Aparcamos en el parking que hay en frente del Cámping San Antón. Ni Dios. No nos hemos juntado a nadie desde que hemos salido de casa. Subimos andando por la carretera un poco, dirección Ordesa, y enseguida vemos un camino a la izquierda indicado que nos señala el camino viejo de Bujaruelo. Lo cogemos. Camino perfectamente trazado, empedrado y con muros de piedra seca a los lados. Por esa misma senda transitaron pastores, contrabandistas, monjes hospitalarios del hospital de San Nicolás, peregrinos,
huídos de guerras..., anda que no tendrán que contar estas piedras. Enseguida ganamos altura con respecto al valle, pasamos un desvío a la derecha para bajar al puente de los Navarros y sigue subiendo para pasar por el paso de la Escala. Aquí el camino está tallado en la roca y protegido del abismo por un murete de piedras. Llegamos a un cruce indicado. De frente a Bujaruelo, a la izquierda, por donde continuamos, al collado del Cebollar. Sube con ganas el caminillo en cuestión hasta cruzar el barranco del Cebollar. Este barranco, que se despeña en un rápel de 120 m., llamado salto del Carpín, cuando llega a la garganta del río Ara, lo bajé en el año 1994 en una tarde memorable con Piné y el Jefe. (memorable porque aquél día se nos apareció la Virgen, los angelitos y toda la corte celestial para ayudarnos a llegar abajo sin sufrir un rasguño ya que, ni nuestros medios ni nuestro talento, eran suficientes para que llegáramos vivos abajo).
La bajada la vamos a hacer por otra larguísima arista, exactamente de 1 km, 916 m., (esto del sigpac es acojon
ante) que nos lleva al collado de Plana Cuesta donde hay una antena y donde termina la pista que sube desde Fragen. Allí, en el collado, sale el camino de Articafiasta hasta Torla. Sale, o salía porque, salvo el cartel indicador no hay ni rastro de senda. Toda la ladera está cubierta de un denso tapiz de erizón y pino negro. Pasamos de embarcarnos, ya que el día está saliendo tan bien, y seguimos la pista hacia abajo con la intención de encontrar algún otro camino que baje al pueblo. Cruzamos por una zona de antiguos campos preciosa, con varias bordas y casetas restauradas. Es la zona de Lusarre. Allí, al sol, comemos.
Seguimos por la pista y, al poco, vemos otros cartel que indica el camino de Laor que baja directo al pueblo. Camino, también, majísimo. Empedrado, sombrío, cubierto de musgo y líquenes, con grandes paredes a los lados...vaya caminos elegantes estamos transitando hoy. La senda llega a las casas más altas del pueblo. Ahora nos queda cruzarlo y andar dos km. de carretera hasta llegar, después de ocho horas, al coche.
Recorrido recomendable 100 por 100. Las vistas en todas direcciones (especialmente hacia Ordesa) los caminos por los que se accede, la tranquilidad hacen que sea uno de los recorridos más majos que he hecho últimamente. Desde luego, me reitero en lo que ya he escrito alguna vez, no hay que subir a 3000 m. para disfrutar. Eso sí, 1300 m. de desnivel y más de 15 km andados...lo que algo vale, algo cuesta queridos y queridas amiguitos y amiguitas.
Hala pues...
2 comentarios:
Hola J!
las fotos son una maravilla. Mira que me gusta este sitio.... Bueno, que me alegro q lo disfrutaras.
saludetes
Gracias Marian, Las fotos, con un día así salen solas.
Gracias por leerme
Publicar un comentario