domingo, 2 de agosto de 2009

BARRANCO PORTET

La idea inicial era ir al Bitet, el barranco estrella del valle de Ossau pero, el frente que pasó ayer, no dejó nada de agua pero boiras....del Portalet para abajo estaba todo negro como mi alma. No apetecia nada meterte en un barranco estrecho y umbrío con ese cielo asi que...media vuelta y al Portet, al lado de Lanuza, que aquí si que nos pegará el sol.
El barranco, lo había bajado en el año 1994 y no me acordaba de nada...ni de dónde se cogía el camino para subir. El caso es que está marcado como PR y no tiene pérdida. Eso sí, subir sube que se las pela. Joder que sudada. Desde el desvío hasta la cabecera del barranco nos ha costado una hora y diez minutos y luego, nos hemos dado cuenta que tendríamos que habernos desviado mucho antes. De todas formas ha merecido la pena. Hemos visto ¡sabinas!. A casi 2000 m. de altura plantas que son propias de los Monegros y de la sierra de Guara. Pa flipar, la naturaleza nunca dejará de sorprendernos. También estaba empezando a florecer el acónito, napech o matalobos que de todas estas formas se llama. Además, montones de mariposas apolo, grandes como avionetas, nos pasaban por todos lados. Hace unos días estuvimos trabajando de guías para un testing de biodiversidad que se desarrolló en Biescas y la gente andaba que no cagaba buscando un solo apolo para hacerle fotos y aquí los había por docenas. Así pues, después de que el camino cortara el barranco empezamos a bajar y nos comemos una buena ración de glera (con salzeras y gabarderas incluídas) hasta que llegamos al primer rápel y empieza el descenso deportivo. A partír de aquí, rápeles continuados, la mayoría de ellos excesivamente largos y arrampados. El río no se llega a encañonar en ningún momento siendo un perfil en V excavado. La parte de arriba es roca metamórfica y después caliza. Prácticamente continuos, los rápeles se suceden hasta una zona intermedia en la que vegetación ha ganado terreno y vemos magníficos bosques de abetos en las orillas. Esto se traduce, claro, en nudos de troncos en el cauce en los que se enrrollan las cuerdas y en lugares que es prácticamente imposible pasar sin resbalarte y darte con los piños.
La tercera parte, ya cerca del final, vuelve a ser vertical, con algún rápel de hasta 40 m. y con el embalse y el pueblo de Lanuza ya a la vista. Quizá sea esta la parte más bonita. El cauce, sin llegar a encañonarse, a labrado bien el barranco y hay estratos, curvas y meandros del río interesantes de ver y fotografiar. En total, 2h. 45 min. de barranco, más 1 h y poco de aproximación 4h. de actividad. Para haber desayunao un café ya está bien. Bajamos al embarcadero de Lanuza y un sujeto al lado nuestro se está aplicando un chuletón que me hace la boca agua. A gusto le hubiera pedido un poco pero me habrán guardao comida en casa así que, dos galimbas y pa abajo.
De todas formas me queda una sensación rara. La primera vez que lo bajé me pareció un barranco chulo, para repetirlo. 15 años después lo repito y no me ha gustado. Demasiado madero, demasiada empinada la aproximación, demasiado resbaladizo...será la edad que te cambia la percepción de las cosas.
Hala pues...

lunes, 27 de julio de 2009

UNA DE AGUA ...Y OTRA TAMBIÉN Barrankling en la Bal d'Echo

El viernes estuvimos con Pol en el barranco de Estribiella (Que a mí no sé que me dá que en origen, el topónimo debería ser Estibiella, de Estiva "lugar donde pasta el ganado en verano" más un sufijo diminutivo...). Tenía yo ganas de bajarlo. Había estado, hace muchos años, en el Jardín y, éste, está justo enfrente. La subida, sin pérdida, es corta pero intensa. Se ganan casi 600 m. de desnivel en 45 min. Eso sí, el paisaje merece la pena y la vegetación también. Vimos matas de belladona como para colocar media provincia, aparte de otras especies interesantes.

La primera parte del barranco, labrado en calizas cretácicas cuajadas de fósiles (en especial numulites) tiene un desarrollo muy vertical (rápeles de hasta 30 m. muy limpios de ejecución si exceptuamos que resbala todo como el hielo). La segunda mitad, recorre materiales molásicos del permotriás, de color rojizo y formados, por si alguno le interesa, hace aprox 95 m.a. Mucho más blandos, el barranco apenas presenta desnivel siendo un par los rápeles que hay que hacer aquí y abriéndose las laderas notablemente. Esta parte, si eres de los "machacashacebarrancos", la puedes obviar saliendo por un camino marcado por un hito al poco de dejar las calizas y los rápeles más largos. Si que es verdad que, al final, se hace un poquito pesada teniendo en cuenta que, además, había muchos árboles recién caidos que entorpecían la marcha. Sin embargo, la naturaleza que te rodea bien merece una visita respetuosa.
Tres horetas, sin contar la aproximación, es lo que nos vino a costar.
Después de comer, con galimba incluida, en el centro de interpretación del megalitismo, nos fuimos a la boca del Infierno que, pese al topónimo, es un barranco de los considerados "facilones". Eso sí, en julio y con el agua que bajaba. Me lo imagino en deshielo y pa qué...

Desde la carretera vimos que había auténticas colas de gente...cientos (sí, sí, más de un centenar de críos) estaban bajando en grupos de 30-40 personas. Hicimos el remolón un poco esperando que adelantaran y entramos. La primera garganta, espectacular, no tiene ningún problema. se supera andando y nadando. Muchas paradas para hacer fotos y para que se vaya la gente de delante hasta llegar a la primera cascada. Allí nos encontramos con el último grupo al frente del cual había dos guías. Esperamos a que salten todos y saltamos nosotros tambien. Yo desde la cascada, y Pol desde un bloque empotrado situado a 12 metros y al que hay que llegar por un pasamanos de sirga. Entre la primera y segunda cascada hay un pasamanos para superar un paso que, con caudal debe ser jodido. Aquí nos dejan pasar los guías a todo el grupo. Que, ¿ya habéis comido? pregunto cuando paso al lado del guía que nos ha dejado pasar ¿Comer? responde, ¡Hasta la polla estoy! ¡Ni comer ni nada desde las ocho de la mañana! Menos mal que ya no queda nada. Joder, que dura es la vida del guide. No quedará nada de barranco pero luego, cógete los clientes, llévatelos a su destino, saca neoprenos, lávalos, tiéndelos...qué tiempos aquellos.
En efecto, como decía el guide que estaba hasta las gónadas (lo que no sé si lo estaba por los críos que llevaba, por el agua, por hacer cola en las cascadas, por la crisis o por que le había echado la bulla la parienta...) una cascada más (saltable) y una magnífica badina entre altas paredes dan por terminado el barranco-río.
Nueva galimba, esta vez en Echo, y pa casa que empiezan las fiestas de Santiago en Sabiñánigo y habrá que bajar aunque solo sea a probar el asado de casa de mami...
Hala pues...

martes, 21 de julio de 2009

ALGUNAS PLANTAS ÚTILES PARA TIEMPOS DE CRISIS -1-

BELLADONA

Planta venenosa y alucinógena, de la familia de las solanáceas (Atropa belladona) a la misma familia botánica pertenecen otras tan conocidas como las patatas, los tomates o el tabaco. Su nombre genérico procede de una de las tres Parcas romanas encargadas del destino de los hombres. Atropos era la encargada de cortar el hilo de la vida de los mortales, y por tanto causar su muerte. El nombre específico deriva del uso que se hacía de ella en la alta edad media. El jugo de su fruto, de efecto midriático, lo emplearon las mujeres italianas para dilatar sus pupilas y así, parecer más bellas.
Se trata de una planta usada desde antiguo por sus efectos enteógenos, durante la edad media se cree que se usó en las mezclas que provocaban estados alterados de conciencia durante los akelarres de brujas.
La intoxicación por belladona, varía en función de la dosis o de la complexión física del intoxicado, pero en general se manifiesta con excitación psíquica, acompañada de alucinaciones, sensación de ingravidez y visión borrosa. Aparte de estos síntomas, la persona que ingiere cualquier parte de la planta, pues toda ella es venenosa, pierde la facultad de hablar, se le seca la boca, es incapaz de deglutir, sufre ataques de furia, carcajadas delirantes, ganas de bailar o de moverse y un fuerte deseo sexual.
Por supuesto, no es recomendable su consumo ya que, si se nos va la mano con la dosis (y la probabilidad de que se nos vaya es muy alta) los efectos son incapacidad de deglutir (y por tanto babeo), parálisis de los movimientos intestinales, incontinencia de orina y fecal y finalmente la muerte.
Ya veis, te colocas, no puedes beber y actúa como viagra y si, finalmente, la cosa está muy mal, siempre queda el recurso de aumentar la dosis y morir riéndote y revolcándote entre fluidos corporales mientras ves elefantes rosas volando.
Hala pues...

domingo, 19 de julio de 2009

CRISMONES -Litolatrías 2-

Constantino (324-337) fue aclamado emperador por sus tropas en Eburacum (York, Britania). Ya sabía que la lucha por el poder iba a ser reñida. Enfrente tenía a Magencio, hijo de Maximiano, que se hizo proclamar emperador en Roma. Era el año 306 y la confrontación definitiva no tuvo lugar hasta el 312 en la propia capital. La noche anterior a la batalla, Constantino tuvo una visión de un símbolo y una voz que le susurraba “In hoc signo vinces” (con esta señal vencerás). Al día siguiente, pintó un crismón en los escudos de sus soldados y los lanzó a la lucha. Tras la victoria, decidió utilizar el potencial social del cristianismo promulgando el Edicto de Milán, por el cual no solo se permitía esta religión, si no que obligó a las autoridades a devolver los bienes confiscados durante las persecuciones. Corría el año 313.

El Crismón es una de las representaciones simbólicas más repetidas durante el medievo. Lo encontramos en tímpanos de iglesias y catedrales, en claves de arcos de puertas y ventanas y en algunos sillares de iglesias románicas.
Antes de su cristianización, era el símbolo solar por excelencia. La idea de la rueda, el movimiento circular continuo, la concepción cíclica del tiempo (contraria a la actual concepción lineal) se imbricaron con teologías trinitarias y cristológicas al ganar terreno estas últimas sobre las antiguas creencias de culto al astro rey. Por otra parte, centro, radios, llanta, cruz, estrella, punto y círculo que forman el crismón resumen la geometría del cosmos.
Hay una atractiva teoría, que asegura que este símbolo no nació, como nos dice la leyenda en Roma si no mucho más cerca...en el Sodoruel jacetano. Allí encontramos los más primitivos de todos los que hay en el occidente cristiano y muy cerca de allí, en el magnífico tímpano de la catedral de Jaca, tenemos el arquetipo de lo que luego serán los crismones trinitarios. Porque si, este símbolo tiene dos lecturas, una cristológica, más antigua, y otra trinitaria, más próxima en el tiempo.
Desde un punto de vista cristológico la X (chi) y la P (ro) son las dos primeras letras de la palabra griega Xristos y la S (sigma minúscula de final de palabra), la última, es decir, Cristo vuelve a ser el Principio y el Fin de todas las cosas.
En una lectura de este signo sagrado desde un punto de vista trinitario, tenemos que la P representa al padre y se sitúa en la parte superior, la S al (e)Spíritu y se colocaba en la inferior y las letras alfa y omega (primera y última respectivamente del alfabeto griego) a Jesús, hijo de Dios y principio y fin de todas las cosas, eran situadas a izquierda y derecha respectivamente. El círculo, que lo envuelve todo, simboliza la unidad de los tres en uno, es decir, la Trinidad.
Un elaborado catálogo del símbolo sagrado por excelencia, con un estudio pormenorizado y una clasificación según sus características lo encontraremos en esta página:

Y, como siempre que hablamos de románico, la magnífica página de Antonio Gracía Omedes:
Hala pues...

viernes, 17 de julio de 2009

GARGANTA PROFUNDA (En Escarrilla)

¡Anda que no hacía años que no bajaba la Garganta de Escarrilla! Pues...hará 18 o así.
Cuando trabajaba de guía de montaña en Formigal, allá por el paleolítico, llegamos a bajarla una tarde con la gente que llenaba dos autobuses. Primero 50 o 60, los dejábamos en Escarrilla a todos, sanos y salvos, se quitaban el neopreno mojado y se lo encasquetábamos al otro grupo que estaba esperando en la entrada. ¡Que tiempos aquellos! Con Piné, Michel, Concha y yo. Ni cascos, ni arneses para todos ni leches...pero que bien nos o pasábamos y qué risas nos echábamos.
Ayer volví, después de tanto tiempo, con Pol, sus dos críos (Bizén y Chaime), con Rubén, el hijo de Rut y Chué y Antonia, una murciana que se ha descolgado por aquí y que creo que no había flipao tanto en su vida. (La verdad es que creo que no tenía ni idea de adónde iba ni lo que iba ha hacer). El Chué, con la pata escayolada, ha estado de intendencia arriba y haciendo amistad con todos los quinquis (perdón, alternativos...) que subian a Pirineos Sur y paraban allí a preparar el material para la noche (colchonetas, sacos etc, no penséis mal ¡coño!) que no les había requisado la Pichiné en un macrocontrol instalado en Escarrilla. ¡Si señor!, ¡Así se cuida el turismo! Montando un atasco que ni la M30 en hora punta.

Entramos por la pista de la presa. Hacía calor (no como hoy que se han desplomado las temperaturas y hace un aire y un frío que pela) y enseguida empiezan las primeras pozas. Más de la mitad del recorrido es un cauce amplio entre paredes verticales y emboscadas. Sin ninguna dificultad. Únicamente se trata de ir mirando dónde se pone los pies para no tropezar o resbalarte y nadar alguna badina corta. Luego se pasa bajo unos bloques empotrados gigantescos. A partír de aquí, las paredes se abomban, se acercan y ya no hay vegetación. El paraje gana en belleza y, la verdad, pese a ser muy fácil el recorrido, para alguien que no ha hecho nunca barrancos es más que suficiente. Se llega a un gran caos de rocas, aquí a los críos les hemos hecho pensar que nos había perdido y que no sabíamos por donde seguir y enseguida hemos llegado al único rápel de todo el recorrido. Siete metros, volados, para salvar un bloque gigantesco. Los he bajado yo y, salvo los nervios lógicos de alguien que nunca había hecho eso, se han portado de maravilla. (Claro que tampoco les he dejado tiempo a que se lo pensaran, cuando se han dado cuenta ya estaban todos abajo). A partír de allí, una zona de oscuros y grandes badinas encajonadas, que cruzamos nadando de espaldas, nos llevan hacia el luminoso y soleado final. Bizén, el crío pequeño de Pol, no tenía neopreno de su talla y, el más pequeño que le hemos conseguido, le iba diez tallas grande. Parecía que llevaba una gabardina. Al final, ha salido temblando de frío y con los labios amorataos. Nos odiará toda su vida, a mí y a su padre y, ahora no porque no puede, pero cuando tenga 30 años y nosostros 70, nos quitará el bastón y en el suelo nos dará dos ostias....seguro vamos.

Bueno, al final todos contentos. Llegando a Biescas se ha puesto el cielo negro como mi conciencia, ha empezado a tronar y al final...nada de nada. Si quieres algo, hoy a regar todo el día.

Hala pues...