
Cuando empezamos a restaurarla, tuvimos ocasión de hablar con algunas personas que, de una u otra manera, habían estado vinculados con ese espacio. Nos contaron historias de tronadas capeadas, como podían, dentro de la ermita, y una que a mí, personalmente, me impresionó. Durante la guerra civil la posición fue ocupada por un grupo de soldados (igual da el bando, todos hicieron atrocidades sin cuento) y un par de ellos bajaron a Otal. A punta de fusil hicieron entrar dos mulas dentro de la ig
lesia y con una soga tirar el retablo de la iglesia. Después hicieron subir a las mulas cargadas con el retablo h
asta la ermita. Una la mataron, ante la desesperación de su dueño, la despellejaron y la asaron con las tablas del retablo. A la hora de hincarle el diente no pudieron hacerlo ya que, las pinturas de las tablas, habían pasado a la carne haciéndola incomestible.


En esencia, un lugar que nos habla de cultos paganos, cristianos, de historias casi olvidadas y otras para olvidar. Por eso tallé una imagen en la que se ve un monje que trata de ser San Benito de Nursia, flanqueado por el sol y la luna. Paganismo y cristianismo unidos. Aunque, sin perder de vista para qué fue construida, y por respeto a la gente que allí depositó rezos y esperanzas, también Mosen Ricardo subió hasta allí y la volvió a bendecir como debió hacer algún monje benedictino allá por el siglo X.
Hala pues...
2 comentarios:
Cagüenla!! Si es que me he adelantado y no te había dejado terminar.
Muy buenas estas historias!
No tenía intención de continuar pero ya que has sacado el tema...Para escribir chorradas siempre se está a tiempo. Estas tardes largas, oscuras y frías se prestan a estas cosas.
Saludos!!!
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