jueves, 12 de noviembre de 2015

PICO E IBONES DE AYOUS... UNA VUELTA POR EL PARAÍSO.

Bellísimo y extraordinario recorrido, todo un clásico que cualquier pirenista que se precie debería realizar una vez. Actividad equiparable al cercano tour del Midí, la subida a la Cola de Caballo en Ordesa o que te rescate la Pichiné en el Formiga con traumatismo leve y te de un rulo en el molinillo a cargo del erario público.
Así pues, aprovechando el anticiclón que nos envía San Martín, varios sujetos y sujetas, enamorados del Pirineo sin importarnos fronteras, nos juntamos en Biescas para realizarlo. De los límites meridionales del reino viene Pirene y Josu, Helena, Cheles y David. De de la tierra media Ro y Kankel y de septentrión, el que esto (con mayor o menor acierto) escribe.
En dos vehículos nos llegamos hasta Bious Artigues donde aparcamos rodeados de franceses que también han querido venir a disfrutar, en este lugar privilegiado del planeta, de los días magníficos que nos regala este extraño otoño.
Hay que aparcar en el parquing de abajo de forma que, para llegar a la presa, te comes, de entrada, 100 empinados metros de balde pa ir calentando.
Una vez allí, la senda continúa sin pendientes apreciables bordeando el ibón represado hasta llegar a la cola y continuar valle arriba, ahora sí, con pendientes moderadas tirando a fuertes..
Justo cuando se llega al umbral de un precioso valle glaciar, la senda nos desvía a la derecha para seguir subiendo por medio de un hayedo hasta un claro donde nos coge el sol y nos acaricia con unos rayos y unas temperaturas impropias de la época.
Un esfuerzo más y llegamos al primero de los ibones, llamado Lac Roumassot. Aquí vamos a almorzar en un idílico tascal rodeado de picos, con la intimidante y omnipresente silueta del Midí, mientras vemos como gente de toda índole y condición suben y bajan por la senda.
Continuamos. Ahora debemos superar una pequeña pendiente por sendero bien trazado que nos lleva a orillas del pequeño Lac du Miey y poco más adelante y sin ganar apenas altura al enorme Lac Gentau en cuyas orillas se asienta el refugio de Ayous.
La vuelta continuaría yendo a buscar el refugio y, por detrás, avanzando hacia el sur. Sin embargo, nosotros abandonamos momentáneamente el chêmin para encaramarnos al Col d'Ayous, donde los horizontes se abren hacia poniente regalándonos una vista de prácticamente todo el sector occidental y central del Piri. Un esfuerzo más y nos encaramamos, pisando areniscas del permotrías (250 m.a. día arriba, día abajo), al pikachu que porta sus buenos 2260 m. sobre el nivel del mar en Hondarribia.
Parabienes, fotos, tragazos a la bota, más tragazos a la bota, risas, buen rollo.... joder tú, que día más majo, que gente más maja y que bien se está aquí!!!!
Después de buen rato de lectura del paisaje y de encontrarnos cada uno con lo que hayamos ido a buscar allá arriba, emprendemos la bajada por el mismo camino para retomar la senda que nos lleva, en unos minutos al refugio.
Trabajar y vivir en este paraje, ver pasar las estaciones desde el mirador donde está ubicado, debe ser lo más parecido a hacerlo en el paraíso. Cerca pero lejos, no demasiado alto como para que aquello sea inhóspito ni muy bajo como para que te lleguen hordas de domingueros.... Después de mi inminente empadronamiento en la France, quizá busque trabajo aquí... aunque sea para dar de comer a las marmotas....
Con estos pensamientos, o más bien masturbaciones mentales, emprendemos una leve subida que nos lleva a otro de los grandes ibones, el Bersau donde buscamos una calita para comer y, lujo supremo y placer orgásmico, remojar nuestros abotargados, recalentados y dilatados pies en el agua fría lo que reactiva -o no- la circulación hasta el punto que mientras unas partes del cuerpo se dilatan o ereccionan otras se comprimen y relajan.
Contentos y contentas, satisfechos y satisfechas en nuestras necesidades básicas, emprendemos una mínima subida que nos lleva al collado que forma la cubeta del ibón con el cercano, majestuoso y erecto Pic Casterau. De repente, me entran unas ganas enormes de encaramarme a ese peñasco que se yergue orgulloso y desafiante delante nuestro.... ante mi entusiasmo e insistencia solo encuentro
indiferencia, evasivas y miradas huidizas.... que no tienen putas ganas de subir, vamos.... así que no insisto más y me lo apunto en pendientes para cuando trabaje en el refugio o para mi próxima vida en la que me pienso reencarnar en  algún bicho que vuele (tordo culirojo, por ejemplo...).
El último ibón que encontramos es el de Casterau donde el Midí se refleja majestuoso y soberbio dándonos la foto típica que todo el mundo debe hacer cuando pasa por aquí.
Ya en descenso, cada vez más pronunciado, bajamos al fondo del valle, pasamos por la cabecera del barranco de Cap de Pount, de grato recuerdo y continuamos valle abajo sin prisa y conversando tranquilamente mientras el sol declina y nos deja una tarde de esas que solo se dan en otoño y en lugares como éste. Atmósfera cristalina, sol bajo y tangencial que alarga sombras y temperatura suave sin un ápice de viento hacen que el regreso sea un auténtico placer.
Sin darnos cuenta, y casi de noches, llegamos a los coches.
Un único pero en esta jornada perfecta. Josu tiene prisa y el grupo meridional no nos acompaña a echar la galimba que nos hemos ganado todos. El grupo de la tierra media y el septentrional, sin embargo, paran en la frontière donde se apretan una hermosa jarra entre conversación que se alarga y miradas poco amistosas de los camareros que deben tener ganas de cerrar pues la noche ha caído, como dice la canción, serena y silenciosa.
El track de un día magnífico aquí.
Hala pues...

jueves, 5 de noviembre de 2015

SANTA MARINA / NABAÍN (1796 m.) DESDE ASCASO.

Puente de Todos los santos, día radiante de otoño con temperaturas primaverales. Vámonos al monte.
Hace muchos días que llevaba en la cabeza subir a Nabaín (O Santa Marina), porque me dijo un pajarito que es un extraordinario mirador del Pirineo central, pese a su escasa altura, porque hay una ermita justo en su cima que enlaza con sacralizaciones de montañas, cosa que me interesa sobremanera pa hacerme pajas mentales y porque sí, que tampoco hacen falta muchas razones para subir montañas más allá del conocido "porque están ahí".
Quedamos a las ocho con Ángel en Sabi y, previo café, nos encaminamos a Ascaso, diminuta población encastillada sobre el Ara y en una hombrera del monte a donde pretendemos subir.
Pero ya que lo hacemos, vamos a hacer una circular chachi subiendo por un sitio donde no hay senda aparente y bajando por la normal.... menos mal que llevamos GPS.... lo enciendo..... espero que pille satélites...... ¡qué raro! no sale el track..... MECAGÜENMIPUTACALAVERA!!!!!! Seré
atontau!!!!! O no lo he grabado o lo he borrado.... precisamente hoy, que vamos sin senda.... Pues na, vamos a ir al monte como se ha ido toda la vida, tirando de intuición y ojo montañero.... Manda huevos.... hasta hace diez años salíamos sin reseñas, sin teléfono móvil pa pedir socorro, sin mirar el tiempo en internet y sin gps... y llegábamos igual... ahora, sin todos esos chismes parece que vamos desnudos...
Bueno, que nos vamos. En vez de coger la normal al pico cogemos un camino señalizado hacia Morillo de San Pietro. Cruzamos el barranco y vamos atentos a cualquier desvío a nuestra izquierda que parezca practicable o en el que se intuya un mínimo de senda. En uno de estos nos metemos cuando aparece de la nada un tío vestido de sirio y con una gorra color butano que nos dice que por allí no es, que por allí  no hay senda, que están empezando una cacería y nos invita (amablemente, eso sí) a que nos vayamos a tomarpolculo y cojamos la vertiente norte donde dice que estaremos a salvo del inminente tiroteo que se va a iniciar de un momento a otro.
Pues sí, a la par que desandamos la senda y retomamos el sendero, a nuestra espalda dejamos una cacofonía de gritos, ladridos, silbidos y algún disparo espaciado pero muy cercano.... o eso nos parece.
Cambio de vertiente, mínimo descenso y a la izquierda, marcado con un hito, aparece una desdibujada senda que se adentra en un barranco seco... tiene que ser por aquí....
Sin ser difícil, exige atención pues se anda todo el rato por monte bajo, que no te permite coger referencias, y los hitos, cuando los hay, son pequeños y espaciados.
Nos encontramos con una pareja que baja. Nos dicen que es imposible andar por arriba, que se oyen los tiros allí mismo y que ellos, que tenían la intención de hacer lo mismo que nosotros, se dan la vuelta no sin antes comentar lo que nos gusta el bonito deporte de la caza y todo lo que ello lleva aparejado y agradecer a los cazadores que les hayan jodido el día....
Bueno, pues nosotros seguimos.... a ver que pasa.
Y lo que pasa es que, en el momento que te sitúas en la divisoria de aguas, aparte de disfrutar de un paisaje espectacular, parece que acabas de entrar en Ramala en plena jornada de ira.
Con el perro bien atado y con el culo bien prieto, avanzamos por el cordal disfrutando poco de las vistas y deseando llegar arriba porque, pensamos, tan arriba no habrán llegado esta gente que, como norma, lo que les mola es llegar con el todoterreno hasta donde se dispara al bicho en cuestión.
Pasamos por tres cotas antes de llegar a la cima. Las tres últimas las soslayamos por una estrecha faja, por la que vemos evidentes huellas de paso, y que nos permite avanzar protegidos de los tiros y sobre abismos que caen a plomo al barranco que tenemos al oeste. Solo por este paso ha merecido la pena venir....
Tanto tiro debe haber dado frutos... estamos literalmente rodeaos de buitres por todas partes.... volando sobre nuestras cabezas, por debajo de nosotros y posados en árboles y peñas.... El conjunto, un espectáculo que ríase usted del Toro de la Vega....
Al final la faja termina abruptamente y alguien picó, hace siglos, unas escaleras en el estrato superior que nos permiten llegar directamente a la cima donde vemos las ruinas de la ermita de Santa Marina.
Esto solo pasa aquí... ¿Dónde ponemos el vértice geodésico? pues claro... sobre las paredes que se están cayendo...... así, de paso, si tiene algún interés arquitectónico, histórico o arqueológico estas ruinas, pues lo jodemos.... Y sobre el vértice, un chisme con placas solares y antenas que luego sabremos que sirve para localizar perros vía GPS-wiffi-wireless-gromenawuer. La tecnología siempre al servicio de los más necesitados.....
Con que Santa Marina ¿eeeeh? Sabiendo que las advocaciones de templos y ermitas nunca son casuales, y una vez repasadas las hagiografías de Santa Marina de Aguas Santas (virgo et martir) y
Santa Marina de Antioquía (virgo et martir quoque) no alcanzo a entender el porqué se advocaron esas ruinas a esa santa.... Allí hubiera cuadrado un San Miguel, un San Salvador, un San Juan.... todos santos masculinos que vinieron a sincretizar cultos solares.... pero una mujer.... no se, es muy raro....
La toponimia circundante tampoco es de mucha ayuda... Ascaso, Nabaín... son topónimos prerromanos no indoeuropeos a decir de los listos.... Conclusión, culto reciente (si por reciente se entiende entre el 1000 o el 900 a.C.) sobre sustrato toponímico y cultural aparente mucho más antiguo... me mosquea.... con esto ya tengo para hacerme pajas mentales durante varios días....
Y ahora viene lo bueno.... hay que volver a bajar, por la senda oficial que está, literalmente, tomada por los señores de la escopeta y la gorra color butano.
Los vamos rebasando uno a uno, saludándoles más por cortesía que por otra cosa y, sorprendentemente, se muestran amables, incluso habladores.... Deben llevar mucho rato allí aburridos y casi agradecen que alguien llegue a preguntarles que qué tal les va el día....
Así que, sin más novedad, llegamos a las cercanías del pueblo donde respiramos tranquilos mientras hablamos con un cazador ya entrado en años y en quilos que se muestra especialmente locuaz, preguntando que de donde somos, que a donde vamos y que si, que ya saben de donde venimos porque nos han estado vigilando durante todo el recorrido....Supongo que el miedo es fruto de la ignorancia de como funciona una batida de estas y que no es fácil que te peguen un tiro cuando andas por allí pero vamos, que se oía todo muy cerca, que era todo como muy atávico y esto, queridos y queridas amiguitos y amiguitas, acojona al más pintao.
El día termina comiendo en Jánovas, al lado de la fuente donde una excepcional piedra tallada nos habla, nuevamente, de cultos primigenios a divinidades olvidadas.
El track de un recorrido que merece la pena aquí. La época en la que vayáis.... eso ya es cosa vuestra y de las emociones y adrenalina que queráis sentir y segregar.
Hala pues....

miércoles, 28 de octubre de 2015

PONIÉNDOME AL DÍA...

Ha sido un año intenso, de viajes, de visitar sitios extraordinarios acompañado por gente extraordinaria... y dentro de ese año, los tres últimos meses han sido de ordenar todo el material, de escribir y organizar toda la información recopilada que verá la luz, Dios mediante, en breve.... la cosa es que he tenido esta ventana muy abandonada pero ya estoy liberado y sin más obligaciones que las laborales, sentimentales y paternofiliales....volvemos al lío, al monte, a las sendas y a los barrancos.
De momento nos ponemos al día de lo poco que he podido hacer... solo por llevar la cuenta.

16 de septiembre.
Barranco de Escarrilla con la familia política, amigos y allegados.... un celemín de gentes, cada uno de la madre que lo parió. Tarde divertida, larga e intensa... sin más.
No tengo fotos porque el cuñao, que sé que me aprecia pese a nuestras diferencias políticas, me regaló una gopro y la estuvimos probando..... eso sí.... tengo un vídeo:



30 de septiembre.
Picos de Baldetosas y Peiralún con el perro, en un día precioso de inicios de otoño. Atmósfera clara como el agua de manantial y dificultad nula hasta la arista cimera del Peiralun que se convierte en un recorrido acrobático, con abismos a ambos lados y con roca guarra que se cae cuando la agarras o la pisas.... Pensé en no cruzarla yendo solo pero el perro tiró primero y si lo hace el.... pues yo detrás.
La bajada, la hice sin sendero, un poco a la aventura enbarcándome en dos o tres ocasiones sin mayor importancia que volver a subir un poco para buscar el paso bueno. Al final salgo muy cerca de la cabaña de Peirelue y un guardia del parque viene directo a mi gritando con intención, supongo, de multarme por llevar el perro suelto....  Arranco a correr seguido del chucho mientras hacemos oídos sordos a sus gritos... cruzo a la carrera la frontera mientras le hago un corte de mangas mental....la madre que lo parió que sudada!!!!

3-4 de octubre. Me empeño, en subir algún tresmil antes de que nieve. Se apuntan Pol, Chaime, Irene y Josu. Decidimos ir a los picos de la Forqueta pese a que el tiempo sabemos que va a ser malo con tendencia a muy malo.... El sábado subimos a dormir en el refugio del Forcau en un día radiante preludio del siguiente que salió regular tirando a mal y acabó muy mal... en lo meteorológico, se entiende. Lloviendo en los valles y nevando arriba. Llegamos hasta el ibón de Llardaneta donde la prudencia e instinto de protección femenino y el frío que hace nos echan para atrás (aparte de que está empezando a llovinevar)

12 de octubre. Macroquedada con parte de los que hicimos la andada de Sobrepuerto. Como la anterior, anuncian un tiempo de m**rd* que no nos hecha para atrás. Vamos Cristina, Enrique, Rosa, otro Enrique, Ana y Moisés. Arriba se nos unen Amalia y su hija y Eduardo.
Subimos a Santa Orosia por Sanromán y bajamos por Yebra. Arriba, en el albergue, hacemos fuego, comemos todo lo que la OMS nos acaba de decir que provoca cáncer y, como nosotros vamos por delante, lo neutralizamos con vino, robellones y pies azules a la brasa que todo elmundo sabe que son anticancerígenos.... Ni una gota en todo el día pero continuamente amenazando.... un día muy majo con gente excepcional.

24 de octubre. Sendero GR-15 por el Bosque del Señor entre Fanlo y Sarvisé. Con Ana, Pol, Luisa y Kankel. Precioso recorrido, hoy lleno de gente... no es para menos. Quizá sea el bosque otoñal más espectacular de cuantos se pueden ver en el Piri. Al final, salen más de 15 km muy llevaderos y que, realmente, merecen la pena.... Y menos mal que fuimos el sábado. El domingo las autoridades inauguraban precisamente ese tramo de sendero y se juntaron allí 500 personas!!!!

Y de momento yastá.... pero vamos, que el inminente puente de todos los santos empieza a coger muy buena pinta....
Hala pues....

miércoles, 23 de septiembre de 2015

PIC GAZÌES. (2457 m.)

Una entrada muy corta únicamente para llevar la cuenta y para acordarme de mis andanzas cuando,
dentro de 50 años, se me caiga la baba y no pueda hacer otra cosa que rememorar estos días felices en el monte.
Espero que, a partir de noviembre, este blog vuelva a ser lo que era... o no.... ya veremos.

13 de septiembre. Al final vamos Cheles, Pol y yo.
La idea inicial es subir al Pic Gaziés desde Bious Artigues y continuar por la cresta haciendo, por este orden, Gaziés, Turón Garié y Soum de Aas. Al final, como ya viene siendo habitual, los gurús de la meteorología la cagan y el tiempo nos permite solo subir hasta el primer pico rodeaos de tormentas por todos lados... eso sí, supongo que por suerte, no nos cayó más que alguna gota sin más consecuencia.
Magnífico paisaje (cuando se veía) donde destacaba sobremanera la omnipresente silueta del Midí.
El que nos ocupa, es un pico solitario, sin dificultad pero que se hace desear ya que hay que comerse más de 1000 m. de desnivel.
Al final, un buen día con buena compañía y que rematamos con una cerveza en la frontera mientras vemos, ahora si, que llueve que da gusto.
Aquí tenéis el track.
Hala pues...

sábado, 12 de septiembre de 2015

DOS RUTAS (muy) INTERESANTES POR LA RIBAGORZA


Tengo completamente abandonado este blog.... y no es que no salga al monte este verano....pero es que me dedico a otras cosas.
No todo va a ser subir tresmiles, dosmiles y miles y realizar grandes hazañas.
Al monte también se puede ir a investigar, estudiar, descubrir y disfrutar de cosas que, hasta ahora, me eran desconocidas.
Este verano estoy descubriendo otro Pirineo, el que hicieron los hombres desde la prehistoria, el de la historia, las ermitas, los dólmenes y las gentes que son los herederos de los que lo  construyeron. Un Pirineo lejos de barrancos "deportivos", de picos adrenalínicos, de trails runnigs (o como coño se llame ahora a correr por el monte) y de ferratas "kañeras".
Y sin embargo, al menos para mi, es un Pirineo que llena igual, que colma expectativas, que, cuando vuelves a casa (cansado también), te sientes igual de lleno y satisfecho que si hubieras escalado la Torre Costerillou, por decir algo que tengo metido entre oreja y oreja hace días...

Bueno, pues que el otro día estuve en la Ribagorza, territorio para mi, absolutamente desconocido y absolutamente sorprendente. Y como me levanté a las cinco de la mañana, y pese a estar lloviendo, me permitió, aparte de buscar, fotografiar y medir varias piezas interesantísimas, hacer dos pequeños recorridos que recomiendo encarecidamente y que paso a describir. Vamos allá:

Ruta de las ermitas de Bonansa.

La ruta se inicia en el mismo pueblo pero, como el día está como está, y yo he venido a buscar solo una piedra que la llaman de los nueve agujeros (dels nueve cadollas dicen por aquí...) empiezo a andar en el Puerto de Bonansa, a dos kilómetros del pueblo dirección Obarra.
Allí, perfectamente indicada, parte (o continúa) una senda que nos introduce en un pinar. Al poco salimos a una zona rocosa donde, entre niebla y niebla, aparece el magnífico paisaje de los desfiladeros de Obarra.
La senda está marcada recientemente con profusión de pintura, estacas y flechas. Si no, de qué me iba a meter yo por aquí con este tiempo y con la niebla que se me hecha encima todo el rato. Bueno, el llevar un GPS también ayuda, je,je,je.... El caso es que, a los 20 minutos escasos, llego a una desviación que me invita a ir a visitar la Piedra de los nueve agujeros que es, ni más ni menos, lo que me ha traído hasta aquí desde las lejanas montañas occidentales donde moro. (de morar/habitar)
La piedra en cuestión es un afloramiento calizo en la que la inclemente disolución kárstica ha labrado hasta nueve agujeros o cadollas, algunas muy grandes, donde la tradición asegura que lavan la ropa las encantarias.
Pues mira, el ambiente es de lo más propicio. No hace frío pero la niebla me envuelve y hay una quietud sorprendente. No se oye ni una mosca. Tanto que me da no sé qué dar vueltas alrededor mientras la fotografío ya que mis pasos suenan como si fueran martillazos en una puerta de chapa... o eso me parece...
Pues aquí, ya he cumplido... pero echando un vistazo al cielo creo que no va a llover de forma inminente y, aunque el día no está como para muchas florituras, decido hacer la ruta circular de las ermitas que, si no me han engañado, dura apenas tres horas. Así que, en vez de volver sobre mis pasos continúo hacia el norte, por senda entre pinares hasta dar con una pista donde una nueva desviación me invita a visitar la ermita del Salvador.
Debe estar allí mismo, en la punta de un tozal pero ni la veo hasta que, de improviso, aparece delante como un fantasma en medio de la niebla una diminuta ermita románica.
Está cerrada, así que solo la visito por fuera. Si hago caso a una mesa interpretativa que hay cerca, desde allí debe haber una vista acojonante hacia el Piri pero hoy lo que se ve es  un muro gris.... que lástima.
Retrocedo sobre mis pasos durante unos metros y cojo otro sendero que me llevará a otra ermita, la de Sant Roc (que no San Rock, aunque también se podría sacralizar alguna canción y algún grupo.... otros... otros no....)
Llego a ella después de bajar durante un buen rato por un pinar en el que veo boletus, robellones y hasta cantharellus.... ¿será posible? Pero hoy no he venido a coger setas y me queda todavía mucho día por delante, así que las dejo estar para otro que venga y continúo  hasta llegar a la ermita, situada muy cerca del pueblo.
Restaurada con mimo y gusto, la ermita, como la precedente, es diminuta y preciosa. Siglos más tarde a su construcción, le añadieron dos capillas laterales que hoy forman una planta de cruz latina absolutamente desproporcionada pero bellísima.
Aunque el pueblo está muy cerca, aún nos queda otra que, si hacemos caso a los carteles, es una de las ermitas más antiguas de Aragón, junto con la de San Juan y San Pablo de Tella. (otro lugar, por cierto, imprescindible para visitar).
Para llegar a ella, advocada a San Aventín hay que volver a subir a un tozal que tenemos justo encima y al que llego mientras que los rayos de sol, de una puñetera vez, empiezan a romper las nubes.
Diminuta también. En esta sorprende el uso, no parece que casual, de numerosos sillares de arenisca volcánica, areniscas amarillas y bloques de pizarra metamórfica lo que confiere al ábside un colorido curioso... como si fuera un tetris medieval...
Aquí me entretengo un buen rato en almorzar bañándome de sol que ha salido con fuerza. No se me ocurre un sitio mejor par estar un buen rato... aunque me queda mucho viaje todavía.
Con pereza, bajo a Bonansa, lo recorro con detalle fijándome en la multitud de casas restauradas con mimo exquisito (se nota que allí ha habido perras... igual que el expresidente Marcelino Iglesias sea de allí tiene algo que ver.... o no...) y cojo el GR 15, que en este tramo coincide con la Vía romana que unía Labitolosa  (Hoy La Puebla de Castro) con Lugdunum  Convenarum (Hoy Saint Bertrand de Comminges).
No se a vosotros y vosotras, queridos y queridas amiguitos y amiguitas pero a mi, estos caminos que han visto pasar gente desde los albores de la historia - o incluso antes- me motivan y, si voy solo como es el caso, me suponen un esfuerzo de imaginación que hace que vea legionarios romanos, peregrinos, bandoleros o  caminantes a cada paso. Hay enormes bolos, inamovibles desde que se trazó, que retienen -estoy seguro- parte de la fuerza, de los pensamientos, de las alegrías y de las cuitas de las miles de personas que pasaron por allí.
Con estos pensamientos (comúnmente llamados pajas mentales), sin enterarme, he llegado nuevamente al puerto de Bonansa donde hay un sol que da gusto verlo, notarlo y sentirlo.... vámonos al siguiente paraje... Ah!, se me olvidaba... aquí tenéis el track.

Estación megalítica de Cornudella.

Lo más difícil aquí, es llegar a donde hay que aparcar el coche. Por la carretera de Benabarre a Viella, a la que he accedido desde Bonansa a través de Pont de Suert, hay un desvío hacia Cornudella y Sobrecastell que nos introduce en un bucólico valle con un hábitat disperso de masías, casas y pardinas sin que ninguna se concrete en un pueblo tal y como lo conocemos por estos valles. Y, claro, a cada caserío parte una pista asfaltada que, como han asfaltado recientemente, no hay ni una puñetera señalización que te permita deducir siquiera donde estamos.
Aún así, a puro de intuición y de dar la vuelta en algún sitio, llego al caserío de l'Ostalet, el último del valle donde se supone que están.
Allí charro un rato con Lucía y con su madre Montse mientras me dicen que, ese bosque que se extiende más allá de la casa, aparte de dólmenes, guarda maquis enterrados, tesoros de carlistas y rituales atávicos que se trataban de conjurar haciendo fuego la noche de San Juan y la de San Pedro encima de la Pedra de la basa, un gigantesco bolo de conglomerado a orillas de una balsa muy cercana a la casa.Joder, como me gusta esto!!!!!! Y pensar que hay gente que paga dinerales por ver un partido de fútbol y esto es gratis...!!!! En fin.... Pilarín.
Paso por la balsa, cruzo el barranco y guiándome con el GPS (si no es muy difícil encontrar los piedros, de hecho Lucía me decía que había gente que, después de dar vueltas toda la mañana, no los había encontrado) decía que guiándome por el GPS me introduzco en un bosque mágico, donde los rayos de sol, las piedras, los pájaros que cantan por todas partes y el ambiente previo a una tormenta que se está formando hacia el norte crean un ambiente difícil de describir y de olvidar.
Y los encuentro, claro. Hasta tres megalitos perfectamente conservados. A saber, y por este orden,  el dolmen llamado Cabaneta del forno, un menhir dudoso pero magnífico en su simplicidad y rotundidad y el dolmen llamado Cabaneta del Tancat d'Alt.
En éste último paro, a echar un bocao y a digerir sensaciones mientras me empapo de otras.
Sin duda es un paraje que no nos dejará indiferentes si nos decidimos a visitarlo.
Estamos, o yo por lo menos lo estoy, acostumbrado a ver los dólmenes en lugares sin apenas vegetación. Campos, collados, lugares ampliamente antropizados.... sin embargo estos están como si
ese bosque no se hubiera tocado jamás, como si estuviéramos todavía en la Hispania de Estrabón  y la dichosa ardilla pudiera recorrerse la piel de toro de árbol en árbol... Además, no hay ni un solo cartel, indicación o panel que, en otros lugares, convierten a estos sitios en una suerte de parque temático. Cuesta encontrarlos, si, pero da gusto verlos así.
El caso es que estoy tan bien que no me apetece para nada moverme de allí pero el estampido de un trueno y el aire que de repente se ha levantado me obligan a marchar. Llego al coche que ni me entero.
Aun queda mucho día... así que todavía voy a visitar Peña Lucía de Azara y el túmulo de cruzelós de Adahuesca pero eso.... eso es otra historia que, si todo va como debiera, la leeréis (el/la que quiera) en un libro que publicaré dentro de uno o dos años.
El track de esta ruta (imprescindible) es este de aquí.
Ir a las dos, en un día da tiempo sobrado y me lo agradeceréis.
Hala pues...