Hasta que te pegas una hostia, como ha sido el caso. Salgo de casa a las siete de la mañana y con todos los bártulos me subo a la frontera. Había pensado subir al pico Estremere por el corredor oeste y luego, con raquetas, hacer la cresta hasta el Peiralún. Llego a la frontière y hace un aire y un frío que pela. Boiras se descuelgan por los collados y, la verdad, no me apetece un pelo pasar frío otra vez. Vuelta al coche, café en la gasolinera de Formigal y me planto otra vez en casa justo cuando la family se despierta. Me cambio de modelito y me cojo la bici. Me voy a subir a Güé, que hace días que me ronda por la cabeza. Salgo por la pista de la chopera hasta el cruce de Arguisal. Allí, cojo el desvío pal pueblo, subo las primeras rampas (duras de cojones estando frío) y, en una curva cerrada a derechas, cojo una pista que ya no dejaré hasta arriba. La pista empalma con otra y empieza a subir muy fuerte con pequeños rellanos que se agradecen. Cuando llevo siete km de subida aparece la nieve. Primero son manchas en las que hay que desmontarte, después, donde no la hay, aparece el barro pegajoso y viscoso hasta que la pista se mete en la cara norte del monte y allí...desaparece sepultada por un metro de nieve. Pinos c
aídos, nieve a punta pala...estoy a punto de darme la vuelta cuando veo que, hace pocos días, han pasado al menos dos descerebraos, como yo, porteando bicis . Las huellas son de subida así que...por algún lao se podrá bajar en seco. ¡9 km de subida empujando la bici por encima de la nieve y saltando pinos! ¡Joder, que cansera!. Al final se llega a un collado en el que ya se ve la punta del monte. No hay posibilidad de error. Arriba hay una torre de vigilancia de incendios que parece la de control del aeropuerto de Franckfurt. 700 m. de desnivel hasta aquí (la mitad con la bici en la mano), 15 km, 3 horas justas, me estoy haciendo viejo. Paro un rato, me como una mandarina, que me sabe a gloria, y miro el pedazo de repecho (corto pero intenso) que me queda pa llegar arriba. Un esfuerzo más y ya estoy. 1579 m.s.n.m. El día cojonudo. Se ve hasta el fin del mundo desde aquí. Nueva paradita, alguna foto (aunque las tendré repetidas porque pa este monte habré subido por la senda una
docena de veces) y p'abajo por la senda. El principio es chungo, casi no te puedes montar pero cuando llega un pequeño rellano...la bajada es cojonuda. Muy rápida, por sendero perfectamente limpio y con las piedras justas pa darle vidilla. En una de estas, me dejo llevar por la euforia, lanzo la bici más de lo que debería....y cuando me doy cuenta estoy volando por encima del manillar y aterrizando sobre unas piedras puestas allí por el Sumo Hacedor pa joderme el día. Me muevo despacito y solo me duele la muñeca aunque rota no está. ¡Ya sería que me tuviera que sacar de aquí el Gran Pájaro de Hierro! ¡Menudo borrón en mi currículum betetero-capullo-montañero! Cojo la bici y tampoco está rota (aparentemente, por lo menos). Ahora bajo despacito, trazando bien las curvas y sin cantearme ni un pelo. El cuentakilómetros. Me doy cuenta de que es la única víctima. Este si que ha fallecido. Llego a la pista del campamento y bajo despacio notando en la muñeca hasta la piedra más pequeña que cojo con la rueda. Las dos de la tarde. Cariño, ¿Ya habéis comido? ¿No? Pues hala, baja a buscarme a la gasolinera de Senegüé que me he pegao una hostia, me hace mal la muñeca y no me apetece subir pedaleando con viento en contra hasta casa.Tras una ducha, comer como un gorrino, buena siesta y voltarén abundante ya se ve la cosa de otra manera. Ha estado bien. Quizá el sobo de subir no compense la media hora escasa de bajada pero aún así...repetiré. Pero que no haya nieve ¡ehhh!!!!!
Hala pues...
¿Bache...que????? ¿Y dónde coño está eso? Pues, en la puerta de casa, colega. Nos empeñamos siempre en ir a los mismos sitios y hay montañas que, por motivos que se me escapan, no sube ni Dios. Son, lo que vulgarmente se conoce, como el culo del mundo o lugares donde Cristo perdió las alpargatas. Pues ayer nos fuimos a uno de estos lugares. Bachesango está al sur de la sierra de Tendeñera, entre el barranco del Infierno y el Sía. Montañas de flysch que sirven de contrafuerte a las sierras interiores y desde las que obtenemos prespectivas inusuales de otras montañas más conocidas. Algunas son fácilmente accesibles y otras, como ésta, no son difíciles técnicamente pero hay que sudar para llegar a ellas. Ayer, cuatro 

















