sábado, 30 de agosto de 2014

MONTE ROSA Y MAS, UNA SEMANA POR ITALIA (Y 2)

Miércoles 20.
Toda la noche ha discurrido plácida y tranquila. ¿Toda? ¡No! Quien más quien menos (algunos más
que otros) ha sentido los simpáticos efectos de la falta de oxígeno. Estos, básicamente, se traducen en malestar general, dolor de cabeza, estómagos revueltos y falta de sueño que hace que las horas pasen leeeeeeeeentas y la noche sea un continuo dar vueltas y subir y bajar de la cama. Hasta un servidor, que presume de dormir como un ceporro en cualquier circunstancia, ha tenido un sueño ligero, plagado de pesadillas y sueños raros en los que yo era uno de los dobles de Nacho Vidal para las escenas de riesgo extremo.
La cosa es que, por la mañana, los ánimos no están como para tirar cohetes ni para grandes empresas. Eso sí, esperamos el amanecer desde la ventana para ver como el sol emerge sobre un compacto mar de nubes y tiñe de rosa palo y rosa fucsia y rosa rosa las montañas de Suiza. Por cierto, pese a lo que la gente cree, el topónimo del macizo no tiene que ver con estas variedades cromáticas con las que nos obsequia, si no con un idioma franco-provenzal, hablado en las regiones que lo rodean de Francia Italia y Suiza donde rouese, rouja o roisa significa "glaciar". Así pues, estamos en el monte de los glaciares y no en el monte del pink power.
Gabinete de crisis mientras el desayuno se atasca en la garganta (otro de los síntomas del MAM).
Hace un día completamente despejado, brillante, magnífico pero frío, muy frío y ventoso de cojones.
Tenemos una noche más reservada en Margarita pero decidimos cambiarla y bajar a Gnifetti cosa que decimos al guarda y que amablemente nos gestiona.
Vuelta otra vez al ritual de colocar hierros, punchos, arneses, cuerdas y demás artilugios ¡Kankel! ¡Que te vas a ahorcar con esa cuerda! ¡Que así no se lleva!
Salimos al exterior. El golpe es brutal. Un helador viento nos sacude y casi nos arrastra mientras dispara nieve a la cara que se clava como perdigones. Afortunadamente, en el momento que descendemos al collado entre la Signalkuppe, donde está el refugio, y el Zumsteinpitze, disminuye ostensiblemente. Of course, en estas condiciones, el Zumstein ni nos lo plantamos. Hay una arista cimera afilada como una navaja y con abismos hacia Suiza e Italia que no nos apetece probar.
Bajamos al gran plateau y vemos que, subiendo al Parrotspitze, hay varias cordadas. Pese al viento que a veces nos zarandea y que incluso hace que perdamos de vista la cordada precedente, iniciamos el ascenso en un ambientazo completamente invernal y alpino.
Con vistas al glaciar de Sesia, muchos metros más abajo, la huella bordea el abismo, se encarama a un mínimo collado e inicia una preciosa arista nevada que nos deja en la cima de 4436 m.
Ni una foto de grupo se puede hacer. Pitando vamos hacia abajo donde cada vez sopla menos el viento.
A la vez que descendemos, los cuerpos se van arreglando y el ánimo aumenta. El siguiente pikachu por donde vamos a pasar será el Ludwingshohe, apenas una colineta de nieve que emerge 300 m. por encima del glaciar. Hemos hecho más de 1200 km para esto ¿no? Vamos al lío.
Nuevamente a soportar el viento y la nieve clavándose en la cara. Pero merece la pena. Como el precedente, el pico éste tiene una preciosa arista de nieve por la que se llega a la cima de 4342 m. de vellón.
Desde allí se ve otro pico... el Corno nero o Cuerno negro, una peña aislada y negruzca con un solo punto débil. Una pala de nieve, empinada como picha de novio, que lleva directamente a una arista y ésta a la cima presidida por una madonna de metal.
Este será el último... pero hay que pensárselo. Así como los otros eran eminencias sin apenas dificultad, este se le ve complicado, con tramos de mixto y una arista afilada donde, un pequeño error, nos llevaría a la primera fila del concierto que van a dar a dúo Peret y Elvis.
Dejamos bajar una cordada e iniciamos el ascenso con cuidado y buena letra.  Cuando estamos llegando arriba, un megaguía con su cliente-perrito nos dan alcance y, sin despeinarse, nos pasan por encima como un tren. Será H*j* de P*t*a!!!! mecaguen D**s!!!! si me ha empujao y todo!!!!
Cabreados dejamos allí al guay, que Dios confunda, con su cliente haciéndose fotos y bajamos otra vez al collado.
Ahora si. De los 8 picos posibles hemos subido 6. El Zumstein se queda para otro año y la Punta Dufour es inviable por esta vertiente a menos que seamos Spiderman. Nos podemos dar por satisfechos.
Ahora solo queda bajar por el glaciar de Lys y llegar al refugio donde nos espera una tarde tranquila de cervezas y conversación mientras vemos como se nubla y empieza a nevar como si estuviéramos en enero.
Jueves 21.
Esta si que ha sido una noche plácida. Hemos dormido todos como lirones. Tanto que ni nos hemos enterado de que la gente a marchado muy pronto y nos hemos quedado solos en la habitación.
En realidad no hay prisa. Hoy tenemos apenas una hora de descenso a la telecabina y otra más hasta el valle. Así que desayunamos tranquilamente, vemos el día espléndido que ha salido y los cientos de personas que suben a donde nosotros hemos bajado (deben manejar unas previsiones meteorológicas distintas a las nuestras) y tras equiparnos y recoger, tomamos el camino de regreso que se hace en un tris. Hemos bajado por otro camino, tallado en la roca y equipado con maromas, que descartamos a la
subida por el peso de las mochilas. El caso es que, disfrutando del día llegamos a la telecabina que cogemos y nos baja a nosotros solos mientras el conductor (¿como se llama un conductor de telecabinas? ¿telecabinero?) nos da conversación y nos dice que ha estado en l'Aspaña varias veces haciendo monte.
Stafal otra vez.
Coche hacia abajo y paramos en Gressoney la Trinité donde vemos ¡que hay una ferrata!
Casualmente hemos traído hierros y artilugios para progresar por estos parajes así que compramos comida (no me dejan comprar vino) y comemos de picnic en una plaza mirando de reojo la pared por donde vamos a subir dentro de poco.
Ferrata delle Guide. Nos metemos en ella con los ojos vendados... metafóricamente hablando. Quizir, no sabemos ni dificultad, ni longitud ni tiempo... y encima, para Roberto es su bautismo en esto  de subir por peldaños y cables.
Pues muy maja, la verdad. Pasos atléticos, algunos quizá demasiado, desnivel, vértigo y resoplidos abundantes para superar los pasos muy bien instalados. El inicio de la vía ya advierte de que no va a ser cualquier cosa y la verdad es que salimos plenamente satisfechos... incluso obviamos el último tramo piu difficile en el que vemos a cuatro tíos penando para superar algunos pasos.... jodo, menos mal que no nos hemos pliplao una botella de vino comiendo que si nooooo....
Así que volvemos a la placidez del valle y la tarde la dedicamos al último acierto del día. Después de mirar en varios sitios, vamos a dormir en Lilianes, un precioso pueblo medieval donde hay un albergue en el que trabaja nuestra madre. Que no es, pero como si lo fuera.
Por un precio más que razonable, la amable hostelera y su marido nos preparan una habitación chachi piruli y nos obsequian para cenar con una variedad de platos valdostanos a cada cual más bueno. Si les hacemos caso, hasta han ido a buscar al monte los arándanos con nata que nos dan de postre aquella misma tarde. Sin duda el Ostello ou Crierel es un sitio a tener en cuenta si volvemos por este valle algún día.
Y ya se han acabado las jornadas de monte, que no la estancia en ese extraordinario lugar. Simplemente deciros que en la ciudad de Aosta disfrutamos como gorrinos en un patatal con los monumentos romanos y medievales perfectamente conservados y ¡de visita gratuita!, que nos comimos pizzas del diámetro de ruedas de carreta acompañadas de buen vino del valle y que Breuil-
Cervinia viene a ser como Formigal pero a lo grande en la base del mítico Cervino (que aquí muestra su cara más desconocida)  y que éste viaje entrará a formar parte y por derecho propio de uno de mis recuerdos imperecederos, comparable al día que me desprecintaron, el que me casé (aquí tengo alguna laguna) o en el que juré derramar hasta la última gota de sangre por defender la legalidad constitucional y sus representantes (Rajoy, Cospedal, el Principito-rey, la elefanta doña Leonor... etc, etc).
El viaje de vuelta, bien... en dos días, durmiendo en la monumental Aviñón y con circulación intensa... por cierto, os habéis fijao que barrancos se descuelgan de esa peña cerca de Grenoble??? ¡Seguro que están instalaos....!!!!
Hala pues....

4 comentarios:

Enrique Martínez Labalsa dijo...

Pues muy bien querido, has transmitido sensaciones placer, dificultad, incomodidad, belleza, en fin alto monte. Un abrazo y bienvenidos a la dura realidad

Ramiro Biesa Campos dijo...

Eres un fenomeno ...

Espectacular las andanzas que cuentas en tu blog y sobre todo como lo cuentas...

Pirene dijo...

¡jodó con la altitud! pos aún os sentó peor que a nosotros...

Que guapada de viaje chico, envidieta tengo, aunque tampoco me puedo quejar ni un poquito que ya he tenido lo mío este año.

Salud apañero!!

J. M. N. dijo...

Enrique:
La vuelta siempre es más llevadera después de experiencias como ésta.

Ramiro. Bienvenido y gracias por tus halagos. Seguiremos mientras el cuerpo nos aguante.

Pirene, majisma... ni se te ocurra quejarte que tu este año vas sobrada de altura y montañakas.

Hala, saludos a los tres.