lunes, 21 de febrero de 2011

Para los niños, para las niñas, para los papis, para las mamis, para los abuelitos, para las abuelitas, para los profes, para las profas (perdón, profesoras, cuánto mal estás haciendo Bibiana...) Para los que no saben distinguir una violeta de una col, para los que creen que todo lo verde del monte son pinos y no pinos, para los que las únicas flores que han visto son de plástico en los jarrones de casa de su abuela...para todos ellos y todas ellas y todos elles:

..........TACHÁN-TACHÁN........
Tengo el gusto de presentarles:

Más divertido que la Wii, más educativo que los Magos de Güeberlipleis, más barato que un viaje a Disneyland París...y mucho más colorido que un capítulo del Bob Esponja ese...

Ya a la venta en las principales librerías del Pirineo

Hala pues...

sábado, 19 de febrero de 2011

LA LÍNEA P.

Pues hombre, a mi, no es que me vaya especialmente el tema bélico-castrense, de hecho, intenté eskakearme de la mili por corto de talla, de cerebro, por tener los pies planos o por tener un ojo vago...pero que si quieres. Al final fui declarado apto para servir a la patria y derramar, si fuera o fuese menester, hasta la última gota de mi sangre por la patria y sus símbolos. El caso es que, una vez licenciado después de perder/servir un año a la patria como recepcionista en un hotelito con encanto donde se iban a desestresar los que, de verdad, iban a derramar su sangre por nosotros (y de paso iban a esquiar con cargo a los presupuestos generales del estado, ellos y sus amigas/amantes/esposas/hijos/hijas/sobrinos/sobrinas), no había tenido ocasión de entrar en contacto con ese mundo tan apasionante de cañones, ametralladoras, morteros, aviones y demás artilugios bélicos.
Siempre los había visto. Estructuras de hormigón repartidas por los valles pirenaicos, algunas medio destrozadas por la construcción de carreteras, otras intactas a orillas de caminos y pistas...nidos de ametralladora de la guerra decíamos. Este año tuve ocasión de conocer a J.M. Clúa, un apasionado de la castellología, de todo lo que sean fortificaciones (de cualquier época) y la máxima autoridad en este tipo de obras.
Así, supimos que estas construcciones, situadas siempre en los valles o sus inmediaciones, no tienen nada que ver con la guerra civil de 1936-39. Una vez acabada la Guerra civil en España, se inicia la II Guerra mundial en Europa. Franco, viendo el percal que toma el tema hacia 1945, se teme que los rusos (las sanguinarias hordas marxistas en el decir de la época) no contentos con invadir Berlín continuaran por Europa hasta llegar a Madrid. De esta forma, se plantea la impermeabilización de la cordillera pirenaica mediante una obra que constituye la fortificación más grande de las construidas en la Península Ibérica. No se llegó a concluir. Había programada la construcción de 8000 asentamientos de los que se construyeron 4000 porque, en 1950, se abandonó el proyecto, se camuflaron y se olvidaron. Tanto es así que, en la década de los 70, el ejército que las construyó intentó hacer un inventario de lo que había y, muchas de las obras, no las supieron encontrar.
Hemos iniciado la señalización de algunas de estas obras en el municipio de Biescas. Básicamente son de cinco tipos; observatorios-puestos de mando, situados en lugares altos, emplazamientos para ametralladoras antiaéreas, situados también en lugares altos, lejos de las carreteras, cañones de infantería, para zumbar a los soldaditos de a pié, cañones anticarro para sacudirles estopa a los blindados (estos son tan grandes que, si alguna vez me despacha la parienta de casa, ya tengo uno localizado para irme a vivir allí) y emplazamientos para morteros, construidos siempre de dos en dos...
Pues eso, que nos puede servir para darnos rulo con la familia un día de esos tontos que no sabes a dónde ir. Os recomiendo el camino que, desde Sta. Elena lleva a Polituara. En él podemos ver tres tipos diferentes de construcciones de estas. Otro sitio majo es la peña que hay en Escarrilla, encima de la Vuelta del Sombrero. Allí hay varias construcciones de estas, vías de escalada facilitas, una via cordata recientemente instalada y un hermoso paisaje...
Pd. Esta entrada es fruto de una tarde lluviosa de sábado, de la falta de un libro decente que leer y de una programación penosa en la tele.
Hala pues..

domingo, 13 de febrero de 2011

PICO DE LA GARGANTA DE BORAU (2567 M.)

También llamado pico Lecherín, en singular, para distinguirlo de los mallos de Lecherines, situados al lado. Este era uno de esos lugares a los que había que ir y nunca veíamos el momento. Al final llamó Roberto que iba a subir con una cuadrilla de almendr...zaragozanos y nosotros, que somos tíos sociables, enrrolladotes y koleguitas de los kolegas de los kolegas nos apuntamos sin dudarlo. Al final, de todos los que iban a subir, solo viene uno, Gustavo, tío majo, serio y que demostró una pitera fuera de lo común. También vino Kankel, lo que me provocó, a las siete de la mañana, una gran alegría. Hace como 15 años que no salía al monte con él. Subimos, cuando estábamos solteros, sin críos y con más pelo, la norte el Perdido, el Perdiguero, el Midí, la cresta del Rusell...y bastantes más. Así que, desde Sabi, Roberto, Gustavo, Pol, Kankel y yo (y Yeti) hacia Canfranc pueblo al que llegamos al poco. Aparcamos y subimos por el camino que lleva a la zona conocida como Gabardito. Es el mismo acceso al barranco de Aguaré y lo conocemos bien. Es un camino guapo, suave y bien trazado, entre un bosque precioso. Al final se llega a una pista que viene desde Villanúa y se continúa por ella en medio de un magnífico abetal hasta desembocar en los prados de Gabardito desde donde vemos, por primera vez, nuestro objetivo.
Ahora se gira a la derecha, se cruzan varios barrancuchos completamente helados y se entra en un pinar de pino negro siguiendo las marcas blanquirojas del GR-11 hasta que se llega a la majada de Lecherín, situada a 1800 m. en un paraje de cuento. El pico de Tortiellas a la derecha ,con unas estructuras metálicas enormes en la cresta y de las que nos hacemos cábalas de para qué sirven, aparte de para joder el paisaje. (Que no, Pol, ¡coño! que eso no es para evitar aludes. ¡Si parecen velas de barco!). Bueno, pues que, desde allí se ve, perfectamente, el Pico de Tortiellas, el de la Garganta de Borau, a donde vamos, y los mallos Lecherines, un poco más a la izquierda. Iniciamos una subida de frente, hasta llegar a una zona desde la que se ve el refugio López Huici situado al pie de la sierra de la Magdalena y al que se accede desde la carretera de Aisa. Roberto tiene dolores en la cadera y dice que se queda. Los demás, nos calzamos los crampones (bueno, Yeti no...el se afila las uñas encorriendo sarrios que salen por todos lados) e iniciamos una subida peltrecuda hacia un collado muy evidente entre el lecherín y los mallos de Lecherines. La nieve está cojonuda, se anda de cine...menos mal. Llegamos al collado, tras buena sudada, y vemos el corredor que desciende desde el pico y por el que hemos de subir. Se oyen perros arriba. No pué ser... debe ser que rebota de alguna manera los que cazan allá abajo, en el valle. El corredor se las trae. Ahora, después de hacerlo y después de mirar reseñas en esto del internete nos enteramos que tiene ¡50º de inclinación! ¡La madre el topo!, ¡con razón se cargaban los gemelos!. A mitad de corredor, a 2400 m. de altura y encima de unas piedras vemos dos perros de caza enrrallaos (en el Piri, los perros y los domingueros no se enrriscan, se enrrallan). El Yeti va hacia ellos y lo reciben con ladridos (con un ligero deje de acojono, también hay que decirlo). Estos chuchos han seguido a los Sarrios hasta aquí, y cuando se han querido dar cuenta, ya no han sabido ni subir ni bajar. Pues jodido lo tienen...mañana dan nieve, como no se atrevan a bajar con nosotros...aquí palmarán. Un esfuerzo más y ya estamos arriba. Jooooodo. Arriba no, falta cruzar una arista como el filo de una navaja y con una caída a ambos lados de la que no se ve el fondo. La una en punto. Nos ha costao 5 horas subir los 1500 m. de desnivel. Bastante más que a muchos tresmiles.
Estamos poco rato e iniciamos la bajada con mucho tiento y de cara a la pared. El Yeti baja acojonao. Gime como no lo había oído nunca pero va bajando. Me da miedo que se caiga y nos arrastre a cualquiera de los que vamos debajo de él. De todas formas, qué poco talento tienes, José Miguel. Aún intento llamar a los otros chuchos a ver si se animan y nos siguen, pero no hay manera. Pues os jodéis, no creo que el dueño os suba a buscar paquí. Tras un rato de tensión llegamos al collado donde acaban las dificultades y nos está esperando Roberto. Ahora solo queda descender hasta el refugio de abajo, donde comemos, y de allí al coche. No hace ni una hora que estábamos arriba y el pico ha desaparecido envuelto en boiras...está llegando, antes de lo previsto, el frente ese que nos ha de dejar nieve esta semana que entra. (al menos eso dicen todas las previsiones). La bajada no se hace excesivamente larga, bajamos charrando y contando batallitas de cuando éramos jóvenes, altos y guapos. A las 5 en punto llegamos a los coches. 9 horas en total. Pues resulta que, la mayoría de los que suben a este monte lo hacen por Aísa, ya que es bastante más corto y con menos desnivel, pero eso lo sabemos hoy..aún así, ha sido un día magnífico en un entorno precioso, con un pico largo, duro y a ratos emocionante, con unos buenos colegas y un perro que se ha ganao el título de montañero-alpinista con creces. Hala, a celebrarlo a Villanúa con una buena galimba...

Como soy un tío tan enrrollao, tan majo y tan, tan, tan, (campana) os dejo una panorámica de lo que se veía desde la punta (es que me he comprao una cámara que hace panorámicas, ¿sabusté?), más que nada para ver como quedan en el blog y pa ver si se pueden descargar
Hala pues...

domingo, 6 de febrero de 2011

TRANSOBREPUERTO OESTE-ESTE.

Pos no es por nada, pero cuando me pongo a planificar rutas soy la leche...me salen largas, duras y cansadas pero bien chulas, anda que no.... Habíamos pensado en subir recoger el belén que pusimos en San Benito. Eso cuesta dos horas, tres a lo sumo. Viendo la previsión de la meteo de sol a tope y temperaturas primaverales ¿quién se resiste ha hacer una ruta, en vez de tres de nueve horas?. Así que p'allí que vamos. Pol, Bego, Ana, Quini y un servidor.
Quedamos a las 7 con Pol para dejar un coche en Oto y volver a coger a las mujeres a Biescas a las 8. De allí, a Espierre. Subimos un poco más arriba del pueblo. La pista está llena de hielo y no se puede continuar con coche. 8:30 y una temperatura cojonuda. Hay poca nieve para subir a la ermita. Aún así, nos cuesta algo más de lo previsto porque, la que hay, está muy blanda y te hundes y resbalas. Quitamos el belén, firmamos en el libro y echamos un bocao antes de subir a Erata y a la Punta d'o puerto Yésero. Aquí, lo normal es desviarse a la izquierda y bajar otra vez a Espierre. Nosotros nos desviamos a la derecha para seguir el cordal que une Erata con Pelopín. Se va por toda la cresta que forma el cono de recepción del barranco de Otal. Continuos sube y bajas que se hacen cansados y aburridos hasta llegar al puerto de Otal. Hasta aquí hemos estado solos, pero ahora tenemos un montón de gente delante que suben a Pelopín desde Cotefablo. Dejamos a la izquierda Pelopín (Del latín Podium lupinus, "Punta de los lobos") y nos acercamos al puerto de Yosa donde cogeremos el camino para bajar al valle del Ara. 5 horas hasta aquí. Habíamos traído los pinchos y demás ferralla, ante el pavor de las mozas éstas, (Pero ¿por dónde pensáis meternos???!!!!!!) por si la cabecera del barranco estaba chungo de hielo. La cosa es que está todo cubierto de nieve blanda en la que te hundes hasta la rodilla y no ofrece ningún peligro. Eso sí, la bajada se hace larga y muy pesada. Primero bordeas Pelopín por el sur y el este hasta que coges el sarrato que separa el barranco de Oto del Sorrosal. Bajas un poco y te desvías a la derecha para llegar a Yosa de Broto. 6 horas hasta aquí. Aunque el camino no tiene peligro ni pérdida, le ponen emoción a la cosa los cazatarires que llevan, desde que hemos salido por el collado, pegando gritos y tiros en la ladera de enfrente. Apasionante deporte el de la caza, sin duda. La entrada a Yosa se hace por caminos preciosos, delimitados por tapiales bien conservados. Del pueblo, en ruina total, solo se distingue alguna borda, algunas fachadas, el báculo de un crucero y la iglesia. Paramos a comer en un carasol. Joder, que bien se está aquí.
Visitamos la iglesia. Reforma tras reforma, muro sobre muro, el edificio es una amalgama de reparaciones hechas desde el siglo XIV hasta el XVIII. Sin embargo, si miramos con detenimiento, la cabecera ¡¡¡¡es del siglo X!!!!. Coincido con el eminente e ínclito Adolfo Castán http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=615564 en que, la pared de naciente de la iglesia, forma parte de un edificio de la misma datación que San Bartolomé de Bergua, Sta Isabel de Espuéndolas o San Chuan de Espierre. Construidos nada menos que 1100 años antes que nosotros. Esas tres ventanitas, para el común de los mortales pequeñas y mal hechas, guardan el secreto del prerrománico en el Pirineo. Ahí es nada...
Después de reflexionar sobre eso, de lo poco que somos, de la insignificancia de nuestras vidas en el conjunto del devenir universal y de tener un emotivo recuerdo para esos piqueros a los que hace ya muchos días que no les hacen mal las muelas, iniciamos el camino hacia Oto, último de los lugares que vamos a visitar y donde nos espera el coche. El camino es majo, todo en bajada y atravesando un espeso caxicar. Si no fuera porque llevamos ya 8 horas andando, hasta se disfrutaría y todo. Oto, desde la bajada y bañado por el sol vespertino, es igual que un castillo de esos de las películas. Torres, humo de chimeneas y ovejas en los prados de abajo, todo muy bonito, muy románico y muy romántico. Entramos en el pueblo justo cuando las campanas de la iglesia dan las cinco de la tarde. Todavía nos da tiempo a dar una vuelta rápida por el pueblo y de bajar a Broto, donde cae una cerveza. De allí a Biescas, que aún nos queda ir a buscar un coche a Espierre.
Un día bien majo, cansao, pero muy majo. La próxima que haremos por aquí será la Transobrepuerto Norte-sur, ya os podéis atar bien las botas, que esa si que es larga...
Hala pues...

domingo, 23 de enero de 2011

ANIE, 2507 m. Mecagonlaputadorosquefrrrrrio!!!!!

Finde invernal, pero invernal de verdad no como los que hemos tenido hasta ahora. Después de unas semanas de inactividad volvemos otra vez y hemos elegido el peor finde de todos.
Salimos a las cuatro de casa y de tirón vamos al Valle del Roncal. Mucho viento durante todo el trayecto. Vamos a la aventura. Llevamos sacos, esterillas y tienda...dormiremos donde nos parezca. La cosa es que, conforme vamos avanzando valle arriba, nos damos cuenta que no vamos a poder dormir al raso ni de coña. Estamos a -8ºC, con niebla y con viento. Volvemos a bajar y preguntamos en un camping que hemos visto. Albergue y cena caliente...la cosa está clara. Ya veremos como levanta el día mañana. Tenemos una habitación de 10 plazas pa nosotros solos. Largo rato de tertulia, cena cojonuda (con vino, café y orujo incluidos) y al sobre a las 12 de la noche. Una última mirada al cielo antes de dormir. Está completamente nublado...mal se prepara el dia.
Suena el móvil a las 8. Sigue nublado. Nos levantamos y subimos hacia la Piedra de San Martín, aunque solo sea a hacer turismo. Conforme subimos vemos que se despeja y cuando llegamos arriba un hermoso día soleado nos recibe, hemos dejado abajo la niebla formando un mar de nubes de flipar. Eso sí, -14ºC y viento fuerte que mueve el coche. Eso en la práctica es una sensación térmica de menosmuchosºC. Hace falta estar muy pirao o muy tonto pa salir del coche en esas circunstacias. Hay un grupo que dice que también va al Anie. Hala, pues nosotros también...ya nos daremos la vuelta todos a la vez. Salimos antes que ellos. Aire horroroso y un frío que te cagas, pero mucho, mucho. Rodeamos el pico de Arlás por el sur. Aquí el viento se para y se anda mejor pero al llegar al collado de Pescamou es como si te dieran una bofetada. Te hace andar de medio lado. El sudor, tal como sale, se hiela. Se me empañan las gafas de sol, se me hiela y, durante un buen rato, voy a ciegas siguiendo a Pol que sigue, como puede, una huella vieja. De vez en cuando vemos algún hito pintado con pintura fosforita . Estamos cruzando el karst de Larra, una inmensa planicie de calizas paleozoicas, donde se abren unas simas que, si nos cayéramos, nos llevarían directamente al infierno. Afortunadamente, hoy están tapadas por la nieve y esto es un continuo sube y baja. Dos horas nos cuesta llegar a la base de la pirámide cimera. No hemos parado más que dos minutos escasos a echar un bocao detrás de una piedra en la que pega un poco menos el aire, sin agua porque se nos ha helado. Nos quedan 400m. de desnivel muy pitos. Lo bueno es que se sube por la cara sur y estamos protegidos del viento. Hasta nos podemos permitir quitarnos los gorros. Conforme avanzamos, los horizontes se abren. Hay un mar de nubes que cubre toda la France y Navarra. Hacia el este, está completamente despejado. Se ve desde Mte. Perdido hasta el Cantábrico. Es, quiza, uno de los montes con mejores vistas a los que he subido. Nos cruzamos con un tío que ha subido solo a pocos metros de la cima. Dice que, arriba, no se puede estar. Efectivamente, cuando llegamos, después de tres horas justas, no aguantamos ni cinco minutos arriba. El tiempo justo de hacer cuatro fotos.
Cuando empezamos a bajar vemos, muy abajo, un montón de gente que viene. Son varios grupos que han madrugado menos que nosotros y que nos los vamos cruzando conforme bajamos. El aire no para y sigue haciendo un frío que pela. Por el mismo camino, en dos horas, nos plantamos nuevamente en el coche. Cuando llegamos, a las dos de la tarde, "solo" hay -9ºC. Decidimos que nos hemos ganao otro megaplato combinao en el camping. Mucha gente comiendo. Tardan un rato en servirnos y, cuando lo hacen, nos dicen que, por hacernos esperar, el cocinero nos invita a un cacho de tarta de queso con arándanos que es el colofón perfecto a la comida y para el día. Nueva fartera mientras el sol entra por los cristales y nos calienta la riñonera a base de bien. Esto no pué ser bueno, habremos estado a -20ºC y ahora estaremos a 25º exteriores y 30 interiores con este vino que nos estamos trucando. Joder, que bien voy a dormir esta noche, con el pijama de felpa y el edredón. Me voy a arrimar a la jefa (si se deja) hasta que me sangre la espalda.
Hala pues...