (o descendemos) para colocarnos en la cabecera de un afluente, que se despeña en alegres cascadas para confluir, conectar, verter y rendir sus aguas en la cabecera de la badina del chichirigoi...o algo así.
Cuatro rápeles creo que salen. J.C., me da un curso intensivo y ultrarápido de manejo de cuerdas y técnica básica, vista mi nula evolución en este mundo de los barrancos.... si es queeeeeee, si no nos ha pasado nunca nada es porque alguien nos reserva  un futuro largo y dichoso...ya te digo.
Bueno, el caso es que, en poco tiempo, estamos otra vez en la pozalchichi y, ahora sí, continuamos río abajo. A partir de aquí, ya no hay más que disfrutar del paisaje y poco más. Algunas pozas, que se pueden evitar si se quiere, grandes losas de piedra por donde el río baja muy ancho y laminado, colores naranjas en las rocas...cuando te das cuenta ya estás en el camino que cruzamos subiendo y en dos minutos más en el coche.
Pues ya está, hemos bajado el barranco de Sieste y su afluente de topónimo innominado. Comemos al lado del coche mientras la vista se pierde en los parajes que nos rodean. Una señal, que no habíamos visto, nos llama la atención; pone que por allí se va al "coñolmundo" coñolmundo.... qué coño debe ser eso????.
Hala pues...

martes, 8 de abril de 2014

UNA VUELTA (LARGA) POR LA SIERRA DE MADRID.

Pues sí, queridos y queridas amiguitos y amiguitas. En nuestro afán de nuevas conquistas territoriales para la corona pirenaica, cada vez nos desplazamos más al sur. Ya no tenemos bastante con el Moncayo que nuestros pasos y anhelos se encaminan todavía más a meridión, nada menos que a la capital del reino opresor. A la ciudad donde emanan las leyes que nos constriñen, nos oprimen y nos coartan.  Para eso, quedamos con Paco y Pili a las muypronto de la mañana para coger el AVE que nos llevará al corazón de la gran Urbe donde nos está esperando Jacinto, a la sazón, el que nos va a guiar estos tres días por estos territorios inhóspitos. De lo que hicimos el primer día, como este blog va de salidas por montaña, nada os diré, excepto que nos vimos cara a cara con Miguelón, con las damas de Elche y de Baza, que recorrimos embobados y ojipláticos una parte importante de nuestra historia material. Recorrimos, guiados por Jacinto, la Villa y Corte de cabo a rabo para ver si nos juntábamos con el Exmo. señor Rajoy Brey para presentarle nuestros respetos y darle un afectuoso saludo o, ya puestos, con su alteza Real Don Juan Carlos I, con intención de declararle solemnemente y de forma unilateral la independencia de los territorios Pirenaicos y pedir la mano de la infanta cortita ahora que está soltera, de forma que quedemos exentos, exonerados y aforados para hacer lo que nos venga en gana en el ámbito fiscal y personal. (eso sí, mirando bien por donde cruzábamos no vaya a ser que la exma. Sra. Dña Esperanza Aguirre le de por salir a pasear con el coche). Nada de eso vimos, pero sí la basílica de la Almudena, el templo de Debod y buena parte del Madrid de los Austrias, con sus monumentales monumentos pagados por nuestros tatarabuelos a base de sudor y lágrimas. El día, intensísimo, termina con un relaxing bocata de calamares in the plaza mayor en compañía de Jacinto, Raquel su mujer, Beatriz, Raquel hija, Pepe y Mario.
Al día siguiente suena el despertador a las siete de la mañana. Raudos y veloces desayunamos y nos montamos en el coche que nos va a llevar, tras pasar la M-20, M-30 y M-40 por la carretera del norte, a la sierra de Madrid. Mal día, aparentemente, hemos elegido. Nubes bajas, niebla y a ratos lluvia nos amenizan el viaje hasta llegar al aparcamiento conocido con el poético nombre de Canto Cochino donde nos calzamos mientras llueve suavemente y divagamos sobre si el topónimo procede de un suido con voz melodiosa o de que esto es un lugar comúnmente conocido como picadero donde se viene a hacer lo que habitualmente hacen hombres y mujeres enamorados y/o excitados sexualmente.
Cogemos una senda que empieza a subir suavemente, entre pinos, robles, brezos y rocas de granito de variadas formas, hasta llegar a un collado conocido como el Collado del Cabrón. Nada que decir... De allí parten nada menos que cinco caminos. Cogemos uno en dirección naciente que bordea un barranco profundo cerrado por una muralla de rocas y agujas de formas imposibles. Entre la sorprendente orografía, la vegetación y la niebla, andamos por un paisaje digno de una novela de Tolkien.
Nos desviamos a la izquierda y emprendemos una subida bastante más dura y bastante menos pisada que nos lleva, en no demasiado tiempo, al llamado Puente de los Poyos que, pese a la evidente homofonía y a la toponimia incorrecta de los mapas, nada tiene que ver con ese bicho que nos comemos previo desplume y sí con la voz latina Podium que significa "lugar elevado" y que en nuestras lejanas tierras a dado lugar a todos los Pueyos que conocemos.
Magnífico y monumental lugar éste, a fe mía. Una roca de granito, vomitada por la madre tierra en la lejanísima orogenia hercínica, vuela sobre nuestras cabezas en forma que ni Santiago Calatrava es capaz de diseñar un puente tan bello y que se sostenga así durante miles de años.
Almorzamos allí mientras un sujeto, que ha llegado por otro sitio, despliega toda una colección de  ferralla, fierros y ferrunchones e inicia una lenta y atlética escalada artificial.
La vuelta la hacemos por el mismo sitio hasta el collado del cornúpeta y un poco más abajo, cogemos una nueva senda que, enseguida, nos deja a orillas del río Manzanares que hoy baja bien furo.
Enseguida tomamos una pista que nos llevaría, a la izquierda, al aparcamiento y al coche pero Jacinto, que se conoce esto como la palma de la mano, nos tiene reservada otra excursión. ¿Qué es esto de irse ya pacasa? ¿No me subiste tú a Góriz por la senda de las flores? Pues ahora te vas a cagar!!!. La cosa es que seguimos por la pista y en el llamado puente de los franceses cogemos una senda que, paralela al Manzanares, va a buscar su nacimiento, en los conocidos como Chorros del Manzanares. A ellos llegamos en continua subida por una senda que, sin ser demasiado pronunciada, no da tregua en ningún momento.
Habíamos pensado en echar un bocado aquí pero queda casi la mitad de la subida hasta otro puente, por el que cruzaremos el río y que nos llevará, por una pista que recorre todo el cordal, nuevamente al coche. Así que continuamos subiendo. Un afluente del río que se despeña a nuestra derecha, nos hace hacer comedias para cruzarlo ya que baja cargado de agua y un paso en falso, nos haría bajar directamente a una gorga que burbujea a nuestra izquierda y en la que está prohibido bañarse (hoy, además de bañarte, te ahogarías, con lo que te ahorrarías la multa por practicar barranquismo, deporte prohibido en ese paraje si hacemos caso a los carteles).
Un movimiento nos llama la atención. Casi a nuestro lado, pacen tranquilamente un rebaño de cabras monteses. Son todo machos, con lo que deducimos que, o bien no es época de celo o bien las hembras se han quedado en casa con los cabritillos mientras los machos, como siempre en muchas especies porten o no cuernos, se han ido con los amigotes a dar un rulo por ahí. El caso es que saco la cámara, les hago abundantes fotos y en una de éstas se me resbala de las manos y cae rebotando en un pedregal en modo atomarpolculobicicleta. Of course, los cápridos desaparecen como por ensalmo asustados por mis imprecaciones, mis palabras malsonantes y mis blasfemias y la cámara no funciona. Cojonudo tú...
Hala, seguimos. Subimos más a enlazar con una pista y cruzamos el río por el puente de los manchegos, punto más alto de la ruta. Paramos a comer, ahora sí, teniendo en frente la Maliciosa, pikachu de 2227 m. de vellón y que hoy se muestra cubierta de nieblas, nieves y lluvias que....por cierto, tienen toda la pinta de echársenos encima. Después del bocado rápido iniciamos un flanqueo hasta el llamado Collado de los Pastores, extraordinario mirador desde donde se puede observar prácticamente toda la sierra y los números pueblos, villas y ciudades que se extienden a meridión, incluida, claro está, Madrid y sus torres y/o rascacielos.
Ahora si...empieza a llover como si no lo hubiera hecho nunca. Esto y que ya va siendo hora de terminar nos hace acelerar el paso por la pista que baja sin compasión y durante muchos kilómetros hasta un primer aparcamiento y poco después al coche.
Jodo petaca.... más de 27 km y más de 1500 m. de desnivel positivo...bastante más que la subida a Collarada desde la Espata, por decir algo... Aquí tenéis el track por si os apetece...
Bueno, nos hemos ganao una galimba ¿no? ¡Pues claro que sí!. La cerveza nos la echamos en Moralzarzal, pueblo de topónimo obvio y cristalino que, siendo, en palabras de Jacinto, "un pueblo pequeño de la sierra" censa más de 10.000 almas...prácticamente como todos los habitantes de Villacloro y Biescas juntos tú...
Vuelta a Madrid, ducha y cena y a dormir, que nos lo hemos ganado.
El domingo amanece en la capital despejado y limpio como pocas veces (o eso dicen nuestros anfitriones) así que lo dedicamos a pasear por el Retiro, por el jardín Botánico y por el petadísimo, heterogéneo y multicultural rastro haciendo tiempo para coger el tren que nos llevará, nuevamente, a nuestras queridas, salvajes y añoradas montañas.
Hala pues...

martes, 18 de marzo de 2014

MONCAYO (2314 m), POR EL CORREDOR DE LOS GENDARMES


Como no tenemos montañas cerca de casa, este finde pasado nos hemos ido al Moncayo, maño, a subirlo por el llamado corredor de los gendarmes, una ruta directa que te lleva desde el circo de San Miguel al pico homónimo (u Moncayo, propiamente dicho).
Hemos ido JC y Silvia, Pol y Luisa, Alegría, Roberto y yo...el Yeti hoy se queda en casa.

¿Que porqué San Miguel?, os preguntaréis vosotros y vosotras que tenéis mentes inquietas, inquisitivas, indagadoras y curiosas.  Pues porque dicho Arcángel, que reina y gobierna sobre Principados, Potestades, Virtudes, Dominaciones, Tronos, Querubines y Serafines, que venció a Belcebú (o Lucifer, que también fue en origen un Arcángel)  vino a sustituir deidades paganas, siempre solares, que moraban en lo alto de estos montes sagrados para íberos y celtíberos,. Es decir, que nunca encontraréis una ermita, iglesia, monasterio, templo y/o hagiotopónimo dedicado al Michel éste en el fondo de un barranco y sí en lugares donde se domina un amplio territorio, como es el caso. Ni es casual el topónimo, ni lo es la presencia del magnífico monasterio de Veruela en sus faldas ni las brujas que moraban y moran en el castillo de Trasmoz, muy cerca de sus cumbres.

Bueno, pues el corredor es una vía sin dificultad pero muy maja. (Estética dicen los guays). Se coge el sendero que parte del Santuario y, una vez en el circo del Michel, en vez de ir por la izquierda que va la normal, te tiras a la derecha y subes to tieso.
Ya que estamos, por aprovechar el día, nos hemos hecho todas las puntas hacia meridión, usease, el cerro de San Juan (2279 m.), el Pico Morca (2274 m.) y el Lobera (2226 m.) para volver por la senda que viene desde el collado de Santa Lucía nuevamente al santuario.
Aire y frío que te cagas. Nada más salir del abrigo del corredor, nos azotan vientos catabáticos que no nos dejan hasta que bajamos al collado. Joder qué monte más cabrón y más traidor. Segunda vez que lo subo y segunda vez que me putea, pero vamos...que muy bien, que me mola que me puteen las montañas.
Bueno, y como no tengo demasiadas ganas de escribir y siguiendo consejos del refranero que dice que a cada cerdo le llega su.....no, espera, que este no es. Ninguna mujer es fea si se le mira por donde mea....ah, no este tampoco... Una imagen vale más que mil palabras...este era... pues que os dejo, un video cojonudo, personalizado para este blog, hecho por Roberto, alguna foto y el track del recorrido aquí.
Hala pues...



En mitad del corredor con los gendarmes erectos detrás.  
La peña aguantando marea mientras nos protege el pilar de la Virgen (del Pilar)

 
Desde el cerro de San Juan, vista hacia el Morca y el Lobera

Llegando al santuario.



 

miércoles, 5 de marzo de 2014

SENDEXTREM GUARENSIS.

A ver, chavalotes. Vosotros que creíais que ya habíais hecho lo más extremo en esto del
senderismo, vosotros que habéis hecho Le tour du Mont Blanc a la pata coja, vosotros que os habéis currao el trekking de los Annapurnas sin sherpas y sin yaks, vosotros que hicisteis el International Appalachian Trail sin mochila y cruzando a nado el Atlántico, no tendréis idea de lo que es senderismo extremo hasta que no os curréis esta vuelta que nos hicimos el domingo pasado en la cercana, sorprendente y siempre mágica sierra de Guara...bueno, a lo mejor exagero un poco...quizá es que se me está pasando ya el síndrome de Stendhal, pero la ruta tiene los suficientes atractivos y las suficientes dificultades como para que te la plantees...aunque solo sea una vez en tu vida. Vamos a ello:
Invitados por nuestros amigos de Tierra Baja, llegamos a Alquezar a las nueve y media de la mañana Ana, Kankel, Pol, que viene a probar una rodilla pocha que lleva, y el que suscribe. Allí nos juntamos con Silvia y J.C., Javier y Cristina, Pilar y Miguel Ángel. Nos esperan, como es norma de la casa, con cafeses en termo (solo y con leche), pastas caseras y exquisiteces varias...hasta whisky, pa empezar con fuerza y alegría.
Una vez bien alimentados y previa presentación de los que no se conocían, iniciamos la senda señalizada que nos llevará al primer hito importante de la ruta, las balsas de Basacol. Se trata de un idílico rincón, restaurado y acondicionado, donde se recoge el agua de boca de Alquezar y que recuerda, entre la piedra sillar y los cipreses, las piscinas donde se bañaban Cleopatra y Marco Antonio.
De las balsas a los abrigos de Quizans hay un paseo, en subida, eso sí. Previamente habremos pasado por una caseta construida con la técnica de aproximación de hiladas restaurada.
http://www.parqueculturalriovero.com/bloques/arte_esquematico6.phpQuizans es uno de esos sitios mágicos que tiene Guara. De esos en los que se nota la presencia de los siglos y las generaciones. Allí, los primeros hombres que se hicieron sedentarios y empezaron a
cultivar la tierra y domesticar animales, nos dejaron algunas muestras de su pensamiento simbólico en forma de esquemas de difícil interpretación. Éstas, en concreto, pertenecen al llamado arte esquemático y están datadas entre el 4000 y el 1000 a C. Serán las más "modernas" de las que vamos a ver hoy.
 No pudieron elegir mejor el sitio. Orientado al sur, con roca caliza que refleja la radiación solar y toda la plana donde debían ver los herbívoros de los que se alimentaban allí, a sus pies. Inmejorable sitio para almorzar, ¡pardiez!
A ello nos aplicamos pese a haber comido y bebido hace no demasiado tiempo.
Una vez satisfechos nuestros cuerpos y nuestros espíritus, bordeamos la roca por el oeste y nos llegamos hasta un collado situado entre su cima y el valle que labra el barranco Chimiachas. Hasta aquí, hemos seguido una senda perfectamente trazada y señalizada pero ahora, por la que vamos, ya se ve que ni tiene el mismo mantenimiento ni el mismo uso...hemos pasado de la antigua cabañera al Mesón de Sebil (la autovía de la época), a la carretera secundaria que nos lleva al tozal de los Tiestos (extraño y sugerente topónimo a fe mía...) y luego empieza a bajar en picado a buscar el cauce del río Vero. Sorteando paredes, entre fajas, abrigos y covachas, llegamos al paso de Pasolén, estrecha vira labrada en la pared, muy pulida por el paso de la gente y con  una hostia de considerables
dimensiones a nuestra derecha. Afortunadamente, aunque no hace falta, se agradece una línea de vida que hay en la pared.
Un poco más, pasamos por la cueva de los cuchareros, cruzamos el barranco Chimiachas y cogemos otro paso equipado que nos saca, definitivamente, de su cauce. Es el paso de los Articazos que, como el otro, está equipado con sirga que es prescindible pero que ayuda a mantener la moral de la tropa. Una bajada jabalinera, agarrándote de buchos, destrepando escalones de piedra desgastados y pulidos y agarrándote en alguna cadena, nos deja en el cauce del Vero que, pese a la previsión que llevábamos, baja bien de agua...como para cruzarlo sin demasiados problemas. Porque sí, queridos y queridas amiguitas...hasta aquí hemos seguido sendas que salen en los mapas, algunas mejores, otras peores...pero en todas se veía huella antrópica y no solo de jabalises. Ahora, una vez cruzado el Vero (unos descalzos otros calzados), tenemos que encontrar una "senda" (nótese que lo he puesto entre comillas y con cursiva) que nos subirá a la peña Bobín donde vuelve a haber, si las referencias no nos fallan, camino para humanos. Bueno, pues después de subir y bajar varias veces por ambas orillas y dado que los GPS no sirven en estas estrecheces ya que no llegan a triangular satélites, encontramos el único sitio que parece que tenga huellas de paso...eso sí, no estamos seguros si son de jabalí, de Homo
neanderthalensis o de qué. Dos opciones...o nos arriesgamos por aquí o volvemos con el rabo entre las piernas por donde hemos bajado. Por aquí, por aquí, proclama unánime todo el personal....hala pues.
Lo que viene a continuación es una subida indescriptible donde disfrutamos del conocido peeling guarensis, embarcada guarensis, embuchada guarensis y casi enrrallada guarensis en una ladera que, a ratos, casi roza la vertical. Y lo cierto es que si, queridos y queridas amiguitos y amiguitas... alguien ha subido por aquí ya que hay, a ratos, hitos, a ratos, senda más o menos clara y a ratos cintajos colgados de los arbustos.
Eso sí, para los amantes de las cifras, una hora y media para hacer  2 km en los que nos comemos 400 m. de desnivel.
Al final, de una forma o de otra, nos plantamos en la peña Bobín y de ésta a la Corona del Tozal donde paramos a comer, que ya es hora, que ya nos hace falta y que ya está bien...
Tras la comida, donde se comparten diversos manjares, incluido el famoso bizcocho carpiano, cogemos una pista-senda que nos lleva a las cercanías del alto de San Caprasio y, de allí, a coger una senda perfectamente trazada, señalizada y acondicionada que nos llevará, en descenso moderado, a las cercanías del abrigo de Arpán. Allí disfrutamos de un magnífico ciervo y tratamos de intuir dos escenas de caza, muy deterioradas, representadas en la pared del abrigo. Estas son pinturas de arte levantino, datadas entre el 8000 y el 2000 a.C.
De allí, nuevamente en descenso, vamos a pasar por la cueva de la Fuente del Trucho único sitio en Aragón donde se conservan pinturas paleolíticas. Porque si, queridos y queridas amiguitos ya amiguitas, al contrario de las pinturas de Arpán, Quizans y otras que hay en este Parque cultural, las de la Fuente del Trucho, son bastante más antiguas. Hechas hace 24000 años, día arriba, día abajo, representan caballos, manos en negativo y manos con los dedos cortados. Lamentablemente, al contrario que sus descendientes neolíticos que lo hicieron en abrigos donde llega perfectamente la luz, ésta gente pintó sus dioses, sus espíritus o sus símbolos en el interior más profundo de las cuevas con lo que nos quedamos con que estamos a las puertas de un santuario y todo el paisaje que nos rodea a visto pasar, casi invariable,  hombres con taparrabos y hacha de piedra, pastores con ovejas y cabras, domingueros de toda índole y pelaje y extraños seres enfundados en goma, con mochilas llenas de cuerdas que bajan por los mismos barrancos que aquella gente usaría para despeñar los caballos de los que se alimentaban.
Con la sensación de no ser más que motas en el devenir del universo y divagando sobre que, pese a ir enfundados en Goretex y con botas mountainpowerxtrem nos mueven las mismas cosas que movía a esta gente (léase afán de supervivencia, comida, poder, sexo y tanatofobia) llegamos, casi sin darnos cuenta al puente de Villacantal.
Solo nos queda una subida que se nos atraganta a más de uno, no en vano, llevamos ya más de 8 horas andando y los kilómetros y los metros acumulaos y positivos pesan ya en nuestras doloridas garras...bueno, al menos en las mías, porque la gente, conforme entramos en el pueblo, desaparece a la carrera. Ajaja !! Malandrines!!!! Los rezagados encontramos al resto del grupo entre jarras de cerveza, cocacolas y demás bebidas isotónicas y/o reconstituyentes.
Bueno, pues ya poco más... despedidas, besos, abrazos, votos para quedar más pronto que tarde y viaje ya de noches a Villacloro mientras la tempestad (o la ciclogénesis o el frente activo) se abate sobre nosotros recordándonos que, este día, solo ha sido un espejismo y que pa días tenemos primavera.
Aquí os dejo el track de JC, que el mío a salido mal, pa variar. A ver si alguno lo repite y ya nos cuenta...
Hala pues....

jueves, 20 de febrero de 2014

BARA-MIZ-BIBÁN-ALASTRUÉ-MIZ-BARA

Para cualquiera que no sea de por aquí, parece un trabalenguas ¿verdad?. Sin embargo se trata de un
recorrido bien majo por la Guara profunda,que nos hicimos este pasado domingo.
Después de la experiencia mística del barranco de San Cristóbal, el sábado sale un día para disfrutar del sofing, ponernos al día en cuestiones varias y salir a echar tragazos mañana y tarde. En uno de estos, nos juntamos con J.C. y Silvia que están igual de frustraos que yo con esto que venimos llamando mierdatiempodeloscojones. Sin embargo, pal domingo, hay indicios, versiones, previsiones y sospechas de que el tiempo se va a comportar así que no nos vamos a quedar en casa. Al sur, otra vez...y ya van no se cuántas.
Entre trago y trago trazamos una posible ruta por la zona de Bara, allá por la lejana cara norte de Guara. Nos han dicho que hay mucha senda de reciente apertura, muchas posibles combinaciones y mucho monte para patear. Cruce de guachaps y ya está. Al final vamos Silvia y J.C, Pirene y Josu, y el Yeti y yo. (habéis visto...todo parejitas...como se nota que ha sido San Calentín...).
Pues sí, mira. El domingo sale un día radiante, sin una nube hacia el sur, sin viento y con unos 3º sobre 0 que prometen un día de manga corta. ¡Hostí tú, qué ganas teníamos!!
Y tanto. Hemos quedao con los de Tierra baja a las 9 y media en Nocito y llegamos todos a las nueve, tales son nuestras ganas. Venga va, media hora más de coche por carreteras entretenidas y estamos en Bara.
De lo primeo que nos coscamos es que el Alcanadre baja como el Duero y esto nos va a condicionar un poco a donde vamos y a donde no... De momento, se deja cruzar camino de Miz por unas pasaderas en las que hoy da francamente miedo pasar. Para amenizar el trago, el Yeti, se dedica a pasar una y otra vez por entre las piernas de la gente mientras hacemos equilibrios para no irnos a hacer Gorgas negras con el traje de los domingos.
A partir de allí, dejando el molino de Bara a nuestra derecha y en la otra orilla, el camino trepa entre lomas descarnadas de conglomerado y arenisca hasta que, casi sin darnos cuenta, llegamos a Miz. Miz era una aldeucha de apenas dos casas con sus correspondientes edificios auxiliares. Como es de suponer, la propia miseria del entorno obligó a marchar a esas gentes que construyeron una iglesia acorde y a escala de la exigua población a la que tenía que dar consuelo espiritual. En las calles, salvadas porque aquí nunca a llegado una pista, hay un par de magníficas piedras coladeras camino de convertirse en restos arqueológicos.
No vieron venir la despoblación...si no, de qué iban a hacer, los de la casa más baja, una profunda reforma en la que revocaron con cal todas las fachadas, derribaron la que sería la chimenea tradicional y la sustituyeron por una de uralita e hicieron una reforma en la torre de la iglesia en 1913. Paramos a echar un bocao en el cementerio, al lado de un par de nichos profanados que dejan ver los restos de sus ocupantes en su interior.
Después de bien fartos y bien bebidos, emprendemos la marcha hacia el norte para desviarnos enseguida a nuestra izquierda, en dirección a Bibán.
Me gusta pensar que, hace 1008 años, probablemente por esta misma senda, cabalgó el hijo del que fue considerado el Anticristo. Así es, queridos y queridas amiguitos y amiguitas. Abd al-Malik ibn Abi Amir al Muzaffar, digno sucesor de su padre, el que fue considerado el anticristo que habría de llegar en torno al año 1000, Abu ʿAmir Muhammad ben Abi ʿAmir al-Maʿafirí  (Almanzor, pa los amigos) cabalgó por estos parajes en el verano del 1006 hostigando el Castillo de Buil y arrasando las poblaciones de Bibán (hacia donde nos dirigimos) y el monasterio de San Juan de Matidero, situado para algunos en la actual pardina de San Juan, al lado de la carretera de la Guarguera, y para otros, en la actual Pardineta de Bibán, lugar interesante por donde no vamos a pasar hoy pero que prometemos pasar cualquier día de éstos.
Al final, entre espesos bosques de pino y cajico, amplias leneras y monte bajo llegamos a Bibán. Lo encontramos como si  Abd al-Malik acabara de pasar hace dos horas. Ruinas por doquier, casas arrasadas e iglesia completamente hundida. Hasta los gigantescos olmos que debió haber en su día están muertos. Aún así, en una de las casas, se conserva una piedra que hacía días que buscaba en otros pueblos. Aparentemente, es una losa situada a la derecha de la ventana sin mayor interés. ¿Qué para qué servía? Pues unos dicen que para poner allí el puchero y que se enfriara, otros que para colocar una maceta. Echar un vistazo a éste artículo y cada uno que piense lo que quiera...allí está, y es de las pocas que quedan.
Vistazo rápido por el pueblo (por donde nos dejan las barzas) y retomamos camino hacia el este en dirección a el último pueblo de este periplo, Alastrué al que llegamos siguiendo la misma tónica de paisajes áridos salpicados de bosquetes.
Dos casas con los bajos abovedados, los pajares, yerberos y bordas y la iglesia que aguanta con dignidad separada del pueblo, es lo que queda de un lugar que, como los demás, está abocado a ser, dentro de muy poco, un mero topónimo y un yacimiento arqueológico para que lo estudien generaciones venideras (eso si este gobierno del Partido Podrido no se ha cargado la universidad, nos ha vuelto a todos analfabetos y/o seguidores incondicionales de Paquirrín, la Esteban y la Eurocopa).
Casa Bara, la de más empaque, es la que sirve de portada para el libro de mi amigo Arturo González titulado "La montaña Olvidada" extraordinaria guía, imprescindible para moverte y saber más de estos parajes.
Pues una vuelta por el pueblo y continuamos senda que se ha nublado y se ha levantado viento. Amago de rebelión. Unas quieren comer aquí y otros preferimos continuar un poco. Al final pensamos que mejor comer un poco tarde y asegurar el tiempo que, ahora mismo, no pinta demasiado bien pese a las previsiones que prometían sol todo el día.
El camino continúa paralelo al barranco Foroñón que, de repente y para salvar una imponente muralla de conglomerado, se despeña en una cascada de unos 30 m sin instalación. ¿Será posible, que a estas alturas del siglo XXI haya todavía ¡¡Y en Guara!! barrancos sin descender?? Pues mira, parece que sí.
Prometiéndonos volver cuando seamos más mayores y hayamos visto y hecho en esto del monte todo lo que queremos y pergeñamos, continuamos senda hasta llegar a un collado donde, ahora sí, decidimos echar un bocao. Bocao que cae rápido, que hace un frío que pela y no apetece nada estar allí parados.
Conforme comemos vemos que, como nacida de la nada, se ha formado una borrasca justo en frente y que está nevando con ganas en el Tozal de Guara y en la zona de Nocito-Belsué. Temiéndonos lo peor, aceleramos el paso y llegamos, esta vez por el este, otra vez a Miz.
Ahora lo que queda ya lo conocemos. Vuelta a cruzar un Alcanadre embrutecido y vuelta hacia Bara a donde llegamos cuando la borrasca, igual que se ha formado, desaparece y hasta luce un sol tibio de febrero.
Nos cambiamos, cogemos carretera y llegamos a Nocito donde esperamos encontrar algún garito abierto para echarnos una galimba o un café, cada un@ lo que le pida el cuerpo. No solo está abierta casa Ortas si no que está Alfredo, de casa Molinero (con el que tuve el privilegio de recorrer el camino de San Úrbez) y nos reciben como si fuéramos familia. Largo rato de tertulia al fuego nos hace salir, habiendo ya anochecido, con una sonrisa de oreja a oreja y con la sensación de que, por días de éstos, nos gusta tanto salir al monte. No hacen falta barrancos adrenalínicos ni pikachus con pasos de V+ (aunque si llegan tampoco les haremos ascos). Lo que hace falta para un inolvidable día de monte es buena compañía y paisajes que aúnen naturaleza, historia y un poco de esfuerzo para recorrerlos. Pues eso....que seáis muy felices (si os dejan) y que aquí tenéis el track del recorrido.
Hala pues...