lunes, 26 de octubre de 2009

¿PORQUÉ LOS ARBOLITOS SE PONEN ROJOS EN OTOÑO?

No se si vosotros, estimados lectores, os pasa lo mismo. De vez en cuando, quizá porque tengo mucho tiempo libre o porque voy mucho al monte solo, me surgen preguntas que son difíciles de responder. Cuestiones como ¿A qué huelen las nubes? o ¿Con lo buena/o que está esta tía/o como va con semejante gilipollas? o ¿Porque mi perro, sin aparente dificultad es capaz de lamerse los huevos y yo no? o esta otra ¿De dónde salen estos colores de los árboles en otoño si el resto del año son verdes? son preguntas que surgen de mi privilegiada mente en más de una ocasión. Hoy vamos a dar respuesta a la última de ellas. Los vegetales en general y los árboles en particular, son sensibles a la intensidad y duración de la luz solar. Es lo que los que tienen estudios llaman fotoperiodo. Cuando éste decrece (los días se acortan) para un árbol resulta más costoso mantener las hojas que la producción que de ellas obtiene. Así que "cierra el chiringuito" hasta que las condiciones vuelvan a ser propicias para realizar la fotosíntesis (primavera). Así pues, se retira el suministro de savia (lo que implica la desaparición de la clorofila), se forma un "tapón" leñoso en la base del peciolo y la hoja se abandona a su suerte. Al retirarse la clorofila, que le da el color verde, surgen otros pigmentos que hasta entonces habían estado enmascarados. En concreto, las antocianinas son las responsables del color rojizo, los carotenoides del amarillo y los taninos del marrón. La combinación y proporciones de estas tres substancias dan el color a cada especie.

Imaginaos que estáis sol@s en la terraza de un refugio de montaña.Pongamos que es el de Armeña. El sol otoñal se oculta tras las crestas tiñendo todo el horizonte de rojo. Paz. Solo el rumor del riachuelo y el grito lejano de las marmotas. A lo lejos, una persona avanza hacia donde tú estás. Una hermosa mujer (si hay alguna mujer que lea esto que se imagine un tío) llega a tu altura. Lleva el pelo suelto sobre los hombros, la camiseta ligeramente desabrochada, lo que te permite ver como una gota de sudor resbala por entre sus senos perfectos. Sus labios, carnosos y sensuales, están ligeramente abiertos. Se pasa la lengua por ellos para refrescárselos después de la caminata. Se sienta a tu lado jadeante. Tú sigues con la mirada perdida en el horizonte viendo como la noche estrellada le gana, una vez más, la batalla al día y una hermosa luna llena sale por la Sierra de Chía. La chica, vamos a llamarla Maripili y si es tío José Luis, desliza, furtivamente, un dedo por tu espalda a la vez que dice: Estoy muy cansad@ y asustad@, unos chicos malos se han llevado mi mochila y mi saco de dormir. ¿Puedo dormir contigo esta noche?. Ahora es tu oportunidad de triunfar, machote. Te levantas, le miras a los ojos y le respondes. ¿Sabías que a diferencia de las antocianinas, los carotenoides no son solubles en agua?
Hala, ya sabéis reconducir una situación perfectamente cotidiana. Para que luego digáis que os hago perder el tiempo leyendo chorradas.
Hala pues...

3 comentarios:

angelpito injurioso dijo...

¡TU SI QUE ERES SOLUBLE,ONI!

Pol dijo...

Tú eres tonto del culo, para una vez que vas a un refugio "solo" y te llega una tía, vas y le sueltas ese comentario científico, no me extraña que solo vayas con tíos.
Y por cierto, las respuestas a las otras preguntas creo que serían bastante más interesantes, por lo menos para mí.

José M. Navarro dijo...

Un respeto Eh!!! Que la próxima vez que te asegure o que nos metamos en un marrón (Que nos meteremos, no te quepa duda) igual sufres un accidente fortuito. Y a ver como se lo digo luego a tu santa.