domingo, 17 de enero de 2010

FERRATIANDO (Otra vez) POR GUARA

A falta de pan...buenas son las tortas. A falta (o exceso en este caso) de agua y nieve, buenas son las ferratas pa pasar el día. El problema es que cada vez las tenemos más lejos de casa. En este caso nos vamos a Rodellar y Bierge, en plena Sierra de Guara, a subir dos pequeñitas. Caravanas kilométricas en Monrepós para subir al Piri y, nosotros, en dirección contraria. (cómo nos vamos a echar novia si vamos siempre a donde no va nadie???). Aunque habíamos barajado la posibilidad de hacer el barranco de Otín o el Moliniello, las descartamos inmediatamente. Mucha nieve en las cabeceras y un frío que pela... que les den...ya vendrán días mejores. En Rodellar, los únicos que se han levantado son los cazadores y los perros que campan por todo el pueblo. Vamos al barranco de la Virgen mientras un escopetero se nos mira por el rabillo del ojo con el arma reglamentaria desenfundada. ¿Nos confundirán con un jabalí? A mi no, ya que mi piel fina, blanca y delicada no deja lugar a dudas de mi origen homínido pero a tí, le digo a Pol, no se...tienes pelo hasta dentro los ojos. Yo no me fiaría mucho... El barranco de la Virgen baja seco, tiene tres rápeles facilones que te dejan en la última poza llena de agua. Comedias para evitarla. En el Mascún baja un mangazo guapo. Nos descalzamos para cruzarlo. Hasta cuatro veces hay que vadearlo, con agua hasta la rodilla, y fría de cojones para llegar al pie de la ferrata. No está indicada pero es fácil de localizar. La subida, bien equipada, es corta pero maja. Hay un paso, con flanqueo a la izquierda, muy aéreo y con las grapas muy separadas que le pone un punto de emoción. Sigue la misma tónica. Más paredes verticales hasta llegar a la altura de la ermita de la Virgen donde acaba. Media hora justa. Restos de una pequeña fortificación del siglo XI y una ermita del XII (cerrada) ponen el punto cultural al recorrido. Mas información de estas construcciones, como siempre, en la mágnífica página de A. Omedes. http://www.arquivoltas.com/5-HU-Somontano/990419-Rodellar-Virgen1.htm .
Subimos unos metros más arriba, hasta una pequeña plataforma con un panel explicativo, desde donde hay unas magníficas vistas del curso medio del Mascún y las famosas formaciones rocosas de la Ciudadela y la Cuca Bellostas. A nuestro alrededor se ha desencadenado la operación "Tormenta del barranco". Cientos de gritos, ladridos y tiros no invitan precisamente a la contemplación del panorama. Bajamos por el camino de la ermita, volvemos a cruzar el barranco de la Virgen (el escopetero sigue en su puesto, en la misma postura en la que lo había dejado a la ida) y a Rodellar a echar la galimba en el único garito que encontramos abierto. De Rodellar a Bierge, donde comemos algo, antes de iniciar la segunda del día. Al sur del pueblo, siguiendo una pista señalizada como GR, llegaremos a un punto donde la pista termina y se bifurcan dos senderos. Cogemos el de la izquierda, en descenso y en pocos minutos, veremos puentes tibetanos que cruzan el río Isuela en un estrechamiento del cauce. Tres puentes de sirga, nos permiten cruzar el río que hoy baja caudaloso. A su término, unas grapas (excesivas en número diría yo), nos vuelven otra vez a una senda y al coche.
Pues hombre, entre hacer colas en Formigal, que se te trague un alud (o lurte para los fabloparlantes) o palmar de frío en un barranco tampoco ha estado mal ¿no?. Salimos hacia casa. Antes de llegar al cruce de la nacional empieza otra vez a llover. Me cagüen las borrascas atlánticas, los frentes asociados, la corriente del golfo y el protocolo de Kioto ¿No va a dejar de llover nunca o qué?????
Hala pues....

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