martes, 7 de enero de 2014

PICOS BACÚN Y LETA, CIRCULAR DESDE IGUACEL

Actividad postnavideña y prenochevieja que trata de desengrasar, de licuar y de osmotizar todo lo que en estos bonitos días donde nos dice el Corte Inglés que reina la paz y el amor,  nos hemos metido entre pecho y espalda.
Quedamos el día 29 Kankel, J.C, Silvia, el Yeti y el que esto escribe (Bueno, con el perro no quedamos, que no tiene guasap, viene y ya está...) y, desde Villacloro, nos acercamos al valle de la Garcipollera, que no es que se llame así (como seguramente habéis pensado todos y todas) por el desmesurado aparato reproductor de un tal García si no que el curioso topónimo procede de la voz medieval Vallis cepollaria o valle de las cebollas que, como todo el mundo sabe, van bien para la p*ll*. ¿Veis? Al final no ibais tan desencaminados...en el fondo, todos tenemos alma de filólogo.
Pues eso, que nos subimos valle arriba hasta donde termina la pista, previo paso por un dique de contención en el que hoy baja agua más que abundante. Bien se nos vale de los polvorones y el ternasco que nos han hecho ganar un par o tres de kilos a cada uno y esa kangoo ni se menea pese a que le llega el agua más arriba de mitad de la rueda.
Aparcamos, nos cargamos de atalajes y subimos por una senda marcada como GR. Hemos cruzado el río y dejado muy cerca, a nuestra derecha, la impresionante iglesia de Sta. María de Iguácel, primera iglesia de estilo románico pleno que se construye en la península y situada en un circo enmarcado por los picos que hoy pretendemos subir.
La senda hace que, en breve, deseemos no habernos comido aquel último langostino. Afortunadamente dura poco y enseguida llegamos a la cuerda de la loma por donde discurre una pista y la pendiente se suaviza ostensiblemente.
Poco dura la alegría en casa de la familia Urdangarín-Borbón. Enseguida sale una senda marcada con hito que nos introduce en un pinar donde hay que ir buscándose la vida, como debe hacer el Exmo. sr. Bárcenas en la cárcel. Paramos, echamos un bocao y nos calzamos las raquetas que la nieve es ya continua.
No hay pérdida, ahora consiste en no decantarte ni a la izquierda ni mucho menos a la derecha y, con talante y siempre por el centro, llegar al primer pico de Bacún o Bacún sur situado, ni más ni menos, que a 2113 m. sobre el nivel del mar en Alicante. Aquí ya nos podemos relajar. Prácticamente hemos ganado todo el desnivel y tenemos por delante una cresta suave en desnivel pero dura por la nieve y el viento que nos azota inmisericorde y que hace bajar nuestra temperatura hasta equipararla a la de Ötzi. Aún así, el recorrido, es precioso. Pese a tener que echarnos toda la ropa que llevamos encima, pese al viento que no nos deja hablar y que nos hiela las partes desprotegidas (y alguna de las protegidas) el recorrido hacia el Bacún norte (donde la cresta se inflexiona y coge dirección sur), y hacia el pico la Leta es magnífico. Hay unos contraluces y un ambiente digno de montañas de 4000 m. pese a estar a poco más de 2000.
A la nieve dura, que te deja andar sin problemas, hay que sumar la vista hacia la muralla de Collarada que tenemos justo en frente y que aparece y desaparece con las nubes. A nuestra izquierda, el valle del río Aurín, casi 1000 m. más abajo, y la masa compacta e imponente de peña Retona que subimos hace un par de años.
Afortunadamente, el viento disminuye un poco y nos permite llegar al Pico de la Leta (2120 m.) donde paramos, nos hacemos una fotigrupo y descansamos unos minutos que desde que hemos salido esta mañana esto es un sinvivir de mover piernas tú.
Ahora nos queda un buebo y la yema del otro para bajar así que nos  lo vamos a tomar con paciencia monacal.
Cresta pabajo, desvío a nuestra derecha para no llegar al collado y coger una pista que vemos debajo nuestro, tortura de abductores, tobillos y las diversas articulaciones del tren inferior hasta llegar a ella. Esto de ir con raquetas mola hasta que tiene que bajar de lado una ladera helada en la que no agarran. El Yeti ni te cuento, clava las uñas como si fuera un gato hasta que ve que, sentándose y dejándose resbalar, baja mejor. Una vez en la pista, hay que seguirla durante muuuuchos km mientras vemos como el hielo da paso a la nieve chompa (nieve primavera la llaman los guays) y ésta al agua de escorrentía y ésta al barro pegajoso y éste, por fin, a terreno seco, estable y pedregoso. Llegamos al coche más contentos que paqué después de haber comido en un carasol unas latas que nos saben mejor que el asao de nochebuena. (bueno...si el asao lo ha hecho mi madre no...está más bueno que las sardinas en aceite del mercadona, ¡¡andevaparar!!).
El día concluye en el albergue de Villanovilla echando buenas cañas y haciendo planes pa más pronto que tarde mientras nos mentalizamos que se nos viene encima la nochevieja con todo lo que lleva aparejado.
Bueno, aquí tenéis el track de la jugada.
Por cierto, no soy mucho de estas cosas, pero creo que esto nos afecta a todos y a todas (incluido al perro). Si tu afición es el billar (americano o francés) o el vóley playa óbvialo, pero si te gusta andar por el monte (que es, básicamente, de lo que va este blog) deberías firmar aquí.
Hala pues...

3 comentarios:

Eduardo dijo...

Guapas, guapas, que son esas montañas, y menuda pechugada, a lo tonto casi mil doscientos metros en seis kilómetros, vamos para echar los langostinos, o lo que se terciara, saludos

Roberto Gimenez Lardies dijo...

Jodo comos lo montáis y yo grabando futbol-boina. Menos mal que doña Fatima me ha hecho un arreglo que si no.

Anónimo dijo...

Hola,
En esta web podéis ver otro enfoque sobre los Pirineos: http://www.mojonesdelospirineos.com
Saludos