Salimos a las ocho sobre 150 personas y algún perro. A los pocos minutos, paramos a descubrir un monolito en memoria de uno de esos montañeses tenaces y anónimos que han dado todo por su tierra y que se han marchado ya a conocer y andar otras montañas.
Muy emotivo el acto, con la presencia de su viuda, sus amigos y sus compañeros de marchas.
Continuamos en un día radiante y con la temperatura ideal. La siguiente parada es Berbusa donde almorzamos para continuar al poco y llegar sin novedad a Ainielle.
Allí organizamos una visita al molino que, si no nos han engañado, se pretende restaurar en breve. Me toca explicar el funcionamiento de ese ingenio de herencia medieval ante un concurrido auditorio que tiene que hacer turnos para entrar ya que todos juntos no caben. Subimos otra vez al pueblo y comemos entre conversación cordial y tragos de vino de una y otra bota. Que no me deeeeis más de beber.... que me conozco... que se me empieza a trabar la lengua y luego tengo que dar una conferencia.....¡Coño! ¡Y ahora melocotón con vino! Yo solo uno que luego ya verás.... ¡oye!, ¡que bueno! venga va, otro más ¡pero el último eeeeeeh!!!!! (....) (...) Oye, gue si a de sobrrrarrrr hacemossss un sfuerrrrrzo y nosh bebemossss otgo ¡Hip!.
Al final, después de bien comidos y bien bebidos (café inclusive) procedemos a presentar la guía guardando la compostura y haciéndonos entender más de lo que nos esperábamos... oye, si hasta nos aplauden y todo... qué gente más maja.
Pues poco más queda que hacer aquí... los bares han cerrado ya y las discotecas pa ratos abren... venga para abajo.
Sin novedad, con agradable conversación con un@s y otr@s deshacemos el camino hasta Berbusa, cruzamos el barranco y por pista nos plantamos nuevamente en Oliván donde vuelven a caer firmes cervezas, algún baile con los Músicos de la Solana (bueno, ellos tocan... bailar, bailar lo hacemos algunos con quien se nos dejan) mientras hacemos tiempo para una charla, esta vez con diapositivas, sobre los valores, intereses y demás atractivos de estas tierras de Sobrepuerto. También, todo hay que decirlo, se venden muchos más libros que en cualquiera de los otros actos donde se ha presentado, incluida las cabeceras comarcales. Claro que no siempre se tiene la ocasión de que te lo firme y te lo de en mano uno de los autores con más éxito y más atractivos del panorama editorial....anda queeeeeee!!!!!!
Domingo 5. Sale un día radiante aunque fresco. Sin madrugar, quedamos en la gasolinera de Biescas Silvia, JC, Javier, Cristina, Miguel, Pol y yo. Lolo y Ale, no vienen pero se acercan a saludar al personal.
Rápidamente nos vamos a la France en busca de uno de esos barrancos que hace días que llevamos en cartera y que por una cosa o por otra, nunca caen.
En Francia, para variar, hace un día francés. Esto es, brumoso-grisáceo con nieblas y frío. Aparcamos en el parquing del lago de Bious-Artigues y echamos un bocao al cuerpo. Como siempre, cuando vienen los amigos binefarenses, no nos quedamos ni con hambre ni con sed.
15 minutos nos ha costado subir andando desde la salida hasta la cabecera. Y bajar, moniando y haciendo muchas fotos, más de dos horas.
Justo en la salida unos tímidos rayos de sol, atraviesan las nubes y nos calientan lo suficiente como para que todo el mundo esté de acuerdo en que todavía es pronto y que, ya que estamos, vamos a bajar otro de esos que hay por aquí.... si es queeeeee.... ¡anda que no nos va el barro!!!!
Vuelta a deshacer el camino, ante la atenta mirada de multitud de senderistas que nos ven bajar chorreando agua mientras ellos se arrebujan en sus goreteses y demás prendas caloríferas.
Bien comidos y bien bebidos y aprovechando que Pol se va y nos hace la combinación de coches, nos bajamos el Cañon de Bious que va paralelo a la carretera por la que hemos subido.
Muy bonito también. Sin llegar al barroquismo geológico de Cap de Pount, la gave en cuestión es un señor río de aguas verdes turquesa con abundantes saltos, badinas idílicas y paradisiacas, algún rápel limpio y poco comprometido y rincones francamente bonitos.
Cuando nos damos cuenta, estamos cruzando el puente de la carretera general justo debajo del pueblo de Gabás donde tenemos el otro coche.
Todo perfecto. El día, la compañía, los barrancos... esto hay que rematarlo, como siempre, con una buena galimba... vamos a ello.
Hala pues...
2 comentarios:
Con este llevo tres años que se me pasa hacer la Senda Amarilla, eso de tener que acordarse de un dia en concreto, no es para mi. Ala pues habrá que esperar al año que viene o hacerlo con la parienta, un saludo
Hola zagal:
Muchas grazias por enlazarme en tu post...
A plantar fuerte...
Carlos
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