lunes, 24 de septiembre de 2012

VUELTA POR EL CORAZÓN DE SOBREPUERTO

Sasa, casa Ramón
Hay dos zonas en este nuestro Pirineo a las que les tengo especial cariño. Una es Guara y la otra es el Sobrepuerto. Para volver a ambas, cualquier excusa es buena. para esta última, tengo la excusa perfecta. Después de publicar, hace unos años, la guía de senderos de Sobrepuerto, mis amigos de la Asociación O Zoque nos invitaron a unos cuantos a reescribir, de forma actualizada una guía de este espacio. En ella van a participar eminencias dentro de la cultura pirenaica como Enrique Satué, Adolfo Castán, J.M. Satué...geólogos, zoólogos...incluso Julio Llamazares. A mi me han encargado (aunque de eminencia yo tengo mi extraordinaria altura de 1'70 y alguna parte de mi cuerpo que no procede nombrar) la parte dedicada a la flora y la de los senderos y rutas en BTT. Labor ardua la que se me presenta. Aunque me conozco todos los senderos practicables (los que en su día se limpiaron y señalizaron), los tengo que recorrer todos otra vez ya que se pretende adjuntar al libro un CD con los tracks, su distancia y desniveles. Claro que se nos va a echar el invierno encima, así que habrá que meterle caña en estos meses que vienen.
Empiezo el sábado. Me acompañan Ana y Begoña y, por supuesto, el Yeti. A las siete de la mañana, de noche aún, salimos de Sabi. Ir a Bergua ahora, con la carretera nueva, es un paseo de a penas media hora. 
Aparcamos, bajamos a donde estaba el crucero del pueblo y empezamos a andar. Nuestra primera intención es ir a Sasa y para eso, debemos coger un camino que parte hacia el oeste. Prácticamente llano, el camino avanza entre túneles de vegetación, muchísimo musgo y paredes ciclópeas. Esto va a ser una constante en todos los caminos que recorramos. Piedras, paredes, paretazos...aquellas gentes movieron toneladas y toneladas de piedras que ahora se derrumban. Salimos a una pista, avanzamos por ella un rato y volvemos a coger otra senda que nos lleva directamente a las primeras casas del pueblo. Sasa era un pueblo modesto, de 9 casas. Destacan Casa Ramón, solar de infanzones con desproporcionadas ventanas y escudo en la puerta y Casa Mingué nacida a partir de una torre defensiva del siglo XVI.
Almorzamos al sol en la puerta de Casa Ramón. Damos una vuelta hasta la iglesia (románica en origen pero completamente arruinada) y nos vamos al siguiente pueblo. Para llegar a Cortillas, hay que seguir hacia el oeste, en bajada, por un camino flanqueado de paredes. Bajamos hasta cruzar el barranco que forma A Balle Cortillas. Para cruzar la menguada corriente hay (ya deben quedar muy pocas de estas) unas pasaderas inestables y bailongas. De allí se inicia una subida, por una ladera de solana en la que hace muchísimo calor, cubierta completamente de antiguas fajas de cultivo. No había un solo metro de terreno que no se aprovechara para cultivar. Cuando falta poco para llegar a Cortillas, el puñetero perro éste, hace un quiebro y nos saca delante de las narices dos jabalines adultos y, al menos seis pequeños que corren que se las pelan por unas fajas a nuestra izquierda. Mecagonlaputa...algún día voy a tener un disgusto con el chucho este. Apretamos el paso para llegar al pueblo mientas el perro se pierde monte abajo detrás de los bichos esos.
Cortillas
Cortillas era un pueblo grande. Llegó a tener 27 casas, ayuntamiento, escuela, cárcel...fue la capital adminitrativa del Sobrepuerto. Vemos con satisfacción que se están arreglando algunas bordas y las escuelas. Después de 50 años de abandono, en Cortillas se vuelven a levantar paredes en vez de hundirse, aunque, eso sí, la ruina campa por doquier. Damos una vuelta por el pueblo donde no vemos ni un alma. Cogemos el camino que unía Cortillas y Cillas. Aunque se puede seguir, se está empezando a cerrar de barzas y gabarderas. Como no se anden más o se vuelvan a desbrozar, dentro de cinco años aquí no habrá Dios que ande. El caso es que, de un pueblo a otro nos cuesta apenas 15 min. Si Cortillas estaba presentable y se podía andar por casi todas las calles, en Cillas no se puede ni entrar. A ello contribuyen los ganaderos que cierran las calles con somieres y vallas para que no entren las vacas y en esos tramos crece la vegetación hasta hacerlas impenetrables. Después de intentar ir a la iglesia sin conseguirlo, nos vamos hacia la parte alta del pueblo para continuar el camino. Paralelo a la pista de acceso, está el camino tradicional que no está marcado ni señalizado ni pisado. Sin embargo se puede seguir muy bien y es por allí por donde vamos hasta que salimos otra vez a la pista.
Cillas
Por allí avanzamos. Dejamos atrás las escondidas ruinas de la ermita de San Blas y llegamos a la Cruz de Basarán. Este punto constituye uno de los sitios estratégicos de Sobrepuerto. Se trata de un collado donde hay un cruce de pistas que nos llevarían a todos los pueblos que conformaban este espacio.
De allí a Basarán hay escasos cinco minutos.
Éste es uno de los pueblos más arruinados. A ello contribuyó nuestro Ejercito epañó que, durante muchos años, se gastaron el dinero del contribuyente en dinamita para que los soldaditos hicieran prácticas de derribo de edificios. De la iglesia, ejemplar señero del prerrománico del Gállego, no queda más que el solar. Cabezas pensantes decicieron en los años 70 del siglo XX que estaría mejor en la incipiente entonces urbanización de Formigal. Ya se sabe que el colectivo esquiador, como norma, son grandes amantes del arte medieval y de la naturaleza. Para ello, la derribaron entera para llevarse solo la estructura de los ábsides. Además, pasándose por el forro cualquier consideración sobre estructuras, geometrías sagradas y demás parámetros que tiene que reunir una iglesia de este tipo (¿¿¿¿lo cualo?????? ¿¿¿¿¿mandééééé?????) la construyeron como les pasó por las gónadas y se inventaron una torre copia de la de Lárrede.
Basará, ermita de la Virgen
Bueno, el caso es que gracias al ejército, a Formigal e Ibercaja y a los expoliadores, claro, poco hay que ver en este pueblo. Únicamente la ermita de la virgen, del siglo XV y situada al este del pueblo, aguanta con dignidad el tipo aunque está irremediablemente condenada a desaparecer.
de Basarán a Bergua nos queda una tirada larga pero el camino es precioso. Primero bajamos por una senda que zigzaguea entre bancales y paredes para, después de cruzar un barranco, introducirnos en un precioso hayedo por un camino de pendiente moderada y tapizado de hojas secas. Si no supiéramos dónde estábamos esto podría ser una senda de Ordesa o Añisclo.
Al final llegamos a los puentes de Bergua, donde se juntan el barranco Forcos con el de la Pera y paramos a comer. No solo eso. Como entremés el perro y yo nos metemos en una poza de agua verde esmeralda y sorprendentemente fría. Ana y Begoña, más comedidas, solo se remojan los pies doloridos y recalentaos después de la caminata. Comemos y nos queda lo peor. Son apenas diez minutos de subida pero, después de refrescaos, relajaos y hartos, cuesta subir esa senda hasta plantarnos otra vez, en el crucero de Bergua donde hemos comenzado a andar esta mañana.
Aún buscamos el bar con encanto de este pueblo pero está cerrao, así que nos bajamos a Fiscal donde cae una bien merecida galimba y de allí a casica en poco tiempo.
Me quedan un montón de viajes a Sobrepuerto...ya os los iré contando (si queréis, claro). De momento, el track de esta ruta aquí.
Hala pues...

7 comentarios:

Marta dijo...

Claro J.M. explica, que es interesante (a mí me lo parece). A veces pensamos en el Pirineo y nos vienen imágenes de las grandes cimas, las grandes montañas de nieves eternas (aunque ahora ya no tanto...lo de eternas),los deportes de aventura y todo eso...y no somos capaces de pensar que también hay otro tipo de rutas interesantes y otros lugares por conocer, llenos de historia y de una gran belleza (como toda la ruta de iglesias pre-románicas y románicas).
Así que adelante. Y cuando salga publicado el libro...guárdame uno, please!!

Besos

felquera dijo...

Qué envidietas me das,yo tamién soi un enamorato de Sobrepuerto, encara que fa años que no i voi, e no per falta de ganas...
Salut.

J. M. N. dijo...

Marta, claro que sí. El Pirineo no es solo roca, nieve y barrancos. Hay historia, hombres que vivieron y viven aquí...esa era la intención de este blog, dar a conocer algo más que piedras y tresmiles...lo que pasa que, últimamente, me "obligáis" a ir más alto ;-)
P.d.Te guardaré un libro si tú me guardas otro bote de mermelada. ¡Está cojonuda!
Felquera, cuan tornes ta Sobrepuerto lo beyerás cada begata mas espaldato. Os camins que i yeran ubiertos fa menos de zinco añadas ya i son muitos zarraus. Aún asinas, ye una gozada tramenar por ixas sendas, dentrar en ixos lucars y respirar as zaguers alentadas d'as chens que allí bibieron.
Salú

Marta dijo...

Eso está hecho! Ya no me queda mermelada, pero volveré a hacer (algún día cuando tenga un poco de tiempo libre...que últimamente escasea). Ya te guardaré!

Cómo se nota que estás de vacaciones...todo el día saliendo al monte, eh?? Jeje, disfruta que te lo mereces!
Y tengo pendiente enviarte lo de La Mola (que no se me ha olvidado, pero, en serio, que estoy un poco estresá en el curro).

Ale, besos!

surfer calavera dijo...

Hola J.M.
Que gran noticia la del libro!!!
Ya que es la primera vez que escribimos aprobechamos para felicitarte por el blog.
Hemos leido que te estera un otoño por el sobrepuerto. Solo decir que si pasais por Bergua en fin de semana, es posible que nos encontreis por allí, y que podeis pasar por casa para lo que necesiteis: un descanso, una cerveza (de ésto nunca falta...)una charrada...
Un saludo desde "Casa Anclara" Bergua.

J. M. N. dijo...

Casa Anclara, está situada en la parte baja del pueblo ¿verdad? la que tiene unas ventanas ovaladas...por supuesto que pasaremos por Bergua y tomo nota de la invitación, claro que sí. Felicitarte a tí también por tu blog, destila sensibilidad y amor a la tierra por todos los costados.
Un placer que te pases por aquí.

surfer calavera dijo...

Muchas gracias.
Si, esa es la casa!
un saludo