viernes 6 de noviembre de 2009

ERMITA DE SAN BENITO , EN ERATA y 2.

Efectivamente, como bien apunta Elales en la anterior entrada, la religiosidad popular se apropia de los espacios sagrados, los hace suyos y mezcla, magistralmente, lo transcendente y lo profano. La ermita de Erata en cuestión no iba a ser menos y, una vez cumplida y perdida en la memoria la misión primigenia por la que se construyó, pasa a ser un lugar de referencia para los pueblos cercanos. Desde allí, aparentemente llegaban las tronadas a Otal. En un mundo donde no existían seguros agrarios y una granizada te aseguraba hambre para todo el año, las únicas formas de luchar contra los elementos eran la religión y la magia (las dos cosas, en esencia, son lo mismo). Los de Otal subían el 11 de julio en romería desde el pueblo (casi 1000 m. de desnivel) y depositaban pequeñas botellas con agua bendecida en su interior con la intención que los protegieran. Allí cuentan, aunque también lo cuentan de otros lugares, que llegó una mujer ya entrada en años y, viendo el panorama que se divisaba y siendo como era la primera vez que salía del entorno inmediato del pueblo exclamó ¡Haivá! ¡¡¡¡Pues si hay más mundo!!!!.
Cuando empezamos a restaurarla, tuvimos ocasión de hablar con algunas personas que, de una u otra manera, habían estado vinculados con ese espacio. Nos contaron historias de tronadas capeadas, como podían, dentro de la ermita, y una que a mí, personalmente, me impresionó. Durante la guerra civil la posición fue ocupada por un grupo de soldados (igual da el bando, todos hicieron atrocidades sin cuento) y un par de ellos bajaron a Otal. A punta de fusil hicieron entrar dos mulas dentro de la iglesia y con una soga tirar el retablo de la iglesia. Después hicieron subir a las mulas cargadas con el retablo hasta la ermita. Una la mataron, ante la desesperación de su dueño, la despellejaron y la asaron con las tablas del retablo. A la hora de hincarle el diente no pudieron hacerlo ya que, las pinturas de las tablas, habían pasado a la carne haciéndola incomestible.
En esencia, un lugar que nos habla de cultos paganos, cristianos, de historias casi olvidadas y otras para olvidar. Por eso tallé una imagen en la que se ve un monje que trata de ser San Benito de Nursia, flanqueado por el sol y la luna. Paganismo y cristianismo unidos. Aunque, sin perder de vista para qué fue construida, y por respeto a la gente que allí depositó rezos y esperanzas, también Mosen Ricardo subió hasta allí y la volvió a bendecir como debió hacer algún monje benedictino allá por el siglo X.
Hala pues...

jueves 5 de noviembre de 2009

ERMITA DE SAN BENITO, EN ERATA

El rey Sancho Garcés estaba muy preocupado. Los monasterios que había en su reino no estaban sometidos a ninguna regla y, en algunos, la vida de sus religiosos distaba mucho de ser un ejemplo de virtud y castidad. Aconsejado por el abad Oliba de Vic, emprende una profunda reforma monástica que habría de traer a los monjes benedictinos a estas tierras. Corría el año 1028. Fruto de esa reforma fue también la intención de erradicar, de una vez por todas, las bolsas de paganismo que subsistían en estas montañas. No debió ser fácil, ni demasiado efectivo a la vista de numerosas prácticas que han llegado hasta nosotros hasta bien entrado el siglo XX. Los cultos telúricos y solares debían estar fuertemente arraigados en la mentalidad de los hombres pirenaicos. Encomienda esta labor a los monjes benedictinos y, aunque no sabemos la forma exacta de actuación, parece claro que optaron, como siempre ha hecho la iglesia católica, por la abolición de los antiguos cultos mediante procesos sincréticos que afectarían a varias generaciones.

En las montañas de los actuales Alto Gállego y Jacetania existen cinco encomiendas benedictinas o ermitas dedicadas a San Benito, a saber; 1.-San Salvador de Leyre (monasterio benedictino), 2.-San Juan de la Peña (monasterio benedictino), 3.-Santa María de Ballarán (antiguo monasterio benedictino, hoy ermita en ruinas en término de Yebra) 4.-San Benito de Orante (ermita reconstruida al lado del pueblo) y 5.-San Benito de Erata a 2000 m. de altitud y a cinco minutos a pie de la cima del monte Erata, de la que nos ocupamos. Si un observador sitúa los cinco templos sobre un mapa, verá que forman una X en cuyo centro está la ermita de Orante. Si ese observador se sitúa, el día del solsticio de invierno en dicha ermita, verá que el sol sale por donde está situada la ermita de Ballarán y se pone por San Juan de la Peña. Si nos situamos en Orante el día del solsticio de verano, veremos como el sol sale por San Benito de Erata y se pone por San Salvador de Leyre. Parece claro que, el lugar donde está la ermita de Orante, fue un observatorio solar y todos los puntos de esa X, fueron lugares de culto pagano anteriores al cristianismo. Los monjes benedictinos, únicamente, cristianizaron lugares que ya eran sagrados desde muchos siglos antes.

San Benito de Erata, situada en la misma divisoria de aguas y a 2000 m. de altitud, debe ser una de las ermitas más altas de Aragón y, probablemente, de la península. Eran unas ruinas informes hasta hace un par de años. Desde la asociación Erata de Biescas, sabiendo que esas humildes piedras eran mucho más de lo que aparentaban, se inició una campaña de restauración que, durante cuatro fines de semana y con la colaboración de numerosas personas, volvió a reconstruir el edificio. No tiene ningún valor arquitectónico (de hecho, no podemos asegurar que la ermita original fuera así) pero el valor antropológico e histórico es incuestionable. En la actualidad, el pequeño edificio sirve también como refugio para las personas que suben a Erata. Prueba de ello son los numerosos testimonios escritos que la gente deja en un cuaderno que hay dentro. Todos los años se coloca, también, un discreto belén montañero (sin luces estrafalarias que se ven desde muchas millas a la redonda, como ocurre en otras montañas cercanas) y, desde luego, el paisaje es de una belleza extraordinaria. El hombre, la naturaleza y la historia dándose la mano, como en tantos otros sitios de estas montañas. Un lugar para visitar.
Hala pues...

lunes 2 de noviembre de 2009

CUEVAS DE LA REINA Y CANAL DEL PALOMO EN VADIELLO

Aquí vamos de extremo a extremo. Que razón tienen los abuelos cuando dicen que solo hay tres estaciones. El verano, el invierno y la del tren en Sabiñánigo. Ayer hacía un día cojonudo y hoy a salido un día de perros. Pero teníamos fiestuki y yo no tenía ni guardias, ni ferias ni cursillos ni leches. Hala...pal monte. Obviamente, viendo la previsión, para arriba nada así que...siempre nos quedará Guara.
Boiras y nieve en le Piri. Se veía desde Monrrepós. De la punta para abajo, día completamente despejado pero con una ventolera que meneaba la kangoo en los estrechos de Arguis. Llegamos a Vadiello. Las ocho y media de la mañana, ni un alma. Una airera, traida directamente de Siberia, barría los mallos de Liguerri. Marejada a fuerte marejada, con ratos de mar arbolada, en el embalse. Había unas olas como las que hundieron el Poseidón. Nos cambiamos y nos metemos en el agua. Joder, si me obligaran ha hacer esto para ganarme el pan, los denunciaría a la comisión de derechos humanos de la ONU, pero ya se sabe que sarna con gusto.... Nos cuesta cruzar el embalse una media hora luchando contra el viento que nos echa el agua a la cara. Al otro lado, en el mallo de San Cosme, pega el aire que nos obliga a hablar gritando y, a veces, casi te tira al suelo. Subimos a un colladito, buscamos el mejor sitio para seguir subiendo sorteando panzas de conglomerado (había algún hito) y en menos de una hora estamos en el barranco. Baja un hilito de agua. Empieza suave. Rápeles cortos, poco encajado pero enseguida se verticaliza y encaja. Al final, la cosa se anima. Los rápeles son largos, limpios y en un entorno espectacular. El último te deja a las puertas de las cuevas de la reina. Se trata de antiguos eremitorios, probablemente ocupados desde el siglo VIII, donde la leyenda cuenta que vivía recluída una hermosa princesa. Hoy, los únicos recluídos por un ratito, hemos sido nosotros que, aunque también hermosos (no hay más que ver la foto), tenemos de príncipes lo mismo que de analistas financieros. Mucho rato para recuperar las cuerdas y mucho rato para volver nadando. El viento se ha calmado un poco, estado del embalse: marejadilla. Da un poco de mal rollo nadar en estas aguas. Anda que si llega un siluro o algún monstruo de las profundidades y se nos come algo...claro que también puede salir la hermosa princesa e invitarnos a quedarnos en su palacio submarino rodeados de bellas y cimbreantes huríes bailoteando alrededor mientras escancian olorosos vinos en una copa de oro y diam....José Miguel, cooooo!!!! que ya hemos llegado a la otra orilla. Joder, iba de espaldas y ni me enterao... no sé en qué pensaba.
Salimos, nos cambiamos echando ostias y nos bajamos a comer a la chopera. Esta es la segunda vez, y probablemente la última, que bajo este barranco. No ha estado mal, pero no creo que vuelva.
Después de comer, con los mallos de Liguerri protegiéndonos del viento, nos vamos a la canal del Palomo. Le advierto a Pol. La subí hace 20 años. Igual no tengo güebos ha terminarla. Entonces faltaban clavijas en algunos sitios y sudamos de cojón para subirla. Coge una cuerda porsiaca hay que rapelar. Llegamos a la base y ¡Oh sorpresa! ¡La han equipado como una ferrata! ¡Si tiene cable de vida y todo! ¡Esto es otra cosa! ¡Y le han repuesto las clavijas que faltaban! Pues vaya...yo que pensaba acojonarte aquí.... La cosa es que la canal (que en verdad es un barranco) está cosida entre clavos, clavitos, sirgas y grapas. Decidimos subirla sin agarrar las clavijas nuevas, usando solo las viejas. Al principio lo logramos pero, en algún paso, después de estirarnos todo lo que mi espondilitis me permite, tenemos que agarrarnos a las brillantes. Me fijo en los famosos tritones que viven en las pozas y por los que está prohibido meterse dentro. (y porque el agua está mojada y moja las botas y calcetines y luego es un coñazo andar con el calcero mojao). Hay dos o tres en cada poza. Parece un bloque de pisos, cada uno con su inquilino. Me imagino las conversaciones en la escalera. La tritona de la segunda poza se junta con la de la 4ª B y le dice ¿Sabes que el del quinto se ha liado con la lagarta esa que vive bajo aquella sabina? ¿Qué me dices? ¡Lo que oyes, anfibia! Y además, han denunciao al de la 6ª A porque le baja humedad de arriba.....Ahuu! que ostia me he dao por estar pensando en las avutardas (bueno, en las tritonas). Al final, la canal se acaba y llegamos al pie de un circo ciego por donde, hoy, también se descuelga un hilo de agua. ¿Pero como tuvimos güebos a subir esto hace 20 años sin sirgas y faltando la mitad de las clavijas? Pues eso...porque tenías 20 años y eras un descerebrao, capullin (reflexión en voz alta). La vuelta, equipada con metros y metros de sirga, bordea unas cornisas hacia el este hasta coger una senda que nos vuelve a dejar en el coche. Hay un par de pasos de clavijas antiguas entretenidos pero protegidos por sirga.
Un poco de historia de este barranco lo podemos ver aquí: http://www.pirineototal.com/index.php?option=com_content&task=view&id=73&Itemid=1&limit=1&limitstart=2 Eran otros tiempos. los escaladores iban con abarcas y todavía no se habían afeminado con tanto goretex, neopreno, simpatex, windstoper y chorradas que nos compramos ahora. En fin, no somos nada...
Desde las ocho y media son las dos y media, con media hora para comer... cinco horas y media sin parar. Oye, que día más majo. He hecho cosas que, cuando las hice la primera vez, todavía no tenía pelo en las orejas. Vamos a echar una galimba pa celebrarlo.
Hala pues...

lunes 26 de octubre de 2009

¿PORQUÉ LOS ARBOLITOS SE PONEN ROJOS EN OTOÑO?

No se si vosotros, estimados lectores, os pasa lo mismo. De vez en cuando, quizá porque tengo mucho tiempo libre o porque voy mucho al monte solo, me surgen preguntas que son difíciles de responder. Cuestiones como ¿A qué huelen las nubes? o ¿Con lo buena/o que está esta tía/o como va con semejante gilipollas? o ¿Porque mi perro, sin aparente dificultad es capaz de lamerse los huevos y yo no? o esta otra ¿De dónde salen estos colores de los árboles en otoño si el resto del año son verdes? son preguntas que surgen de mi privilegiada mente en más de una ocasión. Hoy vamos a dar respuesta a la última de ellas. Los vegetales en general y los árboles en particular, son sensibles a la intensidad y duración de la luz solar. Es lo que los que tienen estudios llaman fotoperiodo. Cuando éste decrece (los días se acortan) para un árbol resulta más costoso mantener las hojas que la producción que de ellas obtiene. Así que "cierra el chiringuito" hasta que las condiciones vuelvan a ser propicias para realizar la fotosíntesis (primavera). Así pues, se retira el suministro de savia (lo que implica la desaparición de la clorofila), se forma un "tapón" leñoso en la base del peciolo y la hoja se abandona a su suerte. Al retirarse la clorofila, que le da el color verde, surgen otros pigmentos que hasta entonces habían estado enmascarados. En concreto, las antocianinas son las responsables del color rojizo, los carotenoides del amarillo y los taninos del marrón. La combinación y proporciones de estas tres substancias dan el color a cada especie.

Imaginaos que estáis sol@s en la terraza de un refugio de montaña.Pongamos que es el de Armeña. El sol otoñal se oculta tras las crestas tiñendo todo el horizonte de rojo. Paz. Solo el rumor del riachuelo y el grito lejano de las marmotas. A lo lejos, una persona avanza hacia donde tú estás. Una hermosa mujer (si hay alguna mujer que lea esto que se imagine un tío) llega a tu altura. Lleva el pelo suelto sobre los hombros, la camiseta ligeramente desabrochada, lo que te permite ver como una gota de sudor resbala por entre sus senos perfectos. Sus labios, carnosos y sensuales, están ligeramente abiertos. Se pasa la lengua por ellos para refrescárselos después de la caminata. Se sienta a tu lado jadeante. Tú sigues con la mirada perdida en el horizonte viendo como la noche estrellada le gana, una vez más, la batalla al día y una hermosa luna llena sale por la Sierra de Chía. La chica, vamos a llamarla Maripili y si es tío José Luis, desliza, furtivamente, un dedo por tu espalda a la vez que dice: Estoy muy cansad@ y asustad@, unos chicos malos se han llevado mi mochila y mi saco de dormir. ¿Puedo dormir contigo esta noche?. Ahora es tu oportunidad de triunfar, machote. Te levantas, le miras a los ojos y le respondes. ¿Sabías que a diferencia de las antocianinas, los carotenoides no son solubles en agua?
Hala, ya sabéis reconducir una situación perfectamente cotidiana. Para que luego digáis que os hago perder el tiempo leyendo chorradas.
Hala pues...

lunes 12 de octubre de 2009

ORDESA, COLORES Y VIENTOS DE OTOÑO

Pero que majo es Ordesa. Ya he perdido la cuenta de las veces que he estado. Creo que no me equivoco si digo que me conozco todas sus sendas y casi todos sus recodos. Los sarrios me tienen más visto que yo a la Belén Esteban pero, aún así, siempre es un placer volver.
Hoy les había propuesto a Ana y a Bego hacer la faja de las flores pero ante su negativa a pasar por las clavijas de Cotatuero, (vaaa, que os va a gustar, que vais con un guía cojonudo, hala porfa, porfa, porfa... ¿Y si me llevo un arnés y os aseguráis en la sirga que pusieron?....Cuando una mujer dice que no, es que NO, para todo igual, si es que....) nos hemos ido a hacer la faja Racón y la de Canarellos. No es lo mismo, claro, pero aún así y en otoño, sigue siendo un paraje espectacular. 7 A.M. De noches oscuro. A ver si se ha parao el planeta y hoy no amanece...¡Ah, no que ya clarea por Erata! Llegamos a Torla a las 8 menos cuarto y el autobús sube a las ocho. 7 aguerridos montañeros en un autobús de 60 plazas. Llegamos a la pradera y retrocedemos unos metros por la carretera para coger la senda del circo de Carriata. La subida, muy fuerte al principio, se suaviza cuando llegas a un refugio de troncos y al límite del bosque. Prácticamente se ha ganado ya todo el desnivel. Almuerzo en el desvío a la faja Racón. Mucho viento y a ratos lluvia traída por éste. Menos mal que no vamos a la faja las flores. A partir de las clavijas se ve como el viento menea los árboles como trapos. La faja Racón es prácticamente llana. Rodea por la base la pared del Gallinero y llega hasta debajo de las clavijas de Cotatuero. Se anda de maravilla protegido por la muralla del viento pero, conforme nos acercamos a Cotatuero, vemos que nos acercamos al infierno. Viento, cortinas de lluvia...el efecto Fohënn famoso elevado a potencia de x siendo x mayor de 5. La senda llega casi a nivel de las clavijas. La verdad que se está realmente mal aquí. Viento, lluvia a ratos...hala, para abajo. Encima del umbral de las clavijas se ha desatao el fin del mundo. Boiras, agua...la que se descuelga por la cascada es empujada por el viento y vuelve a subir hacia arriba. Dos arcos iris juntos. Bajamos por el camino hasta otro refugio de troncos y, allí, cogemos el desvío a la faja Canarellos. Durante un rato el viento sacude de recio hasta que volvemos a estar protegidos por las paredes, esta vez las de la Fraucata. Ordesa en su máximo explendor. Otoño. Ocres de haya, verdes de abeto, rojos de arces y serbales, amarillos de fresnos, belladona como para kolokar a toda la provincia... La faja sigue la mísma tónica que la anterior aunque es un poco más larga. Al final, se sale en el bosque de las hayas. Degustación gratuita de fabetas y otras delicatessen del bosque (Frutos de mochera, moxera o mostajo ya verás mañana qué manera de apretar en el WC). De ahí, por el paseo Independencia, hasta el desvío para la cascada del Estrecho. Luego, por la vertiente izquierda orográfica del Arazas al aparcamiento. Café pa calentar el body en el bar de la pradera y a Torla. 5 h y media (con paradas).
Hala pues....