Quedo en Villacloro con Kankel el último día del puente de la prostitución inmaculada y, de tirón, nos plantamos en la Bal de Nocito. Hace frío cuando aparcamos en un ensanche al lado de la carretera y justo en frente del desvío a Bentué. Contrariamente a lo que ocurre en los otros accesos al tozal, aquí no hay ni indicaciones ni nada pero se ve un sendero bastante transitado por el que nos introducimos.
Lo cierto es que todavía no ha entrado el sol, que hace un frío que pela y que no apetece nada sentarnos ahora aquí a echar un bocao. ¿Y si seguimos hasta encontrar el sol? Dicho y hecho. Enseguida damos con la senda que sale al lado del refugio y que, ahora si, empieza a subir inmisericorde. Primero por un espeso pinar y luego por tascales cada vez más aclarados mientras los horizontes se abren a cada paso que damos. Por fin sale a nuestro encuentro el sol y, aunque ya queda poco para cambiar de vertiente, paramos y echamos un bocao, que ya es hora.
Aún así, paramos un buen rato, nos echamos una galimba que hemos subido y comenzamos a bajar, por el sendero de Nocito, justo cuando empiezan a llegar varios grupos.
La bajada hacia el raso de los hongos y el collado de Petreñales, no tiene ningún misterio fuera de algún destrepe muy fácil y de que aquello está empinado como picha de novio. Pese a las horas que son, y que el sol ya está declinando, siguen subiendo gentes. Una pareja, enfundados en licra, en zapatillas y sin mochila ninguno de los dos, nos preguntan que cuánto queda un poco más abajo de la fuente del chinebro.... joder.... y luego que pasan cosas.... a esta pareja de guays les ocurre cualquier percance (y cualquiera es un esguince tonto) y van a pasar una noche cojonuda aquí arriba.
Bueno, pues nosotros a lo nuestro, con nuestros pantalones largos, nuestra ropa de abrigo y nuestro kilo y medio de porsiacaso (en forma de botiquín, manta térmica, algún cordino...) en las mochilas, seguimos bajando por la trilladísima senda que, una vez pasado el collado de Chamelosas, desciende por debajo de las pedreras de la cara norte.
Vamos atentos pues, en una curva cerrada, debemos coger otra senda a la derecha, sin señalizar, que si nuestras informaciones son las correctas, nos llevará a la cabecera del barranco de la Pillera y de allí, por la zona de las Cañatas, al coche.
La senda desciende entre un impresionante bosque mixto, húmedo y umbrío que nos lleva a la cabecera del recién nacido barranco de la Pillera.
Ahora viene lo malo... hay que subir 300 m. de desnivel que con el que llevamos en el cuerpo, a estas horas y sin comer, nos resultan francamente desagradables... aunque el recorrido es grato, por un buen sendero, entre paredes y que gana altura permitiéndonos ver, una vez más, la impresionante face nord del Tozal ahora cubierta de nubes.
Se esconde el sol y baja la temperatura escandalosamente. Con pereza nos ponemos a andar. En apenas quince minutos de descenso estamos a orillas del barranco de Abellada y un minuto después en el coche.
Preciosa vuelta. Perfecta para primavera u otoño, cuando la naturaleza esté en su máximo apogeo. Ahora en invierno, igual se va muy justo de tiempo. Si la queréis repetir, aquí está el track.
Venga, vamos a Nocito a ver si hay algo abierto para echarnos una galimba que nos la hemos ganao.
Hala pues...
2 comentarios:
Bien maja! sí señor!
A ver si el principio de año se deja y me subo por Santa Cilia, que sí, que es un coñazo, pero nunca he subido por ahí y ya me toca.
Aiba pues!
Qué montaña más impresionante!
Cualquiera de las rutas es una pasada. Y estas de la cara norte no te digo nada...
Feliz año chabalín! ;-)
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