Conocido ampliamente entre geólogos y montañeros, el flysch, o turbiditas es una unidad geológica ampliamente representada en el Pirineo central. Todo el Sobrepuerto, el Sobremonte, la Solana, la Garcipollera, montañas como Güé, Oturia, Erata, Manchoya, Burrambalo, Bacún y un largo etcétera estan formadas a partir de esta subunidad geológicaEn esencia es una alternancia de rocas areniscas, margas y arcillas formando estratos más o menos gruesos y plegados. El origen hay que buscarlo en ese primitivo mar que cubría el Piri allá por el Eoceno hace aproximadamente 42-45 millones de años. El nombre de turbiditas les viene dado porque los sedimentos que arrastraban aquellos primitivos ríos se depositaban en las plataformas marinas (cerca de las costas) y luego, corrientes marinas o movimientos sísmicos los desplazaban hacia las llanuras abisales. Primero se sedimentaba el grano grueso (areniscas) y después el grano fino (m
argas y arcillas). ¡4000 m. de espesor de sedimentos! Esa es la potencia del flysch. Por cierto, el nombre procede del aleman y significa "terreno que se resbala".
argas y arcillas). ¡4000 m. de espesor de sedimentos! Esa es la potencia del flysch. Por cierto, el nombre procede del aleman y significa "terreno que se resbala".Si nos fijamos, veremos que en algunas de las rocas que se desprenden de esta formación hay "fósiles". Lo he puesto entre comillas porque, en realidad, no lo son. Son huellas que dejaron determinados invertebrados cuando, en épocas de calma, se desplazaban por el fondo marino buscando alimento. Son las conocidas como pistas fósiles o icnofósiles. Normalmente se acepta que, sin s
on rectas, son de desplazamiento mientras que si son curvas son de alimentación. Otra formación curiosa son los ripless, huellas de oleaje fosilizadas.
on rectas, son de desplazamiento mientras que si son curvas son de alimentación. Otra formación curiosa son los ripless, huellas de oleaje fosilizadas.Rocas relativamente blandas, en ellas se han formado magníficos barrancos que, desde hace algunos años, nos ha dado por descender a los humanos. Entre ellos, el de Sorrosal, el Furco de Broto, el barranco d'os Mallos en Yesero, el d'os Lucars y sus magníficos plegamientos....lugares magníficos, donde la inversión térmica, la humedad y el sustrato propician la formación de microclimas con una flora de riqueza extraordinaria. ¡Y que haya gente que pasa los findes dentro del Carrefú y en el Corte inglés en vez de andar por el monte!¡No sabéis lo que os perdéis!
Hala pues....


Efectivamente, como bien apunta Elales en la anterior entrada, la religiosidad popular se apropia de los espacios sagrados, los hace suyos y mezcla, magistralmente, lo transcendente y lo profano. La ermita de Erata en cuestión no iba a ser menos y, una vez cumplida y perdida en la memoria la misión primigenia por la que se construyó, pasa a ser un lugar de referencia para los pueblos cercanos. Desde allí, aparentemente llegaban las tronadas a Otal. En un mundo donde no existían seguros agrarios y una granizada te aseguraba hambre para todo el año, las únicas formas de luchar contra los elementos eran la religión y la magia (las dos cosas, en esencia, son lo mismo). Los de Otal subían el 11 de julio en romería desde el pueblo (casi 1000 m. de desnivel) y depositaban pequeñas botellas con agua bendecida en su interior con la intención que los protegieran. Allí cuentan, aunque también lo cuentan de otros lugares, que llegó una mujer ya entrada en años y, viendo el panorama que se divisaba y siendo como era la primera vez que salía del entorno inmediato del pueblo exclamó ¡Haivá! ¡¡¡¡Pues si hay más mundo!!!!. 









