
van a investigar un tema de candente actualidad. Nada menos que una serie de avistamientos OVNI que han tenido lugar en las remotas, salvajes y frías montañas septentrionales. Para ello, hemos desplazado a Rasal a lo más granado de la ufología, parapsicología y de las ciencias ocultas hispanas. A las nueve de la mañana, venidos cada uno de sus respectivos lugares de veraneo y/o residencia, confluyen en el Mesón la Foz de Árguis, David Jiménez , Elena Porter, Pol del Oso, La Pitonisa Luisa, Pirene Selene y J.M. Benítez dispuestos a desentrañar, si lo hubiera o hubiese, el misterio que los había llevado hasta allí y del que da cuenta la prensa del día. El primer misterio con el que se topan lo encuentran allí, nada más salir del coche. Resulta que en ese mesón es donde se guarda memoria de un ser que, a decir de los lugareños, vive en la cercana espluga de San Climén, en la foz de Árguis. Se trata de O Fotronero, gigante mitológico que exige peaje, pontazgo y estipendio a los infelices -y a cojonaos- repatanes que bajan el ganado a Tierra Plana. Pero como no era el motivo de su viaje, nuestros amigos y amigas, se toman un café (pa mí descafeinao de máquina con leche fría y sacarina) y parten hacia la población de Rasal a la que llegan tras 18 km de carreta entretenida.
Inmediatamente se echan a la espalda sus instrumentos ufológicos y emprenden camino marcado y señalizado como HU-105 dirección Anies. El camino, -al principio pista- se interna decididamente en el regazo de la montaña. Atraviesan barrancos, acequias y veredas hasta llegar a las ruinas de la ermita de la Virgen de los Ríos. Un nuevo misterio asalta a los intrépidos reporteros. En ese lugar, a decir de los menguados habitantes del lugar, hay una cueva donde vive una bellísima princesa mora (del latín maurus "habitante de Mauritania" y éste a su vez del griego maurós "oscuro, moreno" nada que ver con determinadas expresiones peyorativas imperantes en determinados sectores sociales...) decía que allí vive una princesa que es peinada con un peine de oro por una mujer del pueblo. Es curioso, piensan los intrépidos ufólogos, la similitud de la actitud de esa princesa
mora (pues ella no se ha dejado ver y eso que, para hacer tiempo, hasta han almorzado en la puerta de la ermita) con la adoptada por las Náyades, seres mitológicos de las mitologías clásicas que también estaban empeñadas en vivir en cuevas y humedales mientras peinaban incesantemente sus largos cabellos (lógico por otra parte ya que la humedad encrespa el pelo y lo torna quebradizo y sin brillo. Para eso hay un champú, recomendado por los mejores estilistas que....ejem, que nos dispersamos. ) ¿A ver si va a tener algo que ver la fijación de la iglesia católica de construir iglesias y ermitas, aparentemente, en medio de la nada? Se preguntan con buen criterio nuestros amiguitos y amiguitas.
La subida no resulta complicada pero si entretenida. Hay que recorrer una larga cresta que, a modo de espinazo pétreo, se descuelga desde una antecima. Justo aquí, por fin, nuestros intrépidos ufólogos
descubren el primero de los objetos volantes. Objeto al que le siguen otro, y otro, y otro más...hasta verse rodeados de extraños artefactos voladores que hacen amagos de atacar o de mostrarse en público, vete tú a saber. Claro que la presencia de la pitonisa Luisa, parece ser determinante ante la profusión de objetos que les rodean, que se aproximan y que realizan piruetas en torno a ellos. De una u otra forma, llegan a la cima donde hay un gran hito símbolo de la paz planetaria intergaláctica y saturniana. Además, el paisaje que disfrutan es de una belleza comparable a las extensas planicies del planeta Raticulín. Al norte, el Pirineo nevado, al sur, la Plana de Uesca, con el Moncayo -maño- y la sierra de Alcubierre cerrando el horizonte. Dejan el Pusilibro (desde ahora por conocimiento y amistad pasará a llamarse para ellos "er Puchi") y empiezan a descender por la ladera de poniente siguiendo una curiosa cresta caliza que se muestra ora estrecha ora afilada y que, sin ser difícil, les obliga a mantener la atención. Al final, llegan a un lugar donde tienen que destrepar ayudándose de pieses y manos justo antes de volverse a juntar con Selene y Porter que los esperan relajadas y descansadas al lado de las antenas de comunicación interestelar.
Deciden, una vez cumplida la misión encomendada, coger la senda y bajar decididamente hasta una fuente marcada en los GPS y demás aparatos ultratecnológicos que portan. Pero mira tú que, tras
algunos conatos de protesta ante la lejanía de dicho lugar y tras pasar por varios prados que invitaban al relax y la holganza, llegan a la dichosa fuente tratándose ésta de un pochanco donde los jabalíses y demás criaturas silváticas acuden a solazarse y no siendo, para nada, lugar para beber ni disponer en modo alguno del líquido elemento. Aún así, paran a comer y el agua es sustituida por cervezas y vino abundante, de forma y manera que pronto la conversación deriva por temas escabrosos y controvertidos tales como la prevalencia en Andrómeda de los reptilianos frente a los más evolucionados tecnológicamente Lyrianos...bueno, sí, también hablan de la crisis y de tetas y culos...lo normal en una conversación con vino de por medio.

Pues entre numerosos Thalictrum tuberosum y abundante vegetación cuasi atlántica cruzan la menguada foz de Rasal y salen a unas campas donde ya se adivina la cercanía de la población a la que llegan tras cruzar el río Garona, interesantísimo hidrónimo de origen indoeuropeo, repetido en numerosos barrancos del Pirineo y allende de ellos, que viene a significar algo así como "río pedregoso".
Llegados al pueblo, tras 21 km y 1200 m.de desnivel (media maratón, pa no variar según el track) tienen a bien charrar con algunos lugareños que hallan tomando un sol mortecino y menguado (síntoma de que la estabilidad meteorológica se va a ir, mecaguenlaputadoros, otra vez al garete) sobre antiguas leyendas, cuevas y moras que a Benítez le interesan grandemente.
El día termina, como no podía ser de otra manera, en el mesón la Foz ante una buena jarra de cerveza mientras esperan la aparición súbita del Fotronero, los reptilianos y los Telosianos con los que creen haber contactado.
Hala pues...