jueves, 12 de mayo de 2011

RUTA DE LAS PIEDRAS FECUNDANTES (y 2)

Hay bastantes más, pero con la ruta que hicimos el domingo pasado, te haces una idea de como son. Excepto dos casos, el resto están sin señalizar. Hay que recurrir a la gente de los pueblos de los alrededores y, muchos de ellos, ni siquiera saben de qué les estás hablando. Así que, el domingo, tras pasar Huesca dirección Barbastro (A 70 km/h en este tramo que hay un rádar recaudador de la DGT) nada más pasar Estrecho Quinto, cogeremos un desvío a la izquierda que lleva a Loporzano. Antes de llegar al pueblo, otro desvío a la derecha nos llevará a Bandaliés y, pasado este pueblo, otro desvío a la izquierda a Ayera. Justo antes de entrar en el pueblo, hay una pista. Cien metros más adelante, en una explanada al pie de una ermita en ruinas, dejaremos el coche. Se podría ir en coche, pero hay charcos como el océano índico y es apenas media hora completamente llana. Merece la pena ir andando. Además, está indicada como "Piedra Mora". Como pequeño y sentido homenaje a Manuel Benito, va a ser él el que explique lo que vamos a ver allí:
La piedra de los moros de Ayera es la catedral de esta ruta fertilizadora. Se trata de de un complejo fecundante todavía sin estudiar (...) La roca, como todas las demás, está manipulada de una forma inusual. Comenzando por el lado de levante, encontramos un gran falo perfectamente esculpido de unos cuatro metros de altura (...) En su cara norte hay una pequeña oquedad que permite la estancia de una persona en cuclillas. (...) Arriba, la superficie exterioriza varias bocas de silo que por dentro se comunican mediante agujeros practicados en las finas paredes. En la zona de levante, junto a una especie de fosa, están las huellas que dejara la reina mora en su salto, un pie normal, de mujer, y una huella informe a su lado (...) al lado hay un gran podomorfo de de más de metro y medio de longitud. (...)
A la vuelta, por la misma senda, podemos subir a la arruinada ermita de San Esteban. Gótico tardío, en los alrededores hay numerosas tumbas antropomorfas, de adultos y niños, fechables en torno al siglo X.
Salimos nuevamente a la carretera, y cojemos dirección Aguas. Pasaremos por Sipán y Coscullano y, antes de llegar a esa población, nuevo desvío a la derecha que lleva a Ibieca. En la misma plaza del pueblo se coge la pista que lleva a San Miguel de Foces. Por allí, al lado de un magnífico templo gótico panteón de la familia Foces desde 1259, debe haber otra. No está señalizada así que decidimos pasar de ella. Aún así, al encontrar el templo abierto y con la guía explicando dentro, nos acoplamos a la visita. Pinturas góticas, arcos ojivales, sepulcros...por muy rico o poderoso que seas, al final, todos acabamos igual...en una fosa. La muerte, afortunadamente, nos iguala a todos.
Comemos en un merendero que hay por allí, volvemos a Ibieca, bajamos hasta Liesa y salimos a la carretera general. De allí, se retrocede hasta Siétamo y cojemos el desvío a Alcalá del Obispo. Si en vez de ir a la derecha fuéramos a la izquierda por la autovía, pasaríamos al lado de Peña Mujer de Belillas. Una piedra manipulada hasta hacerla parecer una mujer preñada. Bueno, pues pasado Alcalá (qué nombre más evocador ¿Eh?, significa "La fortaleza"), carretera abajo, se llega a Sesa. Sorprendentemente, un cartel nos indica "Cuevas fecundantes". No tenemos más que seguir las indicaciones, por una red de pistas, para llegar a la cueva de La Ratona y a la de Casto. Nuevamente, M. Benito, nos explica:
La Ratona emboca muy cerca del suelo. La galería de entrada parece que quiere ir a la derecha pero se rectificó a la izquierda. (...) Durante la guerra civil sirvió de escondite al cura del pueblo, perseguido por los anarquistas catalanes.
En la de Casto, el túnel, bastante largo, da el acostumbrado giro a la derecha y se eleva al aposento, iluminado por un agujero. Al limpiar el suelo de la cámara, quedaron una serie de pliegues inclinados hacia la salida hechos por el cantero para emular una víscera.
De Sesa está muy cerca Tramaced. Pese a que, igual que en el otro pueblo, hay una señal de "Cuevas fecundantes" y añade entre paréntesis ¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡Neolítico!!!!!??????, no hay rastro de la peña en cuestión. Así que le preguntamos a un amable señor que, además de indicarnos, nos quiere regalar 10 parejas de cigueñas porque (son palabras textuales) estoy hasta los cojones de que se caguen por tos laos. El caso es que, muy cerca del pueblo hay un conjunto denominado Peña Lucía, interesantísimo. En la roca grande hay un cementerio (que no necrópolis) altomedieval. A su izquierda, está la cueva que, como todas las demás, se compone de un túnel que lleva a una cámara. Ésta, tiene un agujero abierto arriba que te sube hasta el "techo" de la roca. Nos contaba ese hombre que había servido, en tiempos de cárcel. El caso es que, si te cierran la puerta de entrada, no hay forma de salir de allí si no es jugándote las dos piernas. No vimos, por debe estar, un pene de casi metro y medio con sus dos huevos (o testículos, o cataplines, o pelendengues...) tallados en la roca, lo que viene a ratificar la misión genésica de estos lugares. (Si, claro, podría haber sido un graffitero medieval que se aburría...pero tuvo que tener paciencia pa tallar semejante aparato). Aún nos acercamos a Piracés, a intentar encontrar otra más. El caso es que se hace tarde y no está indicada. Después de dar vueltas y vueltas por pistas todas iguales, decidimos dar por terminada la visita. En apenas diez minutos estamos en Huesca donde hordas de gente hacen colas kilométricas ¡¡¡para ver la copa del mundial!!!! ¡Amos, no me jodas....!¡Con este calor hacer cola en la calle para ver un trozo de chapa pintada con purpurina! ¡Con lo bien que hemos estado nosotros envueltos en polvo, con telarañas y comidos por mosquitos como avionetas...! Volveremos, probablemente en otoño y con las bicis....Hay que ver el resto.
Hala pues...