lunes, 28 de marzo de 2016

BARRANCO SANZALBE E INTENTO AL MESOLA.

Llevo retraso en esto de actualizar el blog... no me da la vida pa todo....
En fin, como esto pretende ser un diario de actividades montaraces para que se descojonen mis nietos del flipao del abuelo o para que los seguros de vida tengan donde agarrarse cuando palme y no le quieran pagar lo que les corresponda a mis deudos aduciendo enfermedad mental, continúo narrando las cosas que hemos ido haciendo en esto de andar por lo más difícil....

6 de marzo. Nos acercamos, Pol, su hermano Javi y el que esto escribe, a Bergua con intención de conocer un barranco que se despeña justo en
frente del pueblo y del que hemos oído hablar varias veces. La preciosa ermita conocida como "Iglesieta d'os moros" está en su orilla, hay otra "cueva" donde en tiempos incluso llegó a nacer una chica... otra con estalactitas rosas.... en fin, que es un lugar al que le teníamos ganas y que este día, después de muchos de lluvia, bajará animado y fotogénico.
El camino para acceder, no tiene pérdida. Se bajan a las pasarelas del Forcos y se coge el sendero hacia Ayerbe haciéndole caso enseguida al desvío a la izquierda y señalizado que nos llevará, previa subida, a la ermita de la iglesieta. Solo por conocer este lugar, si no hemos estado alguna vez, ya merece la pena acercarse.
Almorzamos y visitamos la cueva mientras nos empapamos de energías sutiles y siglos de historia.
Una vez cumplidos estos menesteres, nos cambiamos, subimos unos metros por la senda, y nos metemos en el barranco justo donde una curiosa surgencia dota de agua, muy fría y abundante, al cauce que inmediatamente se empieza a despeñar entre musgos, toscas y ramas crujidas de recientes avenidas.
Dos saltos más abajo, justo en el punto que el barranco a cortado (y formado) el enorme edificio tobáceo que alberga la ermita, se forma un estrechamiento magnífico donde el agua, la tosca y la vegetación (donde no faltan entre otras, frondes del helecho Phyllitis scolopendrium buscado y rebuscado por estos lares, años ha, como mermasangre, esto es, para remediar males que tienen que ver con la tensión arterial) forman un rincón francamente interesante y valioso desde el punto de vista histórico/medioambiental.
De la cueva que debería haber cerca, ni la vemos.... así que continuamos río abajo donde se suceden cascadas de tamaño medio y largo sin que el barranco se llegue a encajonar.
Mucha vegetación que cierra el paso, algunos senderos que lo cruzan y mucha faja en las orillas hasta que cruzamos el sendero, señalizado como PR, que va desde Bergua hasta Ayerbe.
Desde aquí, dos magníficos saltos, de más de 20 m. cada uno, nos dejan a orillas del Forcos que hoy baja como el Duero, litro arriba, litro abajo...
Retorno por el recientemente recuperado camino de os Estallos directos a Bergua donde comemos tranquilamente al sol.

13 de marzo.
Nos juntamos una buena cuadrilla. David y Elena, Ana y Javier, Kankel, el Yeti y yo....
Domingo radiante en un paraíso paisajístico como es el puerto de Aisa. Los Bozos, el Aspe, los Lecherines y Mesola compiten en belleza e innivación. David va a subir con esquises y todos los demás con raquetas...
Hay que dejar el coche un par de Km. antes de donde se dejan habitualmente ya que hay nieve para aburrir. Salimos con las raquetas puestas.
Por una cosa o por otra, al final, la gente se va descolgando acabando David, Kankel, el perro y yo. Buscamos el fondo del circo y, sin llegar, nos desviamos a la izquierda para, primero por un barranco y luego por laderas muy empinadas, llegar al collado entre la punta de O Bozo y la Punta Napazal.
El cresteo entre ésta última y el pico Petrito es magnífico. El ambiente es absolutamente alpino y eso que nos movemos en alturas que no rebasan los 2200 m.
Conforme avanzamos al Mesola, punto culminante del cordal, nos demos cuenta que no vamos a poder subir. La ladera está completamente helada y venteada y hubiera requerido de pinchos, punchos y artilugios de progresión en nieve y/o hielo de los que no disponemos hoy.... así que media vuelta y bajada por el único punto practicable
que vemos en la cresta, entre el Petrito y la punta Napazal.
La bajada es una auténtica tortura. Miramos con envidia como David fluye entre giros y nieve polvo mientras nosotros, pese a las raquetas, nos hundimos hasta la rodilla.
Más mal que bien, llegamos al fondo del valle donde nos quitamos las raquetas y continuamos en busca de nuestr@s amig@s que se han ido retirando pero que nos esperan para echarnos una hermosa galimba en Aisa.
David y Elena se marchan para evitar atascos mientras que a los demás, todavía nos queda tarde para visitar de forma detallada y heterogénea la ermita de San Adrián de Sasabe y darnos un rulo por Aratorés buscando y admirando piedras milenarias.
La crónica, mucho más acertada y con track incorporado, en el blog de David.
Hala pues...