martes, 15 de diciembre de 2015

PEÑAS DEL RELOJ, DESDE EL IBÓN DE PLAN.

Sorprendente y desconocido recorrido el que nos hicimos el pasado puente de la prostitución inmaculada aprovechando anticiclones postotoñales y la ausencia de nieve.
Salimos de Biescas Pol y yo, recogemos en Villacloro a Kánkel y Roberto y arreamos a Ainsa donde nos juntamos con Ángel, que ha subido de Huesca.
Día espectacular el que pinta cuando nos metemos todos en la furgoneta, cogemos carretera al norte hasta desviarnos, pasado Salinas, al valle de Chistau. Enseguida veremos el desvío a Saravillo donde hay que coger una pista (previo pago de tres lereles) que tras 14 interminables kilómetros nos llevan, más mal que bien, al refugio de Lavasar donde, además de frío y escarcha, solo hay una furgoneta que ha debido pasar la noche allí.
Una helada de considerables dimensiones nos recibe mientras nos calzamos y emprendemos la marcha. En apenas quince minutos nos encontramos ante el idílico, evocador, mítico y fotogénico
ibón de Plan, o Basa de la Mora, uno de los espacios más visitados y fotografiados del Pirineo, entre otras cosas por su fácil acceso y la leyenda asociada que debe hacer que muchos suban en fechas solsticiales para ver la mora que supuestamente habita bajo sus aguas. Hoy, por mucho que queramos y por mucha alma pura que portemos, no veremos nada... más que nada porque no estamos en solsticio y porque el ibón está helado como una piedra y cualquier nereida, náyade, potámide o limnátide va a tener francamente complicado atravesar esa capa de hielo compacto.
Desvío a la izquierda, siguiendo las marcas del GR 15 y nos elevamos sobre la cubeta del ibón mientras nuestros pasos se encaminan, en franca dirección este, hacia la colladeta del Ibón que vemos en lontananza y que nos muestra la promesa de un sol que empieza a teñir de rojo las puntas.
Sin problemas, primero por cerrado bosque de pino negro, después por pastizales y al final por canchal asentado, llegamos a la collada donde luce un sol que reconforta, que nos muestra toda la Ribagorza bajo los dominios de las nieblas y que nos invita, ahora sí, a parar y echar un bocao mientras nos dejamos acariciar por los tibios rayos que devuelven la temperatura a la que debe estar un cuerpo endotermo para que funcione correctamente.
Después de la pausa, se acabó el paseo. Lo que tenemos delante es una ladera descompuesta de piedra suelta, en la que apenas se marca una senda y pendiente como picha de novio. La abordamos con buen ánimo. Más que nada porque el desayuno ha sido contundente y el vino, el turrón y demás alimentos hipercalóricos dan alas a nuestros pies.
De una forma o de otra, en poco menos de media hora, nos estamos asomando a los abismos que se abren sobre el valle de Chistau mientras, ojipláticos y babeantes, contemplamos el paisaje extraordinario que se abre ante nosotros. Desde el Aneto hasta Collarada... todo el Pirineo central al alcance de nuestros ojos.
Hemos salido muy cerca de la llamada "punta baja" a la que nos acercamos para contemplar lo que nos queda por recorrer. Nada menos que el reloj de sol más grande del mundo. Los habitantes de los pueblos que vemos 1500 m. más abajo, usaron estas puntas como reloj, conforme les iba dando el sol, dándoles los nombres de "peña las diez" (a la que vamos ahora mismo), las once (la más alta con sus 2651 m de vellón) y la de mediodía, separada de las otras por una arista sencilla pero muy larga y donde está el vértice geodésico.
Así pues, tras pasar por la peña las diez, encaramos la subida a la de las once (parada y trago de vino) mientras observamos que la de mediodía está aproximadamente a tomarpolculo de donde estamos.
Pues nada, que al final, claro, la alcanzamos tras 2,5 km de cresta de extraordinaria belleza y nula dificultad.
Ahora hay que coger una canal, muy inclinada al principio, que nos lleva directos a una pedrera inestable y de allí, por campas de hierba cada vez menos inclinadas, a buscar el camino de subida muy cerca del ibón, completando una circular magnífica.
Aquí nos aplicamos a comer, aprovechando el último sol que rueda por los puntones royos permitiéndonos, merced a un pronunciado collado, quince minutos más de calor y placer.
Pues ya está... solo nos falta retomar el sendero al refugio no sin antes acercarnos nuevamente al ibón, extasiarnos antes su belleza y fotografiar, de todas las formas posibles, los últimos  rayos que doran las puntas Llosal y Alta.
Pese a nuestra insistencia, y que alguno se atreve a andar sobre las aguas heladas, ni moras, ni ninfas ni náyades salen a nuestro encuentro. ¿Pues sabes que? ¡Que ellas se lo pierden! ¡Vamonos a por una galimba!.
El track del recorrido aquí.
Hala pues....

jueves, 3 de diciembre de 2015

BURRAMBALO, DESDE ASO.

Finde anticiclónico en este atípico otoño veraniego. Nevó hace un tiempo lo suficiente como para no
ir, de momento, a zonas altas donde se combina nieve venteada con hielo y zonas peladas. Afortunadamente, para los que no somos  adictos a la adrenalina y al power y sí a la naturaleza y a pasar un día majo entre amigos, cualquier ruta nos viene bien y nos sirve de excusa. ¿Qué no habéis estado en Burrambalo???? ¡Pero mujer! ¡Pues si es uno de los miradores más chachismolonguis de este lado del Gállego! (Conversación mantenida (mas o menos) con la incombustible amigaza Pirene de las Cumbres) No se hable más... pallí que vamos.
Ocho de la mañana en Biescas. Además de Pirene, hoy tenemos (el perro y yo) el placer de compartir día y montaña con Josu, Chus, Sergio y Cheles. Café, un rato de tertulia y marchando a Aso de Sobremonte donde pretendemos empezar a darle al calcetín.
Como ya empieza a ser habitual, al muy poco de empezar, nos encontramos con unos cazadores que nos advierten que van a empezar una batida y que a dónde vais y que vosotros veréis lo que hacéis y que tener cuidao.... Joder.... tengan cuidao ustedes, ¡¡¡no te jode!!! la cosa es que tampoco nos miran demasiado mal y además, llegamos a la conclusión que van a cazar una zona de monte de la que nos alejamos aunque en el trayecto nos encontramos con tres o cuatro pertrechados con armas de fuego, emisoras y demás implementos necesarios, al parecer, para pegarle un tiro a los jabalises.
Abandonamos la pista y cogemos una antigua tiradera que nos lleva, primero por bosque cerrado aunque transitable y luego por tasca, a la mallata de Betés donde se abren los horizontes y el sol nos acaricia de forma y manera que concluimos que es el sitio ideal para echar un bocao y un trago que, por otra parte, ya va siendo hora.
Una vez comidos y bebidos, lo que queda es ya muy evidente. Se trata de seguir el contrafuerte en el que estamos hacia el norte y que se descuelga desde la punta Facera, primera cota del día a la que llegamos entre exclamaciones de asombro.... Y no es para menos... si no has estado aquí nunca, nada más llegar, nos encontramos con un paisaje sublime, con toda la muralla de la Sierra de Partacua al alcance de los dedos, el Pirineo central a la vista y nada más alto hacia el sur lo que hace que se vea perfectamente el Moncayo, la niebla de la tierra baja y hasta los lejanos picos de Urbión.
Eso sí, hace un viento desagradable tirando a cabrón que no invita para nada disfrutar mucho del paisaje.
 150 m. de desnivel nos separan de la cima de Burrambalo a la que llegamos enseguida. Fotos, albricias y pabajo que hace un frío que pela. Habíamos barajado la posibilidad de seguir el cordal haciendo, por este orden, Sarrataclau, Peñas d'Aso, Petruso y Canales para bajar por el GR-15 pero ¿sabes qué? Que no nos apetece... Así que, nos vamos a ir por la directa, bajando hasta el collado
para llegar a la mallata JuandeFreda  y de allí por pista hasta los coches.
Pues a eso nos aplicamos. Por laderas muy empinadas de hierba vamos a la mallata cuyo topónimo nada tiene que ver con un tal Juan si no que viene del aragonés "fuande" fuente y "freda" fría. Así pues, estamos en la mallata (o majada o refugio pastoril) de la fuente fría.
Ya está todo hecho..... bueno, todo, todo no.... nos queda un buen trozo de pista en descenso que nos dejará en otra y ésta en el sendero que nos devuelve al coche.
Y como es pronto y nos apetece y el día y la compañía es de lo más propicio, nos bajamos a Biescas donde recalamos en un bar para abrevarnos convenientemente mientras disfrutamos de la conversación y de la tarde que, poco a poco, se va convirtiendo en noche.
Hala pues, a pasar buen invierno....

jueves, 12 de noviembre de 2015

PICO E IBONES DE AYOUS... UNA VUELTA POR EL PARAÍSO.

Bellísimo y extraordinario recorrido, todo un clásico que cualquier pirenista que se precie debería realizar una vez. Actividad equiparable al cercano tour del Midí, la subida a la Cola de Caballo en Ordesa o que te rescate la Pichiné en el Formiga con traumatismo leve y te de un rulo en el molinillo a cargo del erario público.
Así pues, aprovechando el anticiclón que nos envía San Martín, varios sujetos y sujetas, enamorados del Pirineo sin importarnos fronteras, nos juntamos en Biescas para realizarlo. De los límites meridionales del reino viene Pirene y Josu, Helena, Cheles y David. De de la tierra media Ro y Kankel y de septentrión, el que esto (con mayor o menor acierto) escribe.
En dos vehículos nos llegamos hasta Bious Artigues donde aparcamos rodeados de franceses que también han querido venir a disfrutar, en este lugar privilegiado del planeta, de los días magníficos que nos regala este extraño otoño.
Hay que aparcar en el parquing de abajo de forma que, para llegar a la presa, te comes, de entrada, 100 empinados metros de balde pa ir calentando.
Una vez allí, la senda continúa sin pendientes apreciables bordeando el ibón represado hasta llegar a la cola y continuar valle arriba, ahora sí, con pendientes moderadas tirando a fuertes..
Justo cuando se llega al umbral de un precioso valle glaciar, la senda nos desvía a la derecha para seguir subiendo por medio de un hayedo hasta un claro donde nos coge el sol y nos acaricia con unos rayos y unas temperaturas impropias de la época.
Un esfuerzo más y llegamos al primero de los ibones, llamado Lac Roumassot. Aquí vamos a almorzar en un idílico tascal rodeado de picos, con la intimidante y omnipresente silueta del Midí, mientras vemos como gente de toda índole y condición suben y bajan por la senda.
Continuamos. Ahora debemos superar una pequeña pendiente por sendero bien trazado que nos lleva a orillas del pequeño Lac du Miey y poco más adelante y sin ganar apenas altura al enorme Lac Gentau en cuyas orillas se asienta el refugio de Ayous.
La vuelta continuaría yendo a buscar el refugio y, por detrás, avanzando hacia el sur. Sin embargo, nosotros abandonamos momentáneamente el chêmin para encaramarnos al Col d'Ayous, donde los horizontes se abren hacia poniente regalándonos una vista de prácticamente todo el sector occidental y central del Piri. Un esfuerzo más y nos encaramamos, pisando areniscas del permotrías (250 m.a. día arriba, día abajo), al pikachu que porta sus buenos 2260 m. sobre el nivel del mar en Hondarribia.
Parabienes, fotos, tragazos a la bota, más tragazos a la bota, risas, buen rollo.... joder tú, que día más majo, que gente más maja y que bien se está aquí!!!!
Después de buen rato de lectura del paisaje y de encontrarnos cada uno con lo que hayamos ido a buscar allá arriba, emprendemos la bajada por el mismo camino para retomar la senda que nos lleva, en unos minutos al refugio.
Trabajar y vivir en este paraje, ver pasar las estaciones desde el mirador donde está ubicado, debe ser lo más parecido a hacerlo en el paraíso. Cerca pero lejos, no demasiado alto como para que aquello sea inhóspito ni muy bajo como para que te lleguen hordas de domingueros.... Después de mi inminente empadronamiento en la France, quizá busque trabajo aquí... aunque sea para dar de comer a las marmotas....
Con estos pensamientos, o más bien masturbaciones mentales, emprendemos una leve subida que nos lleva a otro de los grandes ibones, el Bersau donde buscamos una calita para comer y, lujo supremo y placer orgásmico, remojar nuestros abotargados, recalentados y dilatados pies en el agua fría lo que reactiva -o no- la circulación hasta el punto que mientras unas partes del cuerpo se dilatan o ereccionan otras se comprimen y relajan.
Contentos y contentas, satisfechos y satisfechas en nuestras necesidades básicas, emprendemos una mínima subida que nos lleva al collado que forma la cubeta del ibón con el cercano, majestuoso y erecto Pic Casterau. De repente, me entran unas ganas enormes de encaramarme a ese peñasco que se yergue orgulloso y desafiante delante nuestro.... ante mi entusiasmo e insistencia solo encuentro
indiferencia, evasivas y miradas huidizas.... que no tienen putas ganas de subir, vamos.... así que no insisto más y me lo apunto en pendientes para cuando trabaje en el refugio o para mi próxima vida en la que me pienso reencarnar en  algún bicho que vuele (tordo culirojo, por ejemplo...).
El último ibón que encontramos es el de Casterau donde el Midí se refleja majestuoso y soberbio dándonos la foto típica que todo el mundo debe hacer cuando pasa por aquí.
Ya en descenso, cada vez más pronunciado, bajamos al fondo del valle, pasamos por la cabecera del barranco de Cap de Pount, de grato recuerdo y continuamos valle abajo sin prisa y conversando tranquilamente mientras el sol declina y nos deja una tarde de esas que solo se dan en otoño y en lugares como éste. Atmósfera cristalina, sol bajo y tangencial que alarga sombras y temperatura suave sin un ápice de viento hacen que el regreso sea un auténtico placer.
Sin darnos cuenta, y casi de noches, llegamos a los coches.
Un único pero en esta jornada perfecta. Josu tiene prisa y el grupo meridional no nos acompaña a echar la galimba que nos hemos ganado todos. El grupo de la tierra media y el septentrional, sin embargo, paran en la frontière donde se apretan una hermosa jarra entre conversación que se alarga y miradas poco amistosas de los camareros que deben tener ganas de cerrar pues la noche ha caído, como dice la canción, serena y silenciosa.
El track de un día magnífico aquí.
Hala pues...

jueves, 5 de noviembre de 2015

SANTA MARINA / NABAÍN (1796 m.) DESDE ASCASO.

Puente de Todos los santos, día radiante de otoño con temperaturas primaverales. Vámonos al monte.
Hace muchos días que llevaba en la cabeza subir a Nabaín (O Santa Marina), porque me dijo un pajarito que es un extraordinario mirador del Pirineo central, pese a su escasa altura, porque hay una ermita justo en su cima que enlaza con sacralizaciones de montañas, cosa que me interesa sobremanera pa hacerme pajas mentales y porque sí, que tampoco hacen falta muchas razones para subir montañas más allá del conocido "porque están ahí".
Quedamos a las ocho con Ángel en Sabi y, previo café, nos encaminamos a Ascaso, diminuta población encastillada sobre el Ara y en una hombrera del monte a donde pretendemos subir.
Pero ya que lo hacemos, vamos a hacer una circular chachi subiendo por un sitio donde no hay senda aparente y bajando por la normal.... menos mal que llevamos GPS.... lo enciendo..... espero que pille satélites...... ¡qué raro! no sale el track..... MECAGÜENMIPUTACALAVERA!!!!!! Seré
atontau!!!!! O no lo he grabado o lo he borrado.... precisamente hoy, que vamos sin senda.... Pues na, vamos a ir al monte como se ha ido toda la vida, tirando de intuición y ojo montañero.... Manda huevos.... hasta hace diez años salíamos sin reseñas, sin teléfono móvil pa pedir socorro, sin mirar el tiempo en internet y sin gps... y llegábamos igual... ahora, sin todos esos chismes parece que vamos desnudos...
Bueno, que nos vamos. En vez de coger la normal al pico cogemos un camino señalizado hacia Morillo de San Pietro. Cruzamos el barranco y vamos atentos a cualquier desvío a nuestra izquierda que parezca practicable o en el que se intuya un mínimo de senda. En uno de estos nos metemos cuando aparece de la nada un tío vestido de sirio y con una gorra color butano que nos dice que por allí no es, que por allí  no hay senda, que están empezando una cacería y nos invita (amablemente, eso sí) a que nos vayamos a tomarpolculo y cojamos la vertiente norte donde dice que estaremos a salvo del inminente tiroteo que se va a iniciar de un momento a otro.
Pues sí, a la par que desandamos la senda y retomamos el sendero, a nuestra espalda dejamos una cacofonía de gritos, ladridos, silbidos y algún disparo espaciado pero muy cercano.... o eso nos parece.
Cambio de vertiente, mínimo descenso y a la izquierda, marcado con un hito, aparece una desdibujada senda que se adentra en un barranco seco... tiene que ser por aquí....
Sin ser difícil, exige atención pues se anda todo el rato por monte bajo, que no te permite coger referencias, y los hitos, cuando los hay, son pequeños y espaciados.
Nos encontramos con una pareja que baja. Nos dicen que es imposible andar por arriba, que se oyen los tiros allí mismo y que ellos, que tenían la intención de hacer lo mismo que nosotros, se dan la vuelta no sin antes comentar lo que nos gusta el bonito deporte de la caza y todo lo que ello lleva aparejado y agradecer a los cazadores que les hayan jodido el día....
Bueno, pues nosotros seguimos.... a ver que pasa.
Y lo que pasa es que, en el momento que te sitúas en la divisoria de aguas, aparte de disfrutar de un paisaje espectacular, parece que acabas de entrar en Ramala en plena jornada de ira.
Con el perro bien atado y con el culo bien prieto, avanzamos por el cordal disfrutando poco de las vistas y deseando llegar arriba porque, pensamos, tan arriba no habrán llegado esta gente que, como norma, lo que les mola es llegar con el todoterreno hasta donde se dispara al bicho en cuestión.
Pasamos por tres cotas antes de llegar a la cima. Las tres últimas las soslayamos por una estrecha faja, por la que vemos evidentes huellas de paso, y que nos permite avanzar protegidos de los tiros y sobre abismos que caen a plomo al barranco que tenemos al oeste. Solo por este paso ha merecido la pena venir....
Tanto tiro debe haber dado frutos... estamos literalmente rodeaos de buitres por todas partes.... volando sobre nuestras cabezas, por debajo de nosotros y posados en árboles y peñas.... El conjunto, un espectáculo que ríase usted del Toro de la Vega....
Al final la faja termina abruptamente y alguien picó, hace siglos, unas escaleras en el estrato superior que nos permiten llegar directamente a la cima donde vemos las ruinas de la ermita de Santa Marina.
Esto solo pasa aquí... ¿Dónde ponemos el vértice geodésico? pues claro... sobre las paredes que se están cayendo...... así, de paso, si tiene algún interés arquitectónico, histórico o arqueológico estas ruinas, pues lo jodemos.... Y sobre el vértice, un chisme con placas solares y antenas que luego sabremos que sirve para localizar perros vía GPS-wiffi-wireless-gromenawuer. La tecnología siempre al servicio de los más necesitados.....
Con que Santa Marina ¿eeeeh? Sabiendo que las advocaciones de templos y ermitas nunca son casuales, y una vez repasadas las hagiografías de Santa Marina de Aguas Santas (virgo et martir) y
Santa Marina de Antioquía (virgo et martir quoque) no alcanzo a entender el porqué se advocaron esas ruinas a esa santa.... Allí hubiera cuadrado un San Miguel, un San Salvador, un San Juan.... todos santos masculinos que vinieron a sincretizar cultos solares.... pero una mujer.... no se, es muy raro....
La toponimia circundante tampoco es de mucha ayuda... Ascaso, Nabaín... son topónimos prerromanos no indoeuropeos a decir de los listos.... Conclusión, culto reciente (si por reciente se entiende entre el 1000 o el 900 a.C.) sobre sustrato toponímico y cultural aparente mucho más antiguo... me mosquea.... con esto ya tengo para hacerme pajas mentales durante varios días....
Y ahora viene lo bueno.... hay que volver a bajar, por la senda oficial que está, literalmente, tomada por los señores de la escopeta y la gorra color butano.
Los vamos rebasando uno a uno, saludándoles más por cortesía que por otra cosa y, sorprendentemente, se muestran amables, incluso habladores.... Deben llevar mucho rato allí aburridos y casi agradecen que alguien llegue a preguntarles que qué tal les va el día....
Así que, sin más novedad, llegamos a las cercanías del pueblo donde respiramos tranquilos mientras hablamos con un cazador ya entrado en años y en quilos que se muestra especialmente locuaz, preguntando que de donde somos, que a donde vamos y que si, que ya saben de donde venimos porque nos han estado vigilando durante todo el recorrido....Supongo que el miedo es fruto de la ignorancia de como funciona una batida de estas y que no es fácil que te peguen un tiro cuando andas por allí pero vamos, que se oía todo muy cerca, que era todo como muy atávico y esto, queridos y queridas amiguitos y amiguitas, acojona al más pintao.
El día termina comiendo en Jánovas, al lado de la fuente donde una excepcional piedra tallada nos habla, nuevamente, de cultos primigenios a divinidades olvidadas.
El track de un recorrido que merece la pena aquí. La época en la que vayáis.... eso ya es cosa vuestra y de las emociones y adrenalina que queráis sentir y segregar.
Hala pues....

miércoles, 28 de octubre de 2015

PONIÉNDOME AL DÍA...

Ha sido un año intenso, de viajes, de visitar sitios extraordinarios acompañado por gente extraordinaria... y dentro de ese año, los tres últimos meses han sido de ordenar todo el material, de escribir y organizar toda la información recopilada que verá la luz, Dios mediante, en breve.... la cosa es que he tenido esta ventana muy abandonada pero ya estoy liberado y sin más obligaciones que las laborales, sentimentales y paternofiliales....volvemos al lío, al monte, a las sendas y a los barrancos.
De momento nos ponemos al día de lo poco que he podido hacer... solo por llevar la cuenta.

16 de septiembre.
Barranco de Escarrilla con la familia política, amigos y allegados.... un celemín de gentes, cada uno de la madre que lo parió. Tarde divertida, larga e intensa... sin más.
No tengo fotos porque el cuñao, que sé que me aprecia pese a nuestras diferencias políticas, me regaló una gopro y la estuvimos probando..... eso sí.... tengo un vídeo:



30 de septiembre.
Picos de Baldetosas y Peiralún con el perro, en un día precioso de inicios de otoño. Atmósfera clara como el agua de manantial y dificultad nula hasta la arista cimera del Peiralun que se convierte en un recorrido acrobático, con abismos a ambos lados y con roca guarra que se cae cuando la agarras o la pisas.... Pensé en no cruzarla yendo solo pero el perro tiró primero y si lo hace el.... pues yo detrás.
La bajada, la hice sin sendero, un poco a la aventura enbarcándome en dos o tres ocasiones sin mayor importancia que volver a subir un poco para buscar el paso bueno. Al final salgo muy cerca de la cabaña de Peirelue y un guardia del parque viene directo a mi gritando con intención, supongo, de multarme por llevar el perro suelto....  Arranco a correr seguido del chucho mientras hacemos oídos sordos a sus gritos... cruzo a la carrera la frontera mientras le hago un corte de mangas mental....la madre que lo parió que sudada!!!!

3-4 de octubre. Me empeño, en subir algún tresmil antes de que nieve. Se apuntan Pol, Chaime, Irene y Josu. Decidimos ir a los picos de la Forqueta pese a que el tiempo sabemos que va a ser malo con tendencia a muy malo.... El sábado subimos a dormir en el refugio del Forcau en un día radiante preludio del siguiente que salió regular tirando a mal y acabó muy mal... en lo meteorológico, se entiende. Lloviendo en los valles y nevando arriba. Llegamos hasta el ibón de Llardaneta donde la prudencia e instinto de protección femenino y el frío que hace nos echan para atrás (aparte de que está empezando a llovinevar)

12 de octubre. Macroquedada con parte de los que hicimos la andada de Sobrepuerto. Como la anterior, anuncian un tiempo de m**rd* que no nos hecha para atrás. Vamos Cristina, Enrique, Rosa, otro Enrique, Ana y Moisés. Arriba se nos unen Amalia y su hija y Eduardo.
Subimos a Santa Orosia por Sanromán y bajamos por Yebra. Arriba, en el albergue, hacemos fuego, comemos todo lo que la OMS nos acaba de decir que provoca cáncer y, como nosotros vamos por delante, lo neutralizamos con vino, robellones y pies azules a la brasa que todo elmundo sabe que son anticancerígenos.... Ni una gota en todo el día pero continuamente amenazando.... un día muy majo con gente excepcional.

24 de octubre. Sendero GR-15 por el Bosque del Señor entre Fanlo y Sarvisé. Con Ana, Pol, Luisa y Kankel. Precioso recorrido, hoy lleno de gente... no es para menos. Quizá sea el bosque otoñal más espectacular de cuantos se pueden ver en el Piri. Al final, salen más de 15 km muy llevaderos y que, realmente, merecen la pena.... Y menos mal que fuimos el sábado. El domingo las autoridades inauguraban precisamente ese tramo de sendero y se juntaron allí 500 personas!!!!

Y de momento yastá.... pero vamos, que el inminente puente de todos los santos empieza a coger muy buena pinta....
Hala pues....