lunes, 4 de julio de 2011

AIDY, OURDAYBI, OILLOKI ETA ARRAKO

Que no, que no, que no estoy bolinga ni está aporreando el teclado el perro ni estoy poseído por el maligno, padezco el don de la glosolalia y estoy escribiendo en arameo antiguo. Estos son los barranquillos que hemos bajado este finde y, como sagazmente habréis adivinado, no son de Guara, ni siquiera de Huesca. Esta vez, nos hemos ido, depende a quién preguntes dónde estás, al Pirineo Vasco francés, a Zuberoa, a Iparralde, a les Pyrénées Atlantiques o a Soule-Xiberoa. Al otro lado de la güega, vamos...
La idea inicial era hacer Althagneta, uno de los barrancos estrella y, junto con el Olhadubi, de lo mejorcito del Piri. Problemas de logística, dolores reumáticos de algunos de los que iban a venir y la previsión para el domingo de risque élevé de orages nos hicieron cambiar de itinerarios. Aún así, nos ha salido un finde perfecto...más ya no se puede pedir.
Salimos con Pol a las siete de Biescas. El túnel de Canfranc estaba cerrado así que, por el puerto de Somport bajamos hasta Bedous donde cogemos un desvío a la izquierda que nos lleva a Osse-en Aspe. Allí, cogemos una carretera estrecha y zigzageante que nos habrá de llevar a la estación de la Pierre Saint Martin. Antes, en medio de un bosque mixto precioso (le Forêt d'Issaux) un pequeño arroyo de montaña, sin ninguna entidad aparentemente, ha labrado una garganta espectacular. Es la Gorge d'Aidy. La bajé el año 92 con Santi y Roberto. No me acordaba de nada pero se me quedó la sensación de que había que volver...y no me equivocaba.
Nada más entrar, las paredes se cierran, aquello se encajona y te sumerges prácticamente en una cueva. Lástima que no bajaba agua. Lo majo de estos barrancos de la versant nord es el ambiente amazónico que se respira. Es todo verde, de diferentes tonalidades y matices pero verde. Hasta las rocas están cubiertas de musgo y líquenes (verdes, claro). No hay escapatoria posible...aquello es un callejón cada vez más estrecho y más oscuro con numerosos rápeles cortos. Casi al final, a la izquierda, se abre la boca enorme de una cueva. Conforme te acercas se oye un murmullo que cada vez va a más...al final, parece que dentro de aquel agujero hay un camión acelerando. Es el agua que circula por dentgro y que, por lo que se ve, debe salir de vez en cuando como surgencia. Jodo, que acojono...imagínate que le dá por salir cuando estamos aquí haciendo el moñas...Ya me veo cabalgando sobre la ola hasta Olorón. Varias marmitas llenas de agua (una de ellas es una marmita trampa que me hace sudar más de la cuenta para salir) y algún estrecho más nos llevan hasta donde habíamos dejado el coche. Muuuu bien. Es pronto ¿Vamos tirando hacia Sta. Engracia a ver si nos da tiempo de hacer algo por ahí? Hala pues...
Por la misma carretera, se llega al Col de Labays, muy cerca de la estación de la Pierre de Saint Martin, donde dormiremos. Ahora nos tiramos valle abajo por una carretera estrecha y llena de curvas. Paramos a comer en un restaurante al lado de la carretera y, de paso, planear la estrategia para lo que queda de finde...Este de Ourdaybi tiene buena pinta, una hora de aproximación, tres de recorrido, estrecho, acuático... además hay que hacerlo fuera de época de lluvias y ya hace días que no llueve...al menos en Biescas, aquí no lo sé. Venga, vamos pallá.
Dejamos el coche y empezamos a andar por una carretera estrecha que lleva a multitud de granjas dispersas. De vez en cuando hay pequeños cartelitos verdes de madera que nos confirman que vamos en la dirección correcta. Al final, después de 40 min de andar con un calor agobiante llegamos a la cabecera. Efectivamente, baja agua abundante. Llama la atención en estos barrancos que, lo que parece un pequeño cauce entre bosque y piedras, de repente, se hunde de forma acojonante en apenas unos metros de recorrido. Pasas de ver el sol a estar completamente en penumbra, envuelto de humedad y helechos. Lo malo del barranquillo en cuestión es que no hay escapatoria posible, lo bueno, que no hay escapatoria y eso le da emoción. Eso sí, resbalar, resbala como una pista de hielo. Muy, muy estrecho, el agua justa para darle emoción....es una preciosidad. Es como el Olhadubi o el Bitet pero más corto y quizá sin los pasos técnicos del último. El punto álgido es, sin duda, un rápel de 25 m. por medio de una cascada mientras un afluente se descuelga a tu derecha desde más alto. Es uno de los sitios más majos que he visto en mi vida...y ya tengo cierta edad. Que lástima que ni las fotos ni los videos hacen honor al sitio. Eso es para estar ahí y verlo. Después de ese lugar, todavía nos queda más de 1 km de río hasta el coche. Este trozo se hace pesao y eso que el entorno no pierde ni un ápice de belleza. Al final, los restos de dos coches completamente retorcidos y oxidados, nos dicen que, ahora sí, tenemos la carretera al lado. Una vez secos y cambiados, todavía nos da tiempo de entrar en Santa Engracia a ver la iglesia. Románica, triabsidial, con capiteles historiados y policromados, con un cementerio plagado de estelas discoideas...es un lugar que merece la pena ver si estás por ahí, más todavía cuando nos enteramos que durante unos años, fue propiedad de nuestro rey, Sancho Ramírez. La descripción, como siempre, en la magnífica web de Románico Aragonés. Subimos otra vez por la carretera hasta la estación de esquí a buscar el refugio Jeandel, donde vamos a dormir. Mientras esperamos a Teo y Urbez, caen abundantes galimbas en la terraza con vistas al Anie mientras charramos con el guarda. La mujer del guarda ¿la guardesa? nos pregunta que ¿pourquoi le roi d'Espagne ne va pas a le mariage le Prince Alberto de Monaco? Pufff...ni puta idea, señora...de todas formas nous sommes republicains y lo que haga nuestro roi, siempre que no nos cueste perras, nos la pela bastante. Así, entre chapurreaos y risas llega la hora de la cena. Justo entonces llega Teo y Urbez. Les ha costao, desde Biescas por Echo, Ansó, Zuriza y Belagua dos horas...jodo os ha cundido.
La cena, abundante y contundente, a base de judías, carne de ternera guisada y chocolate.
A las diez estamos en el sobre. Yo, la verdad, es que estoy très fatigué.
A las seis de la mañana se levanta una ventolera de flipar. Ya tenemos aquí la orage. Se jodió hacer barrancos hoy. El caso es que, cuando nos levantamos, está completamente nublado pero no tiene pintas de llover. Es, más bien, ese nublao típico de la France. ¿Nos arriesgamos ha hacer algo? Vanga....Desayunamos, recogemos y nos piramos otra vez valle abajo. El barranco de Oilloki tiene buena pinta. Además pone en la guía que se puede bajar con agua abundante. Pues nada...vamos allá. Con dos coches la cosa es una gozada. Aproximación de 5 min. escasos. Baja cargao de agua y, encima, tiene una presa en cabecera...joder...como llueva ya podemos correr.
Como todos los demás empieza de 0 a 100 en 0,2. Y como todos los demás, resbala que da gusto. Quizá, de los tres que llevamos hechos este sea el más flojo. Aún así, tiene rincones preciosos, cascadas elegantes y son dos horas y media de esfuerzo intenso. Desemboca en el río que drena el valle y aún hay que bajar un rato por medio de una garganta (aquí, cualquier curso de agua, por pequeño que sea, por lo visto, labra una gorge...) y vamos a dar al segundo coche. No solo no hay orage si no que, encima, se ha despejado y hace un día cojonudo...vamos a comer en el mismo sitio que ayer y luego, pasamos a Navarra y nos hacemos Arrako, que está al lado y se va, tambien, de coche a coche. Nos metemos un menú du montagnard a base de panceta, longaniza, morcilla (o algo que se le parece) y huevo frito entre pecho y espalda que, junto con el vino, nos da un jamakuko acojonante ¿Y ahora nos vamos a meter otra vez en el agua????. Cogemos los coches, pasamos a l'autre côté. Bajando por la carretera de Belagua, al poco de pasar por un cuartel abandonado, está el restaurante de la Venta de Juan Pito, famoso por sus costillas asadas. Aquí hay que dejar un coche y, con el otro, bajar cinco km hasta donde desemboca el barranco en el río Esca. De lo que ocurrió desde que dejamos el coche hasta que entramos en el barranco prefiero no entrar en detalles...únicamente decir que Pol ha perdido, definitivamente, el título de guía-rastreador. Pues la verdad es que el barrancucho en cuestión, después de ver los del otro lado, se queda en nada, pobrecico. Hombre, tiene rincones majos pero es muy corto y con poca agua...para pasar el rato, sin más. Se ha ido nublando durante el descenso y, justo cuando salimos, empieza a tronar. Cervecica en la venta y cogemos carretera ya, hacia casa. Olemos a rana que matamos...tengo unas ganas de meterme una ducha de agua caliente...La orage, la que nos habían prometido desde el sábado, al final nos cae entre Jaca y Sabiñánigo. Granizo, rayos, truenos y viento huracanado, Kortatu dixit...que tiempos.
Otro finde inolvidable. Estoy hecho polvo, pero muy contento, esto ha sido la traca fin de fiestas...mañana a currar.
Hala pues...