domingo, 15 de noviembre de 2009

OTURIA, Primavera, verano, otoño e invierno en un mismo día.

La verdad que hacía un día que no apetecía nada. A las siete y media de la mañana en Biescas llovía. Mirada al móvil. No ha llamado nadie...pues nada, será que quieren subir. Había quedado con Ana y Javier en subir por Javierre, comernos unas chullas en la mallata y volver a bajar. Así que pa Javierre que me voy. Ni un alma en el pueblo. Bueno, si los perros tienen alma entonces sí...toda la población perruna del pueblo (unos diez) salen a recibirme. Yeti, mi perro, enseguida congenia con alguno. Con otros...no. Así que a las ocho de la mañana se monta un follón perruno en ese pueblo que habremos despertado a todos los vecinos.
Javier y Ana llegan al poco. Sigue lloviendo. Que, ¿p'arriba? Pues claro, yo ahora ya no me vuelvo pa casa... El camino de Javierre, para mí, es de los peores que hay para subir a Sta. Orosia. Y me los he subido todos cientos (sí, sí, cientos) de veces. Es largo y aburrido pero te deja a los pies de Oturia y muy cerca del refugio donde vamos a almorzar. Primero margas (o salagón para los fabloparlantes), luego areniscas y por último los conglomerados. Aquí empieza a haber nieve. Dos horas largas para llegar al puerto. Pasamos la fuente coronas y llegamos a la mallata Javierre. ¡Me cagüen las cerrajas y en San Pedro, patrono de los cerrajeros! ¡Pero pa qué coño cierran estos refugios!????. El año pasado subimos con Pol en medio de una intensa nevada, estaba abierto, claro, como había estado toda la vida. Nos hicimos allí unas chullas a la brasa, nos metimos buenos lamparazos de vino y luego menuda pereza para bajar. Pues hoy no. A algún luces se le ha ocurrido que los refugios tienen que estar cerrados. Pues yo no me quedo sin almorzar. Vamos al refugio de la ermita. Dos palmos de nieve chompiza. A todo esto, había dejado de llover pero el cielo estaba negro como mi alma. Llegamos al refugio y vemos que, además de abierto, algún alma caritativa ha hecho fuego así que... ahora sí. A almorzar, a cambiarnos de calcetines y a secarnos que vamos chupidos de agua y sudor. Una hora de almuerzo. Chullas, chorizo, trenza de Almudévar, turrón del año pasao, vino abundante y café en termo. Oye, no va ser siempre sufrir. Salimos fuera. Se quiere despejar y hace calor. Hala, pa Oturia. El camino, trillado por cientos de vacas, estaba completamente embardau. No era barro, era bardo que se te pegaba a las suelas formando zuecos que me han hecho llegar (a mí que soy chiquitín) a los 2 m. de altura. Pasamos por la mallata de San Cocobá (abierta, como debe ser) y seguimos para arriba. Cogemos la cresta porque la cara norte, por donde va la senda, está llena de nieve. Un empentón más y arriba. 1930 m, sobre el nivel del mar en Alicante. Corre un aire que corta el cutis y un frío que pela. Toda la ropa encima. Cuatro fotos, un trago de vino y para abajo. Bajamos de frente a coger el camino de Javierre que ahora está completamente embardau y a trozos baja agua como si estuvieras haciendo barrankling.
Más abajo vemos un rastro de sangre fresca muy visible. ¡A copón! ¡A que hay por aquí un jabalí herido y lo tenemos que torear....! Yeti, ¡Ataca!. El perro, con más conocimiento que yo, se me queda mirando y pasa de mi. Me lo demuestra meando en una allaga. Al final, llegamos otra vez a Javierre sin ser atacados por ninguna bestia sanguinaria y salvaje.
Para haber salido solo a estirar las piernas ha estado bien ¿no?. 1000 m. de desnivel, calor, frío, lluvia, nieve, chullas, vino... vamos a echarnos un café caliente.
Hala pues....

2 comentarios:

Pol dijo...

Total, que llegásteis casi a la hora de merendar. Y no te perdiste??, ni un poquito??. Fuera cachondeo, espero no se t ahayan resentido tus tendones, que eso de caminar por bardo es una mierda.
Salú

José M. Navarro dijo...

A las cuatro estábamos echando café en Sabi ¡Envidioso! y NO, NO NOS PERDIMOS, ni un poquito. Los tendones como si nada. Tengo a la espondilitis acojonada en la punta de la minga. A la siguiente salida la expulso definitivamente.
Salú, peludo