Al final, es el día 23 de noviembre cuando nos juntamos todos para realizar una andada y, después, dar cuenta de la comida de mesa y mantel previamente reservada en el Camping Valle de Tena donde se come bien a muy bien y a un precio más que razonable.
El problema es que, el día previsto, sale de malo a muy malo, con nubes, frío y previsión de lluvias más pronto que tarde. Ruta corta se impone pues. Y la más cercana, sin duda, es la subida a Güé, donde algún@ se perdió en tiempos y otros no han estado pese a su cercanía y evidencia desde cualquier punto de este valle en le que tenemos (algunos) la fortuna de vivir. Con todo, propongo realizar una ascensión exótica, por senderos poco conocidos y menos hollados a los que todo el mundo dice que sí ipso facto.
Pues así, pese al tiempo y lo desapacible del día, somos nada más y nada menos que 11 personas y tres perros, a saber, Pirene y Josu, David, Campillo y Sonia, Pol, Luisa y Bizén, J.C. y Silvia y yo mismo.
Vamos a lío. El único que se sabe el camino es el que esto escribe y, a la primera, coge una senda que enseguida se convierte en pista que ¡oh sorpresa! se encuentra vallada. Pese a que otras veces que he estado por aquí esa valla estaba abierta (y a fe mía así debería estar al ser un acceso público) nos toca saltar nada menos que dos veces sendas cletas para iniciar, ahora sí, el camino que pretendemos seguir. Camino que trepa suave por sendas hasta que cruza una pista donde ¡oh sorpresa otra vez! un grupo de cazadores nos dicen/amenazan conque van a cazar ese trozo de monte y que allá nosotros y que los perros han de ir atados en virtud de no sé qué prohibición. (los suyos no... esos pueden ir sueltos...). No les hacemos puñetero caso, por supuesto, así que seguimos un poco por la pista hasta que cogemos la senda que limpió en su día un abuelo de Arguisal y que nos sube, sin prácticamente enterarnos aunque la subida es criminal, a la punta Güé donde paramos un rato a echar un bocao y admirar las vistas que, hoy por hoy, están difusas y neblinosas.
El descenso no tiene ningún misterio. El camino está perfectamente trazado. Lo malo es que nos está llevando justo en dirección contraria...
Una vez llegados a la base de la montaña, justo encima del pueblo de Sorripas, decidimos buscar un lugar alternativo para bajar al pueblo y evitar una pista que deberíamos coger bastante más abajo y que da bastante más rodeo...
Pues allí vamos. Salto de vallas continuo (¿¿¿¿pero esta gente a qué le tiene tanto miedo????), nos metemos en alguna finca privada y hacemos cosas que no deberíamos hasta salir, ahora sí, a las calles desiertas del pueblo.
Desde la iglesia cogemos otra senda, esta ya conocida y transitada por alguno que, por la base de la montaña y dando un largo rodeo, nos vuelve a dejar en los coches. Previamente, hemos pasado, esta vez sí, por medio de la batida y acobardados ante tanta arma desenfundada, tanto traje de camuflaje y tanto ruido gutural contestando a nuestros buenos días.
Jodo, pues pa ser una cosa corta nos ha salido más de 1000 metros de desnivel en un monte que no supera los 1600 y más de 13 km de recorrido... y pa terminar la jornada justo ahora se pone a llover... Jodo como nos va a sentar esa comida que estoy oliendo desde aquí...
Aquí tenéis el track de la amigaza Pirene con puntualizaciones de David. Seguro que no le importa que se lo coja... es que el mío me da vergüenza ponerlo.... igual que a David y a Pirene que por no hacer no han hecho ni la crónica... juas, juas, juas...
Hala pues.... con la tontería, con poca sed y ninguna hambre, la jornada acaba sobre las seis de la tarde.
